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	<title>Vida y Salud &#187; Doctora Aliza &#8211; Salud para Adolescentes</title>
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		<title>El suicidio entre los adolescentes: no es un juego de niños</title>
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		<pubDate>Tue, 07 Feb 2012 09:00:34 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000003486077XSmall_Eric-Simard.jpg" target="_blank"><img class="alignleft size-full wp-image-31985" title="Troubled Youth" src="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000003486077XSmall_Eric-Simard.jpg" alt="" width="209" height="281" /></a>Quitarse la vida cuando ni siquiera se ha empezado a vivir en el sentido estricto de la palabra, es un asunto descorazonador. Pero más allá de la tristeza que el suicidio de un adolescente causa, es una realidad que no se puede negar. Y parece que ahora, incluso algunos adolescentes más jóvenes están pensando en quitarse la vida. Así es: un estudio reciente demuestra que el suicidio entre los adolescentes se presenta más temprano de lo que se pensaba</em>.</p>
<p>La adolescencia es una etapa de la vida en la cual se descubren nuevas emociones. Es el momento en que se deja de ser niño y empieza la transición hacia la adultez, con todos los retos y las alegrías que esto puede traerle a una persona. Muchos recordamos nuestra adolescencia como una etapa feliz, idealista y llena de sueños por cumplir. Es también durante esta época que las emociones son más intensas, los amores eternos y las tristezas infinitas.</p>
<p>Es probable que precisamente, la intensidad de las emociones durante la adolescencia, sea la razón para que el suicidio o los intentos de quitarse la vida, aparezcan con frecuencia en la vida de muchas personas jóvenes.<span id="more-31982"></span> Según datos publicados por el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, en el 2007, el suicidio fue la tercera causa de muerte entre los jóvenes de entre los 15 y los 24 años.</p>
<p>Pero si pensabas que una persona de 15 años es demasiado joven para querer morir, te sorprenderá que hoy en día, hasta niños de 12 años quieran acabar con su vida. Un nuevo estudio realizado por unos investigadores de la Universidad de Washington, Estados Unidos, encontró esto, luego de entrevistar a 900 jóvenes entre los 18 y los 19 años de edad y descubrir sus intentos de suicidio. De los jóvenes encuestados, el 9 por ciento dijeron haber intentado suicidarse en algún momento y de ellos, el 40 por ciento admitió que ese intento fue antes de comenzar la secundaria, la mayoría alrededor de los 12 años de edad. Pero lo más alarmante es que aquellos jóvenes que reportaron haber tenido varios intentos de suicidio, confesaron que el primer intento fue aproximadamente a los 9 años de edad.</p>
<p>Este estudio encontró también que los intentos de suicidio a una edad tan temprana, coincidían con sufrir de depresión.</p>
<p>Si te preocupa este tema porque tienes hijos adolescentes o eres adolescente aquí te doy una guía para que identifiques los factores de riesgo:</p>
<ul>
<li>Trastornos mentales como la depresión</li>
<li>Abuso de sustancias tóxicas</li>
<li>Intento de suicidio previo</li>
<li>Historia familiar de suicidio</li>
<li>Violencia en el entorno familiar</li>
<li>Haber sido víctima de abuso sexual</li>
<li>Existencia de armas en la casa</li>
<li>Suicidio de familiares o amigos cercanos</li>
<li>Estar preso o haberlo estado</li>
</ul>
<p>Un adolescente puede tener pensamientos suicidas si:</p>
<ul>
<li>Se siente triste y con autoestima baja</li>
<li>Siente que “no vale nada”.</li>
<li>Tiene rabia (enojo) y sentimientos de venganza</li>
<li>No quiere participar en actividades sociales con la familia y amigos</li>
<li>Tiene cambios en sus patrones para dormir (patrones de sueño)</li>
<li>Se siente exhausto(a)</li>
<li>Está irritable</li>
<li>Llora con frecuencia</li>
<li>No se cuida</li>
<li>Tiene comportamiento impulsivo</li>
<li>Sufre de dolores de cabeza y estomacales</li>
<li>Habla del suicidio o la muerte</li>
<li>Tiene comportamientos autodestructivos como abusar del alcohol, las drogas, o manejar muy rápido, por ejemplo.</li>
</ul>
<p>Ten en cuenta que tanto los factores de riesgo como las señales de alerta también se presentan en personas que no tienen intención de suicidarse. Por eso, es de suma importancia que analices con cuidado si se trata de un caso para preocuparse.</p>
<p>¿Qué medidas de prevención puedes tomar? Estadísticamente está comprobado que los adolescentes que se suicidan dan algún tipo de advertencia al respecto. Por eso los padres, los amigos y los familiares deben estar atentos a estas advertencias para poder buscar ayuda profesional (asistencia psiquiátrica) si es necesario.</p>
<p>Si tienes dudas sobre cómo puedes prevenir el suicidio, habla con algún especialista en salud mental, busca ayuda, no guardes silencio. Habla con tu hijo(a) adolescente respecto de sus problemas. Recuérdale que la vida es bella y que todo tiene solución. El suicidio en los adolescentes no es un juego de niños.</p>
<p><em>Imágen © iStockphoto.com / Eric Simard</em></p>
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		<title>La relación entre la madre y el niño puede determinar si es obeso al llegar a la adolescencia</title>
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		<pubDate>Tue, 24 Jan 2012 09:00:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Doctora Aliza</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><em><a href="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000014340293XSmall_Carmen-Martínez-Banús.jpg" target="_blank"><img class="alignleft size-full wp-image-30983" title="iStock_000014340293XSmall_Carmen Martínez Banús" src="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000014340293XSmall_Carmen-Martínez-Banús.jpg" alt="" width="310" height="205" /></a>La obesidad en los adolescentes no sólo estaría relacionada con la falta de ejercicio y una dieta alta en calorías. Según un estudio reciente, una relación mala con la madre durante la infancia también puede aumentar el riesgo de que esos niños</p>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000014340293XSmall_Carmen-Martínez-Banús.jpg" target="_blank"><img class="alignleft size-full wp-image-30983" title="iStock_000014340293XSmall_Carmen Martínez Banús" src="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000014340293XSmall_Carmen-Martínez-Banús.jpg" alt="" width="310" height="205" /></a>La obesidad en los adolescentes no sólo estaría relacionada con la falta de ejercicio y una dieta alta en calorías. Según un estudio reciente, una relación mala con la madre durante la infancia también puede aumentar el riesgo de que esos niños sean obesos al crecer. ¿Tienes hijos? Pues te conviene seguir leyendo. </em></p>
<p>La <a href="http://www.vidaysalud.com/daily/ninos/obesidad-infantil/">obesidad infantil</a> es un camino seguro a una adolescencia, una juventud y una adultez con problemas de salud. El <a href="http://www.vidaysalud.com/daily/ninos/no-mas-obesidad-infantil/">ayudar a tus hijos a combatirla o a evitarla</a> desde que son pequeños no es una cuestión de vanidad o coquetería sino de prevenir un problema que afecta a todo el cuerpo y puede provocar condiciones que antes únicamente preocupaban a los adultos, como son la diabetes, la presión arterial alta, el colesterol elevado, la apnea del sueño, la depresión, el asma y otras enfermedades respiratorias, infecciones en la piel, problemas en el hígado y la lista continúa.</p>
<p>Lo más preocupante es que la obesidad cada vez se apodera más de nuestros niños. Según cifras proporcionadas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), gracias a los resultados de dos encuestas realizadas entre 1976 y 1980, la primera, y entre el 2003 y 2006, la segunda, el aumento del peso en la población infantil ha sido dramático: entre los niños de 2 y 5 años de edad, aumentó del 5% al 12,4%; entre los niños de 6 a 11 años, del 6,5% al 17%, y entre los adolescentes de 12 a 19 años, de 5% a 17,6%.<span id="more-30979"></span></p>
<p>La obesidad es el resultado de un desequilibrio entre las calorías que se consumen y la energía que se gasta, es decir que se produce porque se come mucho y se ejercita poco. Pero éstas no son las únicas causas: también existen otros factores que contribuyen al aumento de peso, como la genética y las costumbres.</p>
<p>Ser hispano o latino, por ejemplo, es tener un mayor riesgo genético de sufrir de obesidad. Pero los niños comen lo que sus padres les dan, por eso las costumbres y la alimentación familiar también son muy importantes (y ayudan a combatir esa predisposición genética): tú tienes el poder de controlar el acceso de tus hijos a comidas que no les hacen bien, por lo que debes tratar de llenar la despensa con alimentos nutritivos.</p>
<p>El <a href="http://www.vidaysalud.com/daily/ninos/6-consejor-para-estimular-a-tus-hijos-a-ser-mas-activos/">sedentarismo o falta de actividad física</a> es otro de los factores que ayuda al aumento de peso. Los estudios demuestran que los niños y los adolescentes pasan demasiado tiempo viendo televisión y películas y jugando a los juegos de video.</p>
<p>A veces también puede haber factores psicológicos que estimulan al niño o niña a comer en exceso, como problemas emocionales, depresión o aburrimiento. Y a esto se suma un nuevo factor: la relación con la madre durante los primeros años de vida, que al parecer puede influir sobre la obesidad en la adolescencia. De ser así, el amor y el cariño pueden convertirse en nuevas armas para combatir la obesidad infantil.</p>
<p>Este dato surge de un nuevo estudio desarrollado por un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Ohio, Estados Unidos, que analizó los datos de cientos de familias que vivían en nueve estados de ese país, que tenían hijos que habían nacido en 1991, recolectados por el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano.</p>
<p>Según dicho estudio, que aparece en la edición de enero de la revista <em>Pediatrics</em>, el riesgo de obesidad de los niños a los 15 años era mayor entre los que tuvieron una relación emocional de más baja calidad con sus madres cuando eran niños pequeños. En detalle, más del 25 por ciento de los niños pequeños que tenían las relaciones de más baja calidad con sus madres eran obesos en la adolescencia, y sólo el 13 por ciento de los que tenían vínculos más estrechos con sus madres en sus primeros años de vida mostraron este problema en su adolescencia.</p>
<p>Según explicaron los investigadores, estos hallazgos y otros anteriores indican que el riesgo de desarrollar obesidad podría ser afectado por áreas del cerebro que controlan las emociones y las respuestas al estrés, que funcionan junto con las que controlan el apetito y el equilibrio energético.</p>
<p>En este sentido, no sólo es importante <a href="http://www.vidaysalud.com/daily/ejercicio/el-motivar-a-los-ninos-a-hacer-ejercicio-es-clave-para-combatir-la-obesidad-infantil/">estimular a los niños a hacer ejercicio</a> y ayudarlos a mantener una dieta saludable. El cariño y un fuerte vínculo entre madre e hijo(a) también pueden ser claves a la hora de cuidar que tus niños no acumulen kilos o libras de más.</p>
<p><em>Imágen © iStockphoto.com / Carmen Martínez Banús</em></p>
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		<title>La recesión económica afecta la relación entre padre e hijos, pero hay formas de superarlo</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Jan 2012 09:00:48 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><em><a href="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000002344996XSmall_Thomas-Gordon.jpg" target="_blank"><img class="alignleft size-full wp-image-30725" title="iStock_000002344996XSmall_Thomas Gordon" src="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000002344996XSmall_Thomas-Gordon.jpg" alt="" width="226" height="339" /></a>La crisis económica afecta más allá del bolsillo y el presupuesto familiar. También repercute en los vínculos familiares, dificultando la relación entre los padres y los hijos, según revela una encuesta. Pero como dice el refrán: a mal tiempo buena cara. Quizás esta</p>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000002344996XSmall_Thomas-Gordon.jpg" target="_blank"><img class="alignleft size-full wp-image-30725" title="iStock_000002344996XSmall_Thomas Gordon" src="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000002344996XSmall_Thomas-Gordon.jpg" alt="" width="226" height="339" /></a>La crisis económica afecta más allá del bolsillo y el presupuesto familiar. También repercute en los vínculos familiares, dificultando la relación entre los padres y los hijos, según revela una encuesta. Pero como dice el refrán: a mal tiempo buena cara. Quizás esta sea una buena oportunidad para reforzar los lazos de unión entre la familia, algo que ningún dinero en el mundo puede comprar. </em></p>
<p>El estilo de vida de la familia Ortega ha cambiado muchísimo en los últimos dos años. Los esposos Carmen y Rolando, son propietarios de un pequeño negocio que se ha venido reduciendo pero que han logrado mantener a base de esfuerzos y sacrificios. Por esa razón ya no pueden, por ejemplo, salir de vacaciones, ni pueden darles a sus tres hijos los mismos gustos que antes.  Los Ortega, con las presiones económicas, las preocupaciones del negocio y la sensación de encontrarse en un callejón sin salida se sienten abrumados, deprimidos y eso los ha alejado emocionalmente de sus hijos.</p>
<p>Según datos proporcionados por unos investigadores de la Universidad de Nebraska, en Lincoln, y la Universidad Brigham Young, Estados Unidos, el caso de la familia Ortega no es único: la recesión económica ha repercutido no sólo en el presupuesto de la familia sino además en la calidad de los vínculos entre padres e hijos. Los padres bajo presiones financieras se sienten menos conectados con sus hijos y éstos, a su vez, son menos propensos a actuar con generosidad.<span id="more-30721"></span></p>
<p>Los investigadores analizaron los datos obtenidos a través de una encuesta realizada en el 2009 entre unas 500 familias del área de Seattle, a las que se les preguntó sobre sus sentimientos de depresión, estrés económico y sus relaciones familiares.  Al repetir la encuesta un año después, descubrieron que los padres que sufrieron la mayor presión financiera reportaron más síntomas de depresión. Los padres deprimidos, a su vez, fueron más propensos a sentirse más desvinculados de sus hijos. Las presiones que afectaron a los padres, también tuvieron repercusiones en sus hijos (adolescentes de entre 10 y 14 años). Estos hijos se mostraron menos inclinados a realizar actividades voluntarias, a ayudar a sus amigos y familiares, a hacer pequeños favores entre sus familiares y amigos, o a dedicarse a alegrar a personas que se sentían tristes (todas estas conductas positivas que los investigadores denominan “conductas prosociales” o a favor de la comunidad).</p>
<p>El estudio, que aparece publicado en la edición de diciembre de la revista <em>Journal of Research on</em> <em>Adolescence</em>, incluyó a familias de Seattle, mayormente blancas, de clase media a media alta y con educación universitaria. Los investigadores anticipan que el impacto de la recesión haya tenido repercusiones familiares mucho más fuertes todavía que las observadas en Seattle en otras zonas y comunidades del país, golpeadas mucho más severamente por la crisis.</p>
<p>Sin embargo, las situaciones difíciles como la recesión económica, una pérdida familiar, o una enfermedad son también oportunidades de fortalecimiento y crecimiento. Aún en medio de inseguridades y estrecheces, el núcleo familiar puede resultar mucho más firme si todos cooperan, se respetan y se apoyan.</p>
<p>Las sugerencias siguientes no requieren un presupuesto, sino interés y tiempo. Ponlas en práctica, independientemente de la situación económica para que tu familia esté más fortalecida.</p>
<p><strong>1. Busca tiempo para compartir con la familia</strong>. Claro que los padres deben cumplir con sus obligaciones laborales, o quizás dediquen gran parte del tiempo a buscar un empleo, pero es imprescindible buscar un momento en que se puedan dejar los problemas a un lado y dedicarlo por completo a los hijos. Márcalo en un calendario, y respeta ese tiempo al igual que respetas el tiempo dedicado al trabajo.</p>
<p><strong>2</strong>. <strong>Coman juntos siempre que sea posible</strong>. Cada día se va perdiendo más esta hermosa y necesaria costumbre: comer en familia. Y nada como ese momento para contar anécdotas, y reírse juntos. ¡Puede ser el mejor momento del día! Y a un padre o madre abrumados, la compañía de los seres queridos puede resultarle la mejor medicina.</p>
<p><strong>3. Compartan las tareas familiares, o háganlas juntos</strong>. Limpiar el hogar, recortar el pasto, arreglar el jardín, realizar una reparación casera: el trabajo se hace más ligero en conjunto y se refuerzan la cooperación y el esfuerzo compartido.</p>
<p><strong>4. Apoyen las actividades de sus hijos</strong>. Así ellos aprenderán a ser solidarios también. Aunque se sientan deprimidos, traten de asistir a los programas escolares, o a las prácticas deportivas de los chicos.</p>
<p><strong>5. Escojan una actividad en la que padres e hijos puedan participar como voluntarios</strong>. Una caminata como la <em>March of Dimes</em>, recaudar fondos para la Liga contra el Cáncer o la Cruz Roja, o cualquier otra actividad comunitaria los acercará y les hará tomar conciencia del dolor de otros. Eso trae alivio al dolor propio y una nueva perspectiva de todas nuestras bendiciones que a veces pasamos por alto.</p>
<p><strong>6. Involúcrense juntos en un curso o programa educativo.</strong> Puede ser lo mismo un hobby, como la fotografía, o una habilidad que les permita encontrar un mejor empleo, como dominar y  perfeccionar un programa de computación.</p>
<p><strong>7. Compartan con otras familias</strong>. El aislamiento empeora los sentimientos de desesperanza y depresión. Reúnanse en un parque, en el jardín o simplemente a disfrutar una película alquilada.</p>
<p>Si tú o cualquier miembro de tu familia están atravesando un momento difícil y tienen <a href=" http://www.vidaysalud.com/daily/estres-y-salud-mental/cuanta-depresion-es-normal-detecta-los-sintomas-de-la-depresion-clinica/">síntomas de depresión</a>, busquen ayuda médica lo antes posible.</p>
<p>Y recuerda: las fluctuaciones de la economía, las malas rachas, y los problemas son transitorios. Al final, nuestros grandes tesoros son nuestros afectos, como los hijos y los demás familiares. No los descuides, lucha por que todos se mantengan unidos, tanto en tiempos de recesión como de abundancia.</p>
<p><em>Imágen © iStockphoto.com / Thomas Gordon</em></p>
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		<title>No te dejes llevar por las ideas equivocadas acerca del ejercicio durante la adolescencia</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Jan 2012 08:45:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Doctora Aliza</dc:creator>
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<p>Adriana tiene 14 años y se pasa dos horas diarias en el gimnasio. Sus padres están preocupados porque ella es delgada y ahora que se la pasa haciendo ejercicio ha perdido aún más peso. Su madre, cuenta que Adriana está obsesionada con tener piernas de modelo, pero no se da cuenta de que las modelos de hoy en día parecen esqueletos andantes.<span id="more-30422"></span></p>
<p>Tal como Adriana, muchas chicas durante la adolescencia quieren hacer ejercicio para lograr cuerpos “perfectos” de acuerdo a la idea que se tiene acerca de la belleza. Si bien el ejercicio durante esta etapa y a cualquier edad, trae muchos beneficios, es necesario también que estés atenta a algunos mitos o trampas que hay sobre la actividad física cuando eres adolescente y que aproveches las ventajas de la actividad física sin dejarte llevar por ideas equivocadas. Además, debes dejar a un lado los prejuicios. Algunas chicas no hacen ejercicio porque les da vergüenza cómo se ven cuando lo hacen, o porque no encuentran una actividad que les llame la atención.  Toma nota de los siguientes hechos y consejos:</p>
<ul>
<li>No te desanimes si no pierdes el peso que deseas mientras haces ejercicio durante la adolescencia. Es normal que durante estos años, la regla sea aumentar un poco de peso. Entre los 10 y los 14 años, en promedio las chicas aumentan alrededor de 40 libras o 18 kilos. Sin embargo, esta no es excusa para quedarte sentada viendo la televisión o frente a la computadora y ser una chica sedentaria. El hacer ejercicio te ayuda a estar sana y a desarrollarte bien. Hay estudios que demuestran que las chicas que no hacen ejercicio aumentan entre 10 y 15 libras/4 y 6 kilos más que las que son activas.</li>
<li>No pienses que te ves ridícula haciendo ejercicio. Muchas adolescentes que están pasadas de peso odian ciertos tipos de ejercicio como los aeróbicos o bailar porque piensan que se ven mal. Sin embargo, es un hecho que las chicas que hacen ejercicio, aunque sean gorditas, tienen mejor autoestima. Además, hay muchas opciones para ejercitarte: desde bailar, yoga, artes marciales, correr, caminar, nadar. Ejercicio no significa solamente hacer aeróbicos en una clase de gimnasio.  Busca la actividad que más te atraiga para que no te aburras y sigas manteniéndote sana.</li>
<li>¡No te excedas! Hasta lo bueno hay que hacerlo con medida. Si estás haciendo demasiado ejercicio, puedes perjudicar tu salud. Por ejemplo, puede que tu período menstrual cese o tarde mucho en llegar. Si no has tenido la menstruación (tu periodo) todavía y ya tienes 16 años y haces mucho ejercicio, consulta con tu médico.</li>
</ul>
<p>El hacer 30 minutos de actividad física diaria es suficiente para estar en forma. Puedes elegir una combinación de ejercicios aeróbicos para mantener a tu corazón y a tus pulmones fuertes; haz ejercicios de resistencia para fortalecer a tus músculos y a tus huesos y ejercicios para fortalecer la parte central de tu cuerpo, que son excelentes para el equilibrio y para tener una espalda y el abdomen fuertes.</p>
<p>No te dejes llevar por ideas falsas acerca de hacer ejercicio durante tu adolescencia. La clave es el equilibrio. Recuerda que la actividad física bien realizada es excelente para tu salud y tu bienestar en todos sentidos.</p>
<p><em>Imágen © iStockphoto.com / Tim McClean Photography</em></p>
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		<title>8 reglas para lidiar con la ira y el enojo en los hijos adolescentes</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Dec 2011 08:55:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Doctora Aliza</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000014935919XSmall_Mariya-Bibikova.jpg" target="_blank"><img class="alignleft size-full wp-image-29988" title="iStock_000014935919XSmall_Mariya Bibikova" src="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000014935919XSmall_Mariya-Bibikova.jpg" alt="" width="226" height="339" /></a>¿Tu hijo adolescente se enoja con frecuencia? ¿”Explota” con facilidad por cualquier cosa? ¿Las explosiones vienen acompañadas por gritos y portazos? Si tus razonamientos y regaños solamente  logran escalar y empeorar la discusión, hay reglas que debes seguir para reducir la tensión y tomar, como padre y adulto, el control de la situación. </em></p>
<p>El detonante del enojo de tu hijo puede ser algo tan sencillo como pedirle que recoja y limpie su habitación,  exigirle que termine sus tareas antes de salir con los amigos, o preguntarle el porqué de las malas calificaciones en el último informe del colegio.  En lugar de una respuesta adecuada, recibes un ataque y una respuesta airada y hasta irrespetuosa.  Muchos padres reaccionan dejándose arrastrar en el intercambio verbal de justificaciones y reclamos, echándole más leña al fuego, o se quedan paralizados sin saber qué hacer. Para que puedas tomar el control, aquí te sugerimos ocho consejos para sobrellevar la situación.<span id="more-29844"></span></p>
<ol>
<li><strong>Evita enfrentar y gritarle a tu hijo cuando está enojado.</strong> Lo más fácil del mundo es responder con ira ante la ira. Después de todo: “¿Qué se ha creído este niño?”. Tienes que ser más fuerte emocionalmente y actuar con inteligencia. Lo primero es mantener la calma para evitar que la situación empeore. Si evitas echar más leña al fuego, tu hijo tendrá la oportunidad de ventilar su enojo y discutir la situación calmadamente más adelante.</li>
<li><strong>No intentes razonar con tu hijo cuando las emociones están desbordadas</strong>. Los adultos usamos la lógica y la razón para explicar las cosas. Pero si tu hijo está en plena perreta, o muy exaltado, la lógica no te servirá de nada. Y la frustración de la falta de entendimiento solamente empeorará las cosas y quizás se intercambien palabras de las que luego se arrepentirán. Es preferible que lo dejes retirarse a su habitación y esperes a otro momento más adecuado para explicar tus puntos.</li>
<li><strong>No le pegues, bajo ninguna circunstancia</strong>. Ante una falta enorme de respeto o consideración, algunos padres pierden todo el control y llegan al plano físico y ésa es una enseñanza terrible.  Evita hacer lo mismo, no importa lo que hayas escuchado de otros padres o de la forma en que te criaron a ti. El golpe físico solamente le enseña al hijo que los problemas se resuelven con violencia.</li>
<li><strong>Si es necesario, retírate hasta que recuperes el control.</strong> La ira es una emoción poderosa y se contagia rápidamente. Si la discusión y los reclamos de tu hijo llegan en un mal momento y te sientes a punto de perder el control, decídete por una retirada a tiempo: sal a caminar, enciérrate en tu habitación, respira profundamente, cualquier cosa que te devuelva la ecuanimidad, al menos como para que no hagas algo de lo que luego puedas arrepentirte. Si van discutiendo en el automóvil, estaciona (aparca) el auto lo antes que puedas. No conduzcas mientras estás en una discusión acalorada para evitar un posible accidente.</li>
<li><strong>Evita amenazar con castigos exagerados. </strong> El apasionamiento puede llevarte a prometer escarmientos que luego no podrás cumplir, y a la larga, eso te perjudica. Nunca prometas un castigo o consecuencia que no sea realista o sea desproporcionada a la falta. En vez de eso, conversa con tu hijo y explícale cuáles comportamientos son inaceptables y qué consecuencias habrá si te desobedece. En lugar de castigo, habla de retirar o reducir sus privilegios (televisión, videojuegos, teléfono, computadora) o actividades (cine, visitas, deportes). Se firme y mantén tu palabra para que tu hijo te respete y aprenda bien la lección.</li>
<li><strong>Refuerza la importancia de mantener el respeto mutuo</strong>. En esto tienes que predicar con el ejemplo.  No es un signo de debilidad decirle a un hijo: “Estoy tan enfadado ahora que no puedo hablar contigo”, o “Necesito dar una vuelta.  Hablamos cuando me calme y te calmes tú también”. Al contrario, hace falta mucha fuerza interior para dominar los impulsos, especialmente la ira. Evita usar palabras vulgares, o insultos para que tu hijo aprenda a discutir, pero de manera limpia y respetuosa.</li>
<li><strong>Busca ayuda si tu hijo se muestra muy agresivo.</strong> Si el enojo del adolescente puede ponerlo en peligro a él o a los demás, no pierdas tiempo y busca ayuda profesional. Es necesario que un(a) terapista o un psicólogo(a) entrenado(a), descubra por qué está actuando de esa manera y le enseñe tácticas para manejar sus frustraciones.</li>
<li><strong>Mantén las vías de comunicación abiertas.</strong> Elige un momento oportuno y en privado para tratar de averiguar si hay algo que está perturbando a tu hijo adolescente. Asegúrale que es normal sentir sentimientos de enojo y enfado, pero que somos responsables de lo que hacemos cuando estamos enfadados. Por ejemplo: tu hijo puede sentirse enojado por algo que le pasó en la escuela, pero tirar la puerta, romper o tirar objetos, o decir groserías no son formas aceptables de ventilar su enojo o su mal humor. Es posible que tengas que repetir esto muchas veces, pero es importante.</li>
</ol>
<p>Por último, trata de ser paciente con tu hijo. La adolescencia es una época emocionalmente difícil para cualquiera y tu hijo necesita tu apoyo y tu ejemplo. Una de las mejores enseñanzas que puedes darle al adolescente es a aprender a manejar las emociones fuertes, como la ira. Si le enseñas respeto y autocontrol le estarás dando las mejores armas para una vida emocional más saludable y armoniosa con los demás.</p>
<p><em>Imágen © iStockphoto.com / Mariya Bibikova</em></p>
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		<title>Cuando el hijo adolescente consume drogas y lo niega</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Dec 2011 08:55:15 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p><em><a href="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000003644048XSmall_Stockphoto4u.jpg" target="_blank"><img class="alignleft size-full wp-image-29094" title="iStock_000003644048XSmall_Stockphoto4u" src="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000003644048XSmall_Stockphoto4u.jpg" alt="" width="226" height="339" /></a>¿Sospechas que tu hijo adolescente está utilizando drogas o abusando del alcohol? ¿Le has preguntado y te lo niega? Probablemente te haya dado un sinfín de excusas y justificaciones. Y a ti, te resulta difícil aceptar que ese niño que has criado con tanto</p>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000003644048XSmall_Stockphoto4u.jpg" target="_blank"><img class="alignleft size-full wp-image-29094" title="iStock_000003644048XSmall_Stockphoto4u" src="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000003644048XSmall_Stockphoto4u.jpg" alt="" width="226" height="339" /></a>¿Sospechas que tu hijo adolescente está utilizando drogas o abusando del alcohol? ¿Le has preguntado y te lo niega? Probablemente te haya dado un sinfín de excusas y justificaciones. Y a ti, te resulta difícil aceptar que ese niño que has criado con tanto esmero e ilusión haga algo semejante. Mirar hacia otro lado, confiar ciegamente o subestimar el problema es un error muy peligroso que no resuelve nada, solamente permite que la situación siga escalando. Tu hijo necesita ayuda y rápido. Aquí te damos algunas sugerencias para lidiar con la situación. </em></p>
<p>Tu instinto de padre te lo dice: algo raro le sucede a tu hijo y sospechas que se trata del consumo de alguna sustancia. Las calificaciones escolares han bajado, se aísla, no muestra interés en las actividades habituales y se molesta por cualquier cosa. Hazle caso a tu instinto y confronta la situación: puede estar en juego el futuro y hasta la vida de tu hijo.</p>
<p>La curiosidad, la atracción hacia lo prohibido, la presión de los amigos, el sentirse parte de un grupo o  superar sus inhibiciones, pueden ser las razones que motiven a tu hijo, y a otros miles de adolescentes a probar las drogas o el alcohol a edades cada vez más tempranas. Un estudio reciente, publicado en la edición de noviembre de la revista <em>Archives of General Psychiatry</em>, enseña una tendencia alarmante: un tercio de los adolescentes estadounidenses recurren al alcohol o a las drogas, el 32 por ciento afirman beber, 19 por ciento afirman usar drogas, y 15 por ciento declaran usar ambas cosas.  El uso y/o el abuso de estas sustancias mientras el cerebro está en desarrollo hace que su consumo sea más peligroso entre los adolescentes que en los adultos.  Por esa razón, la Academia Americana de Pediatría ha emitido una nueva recomendación: que los médicos les pregunten a los adolescentes si consumen alcohol y/o drogas en cada consulta y que traten de identificar tienen señales que sugieran una adicción.<span id="more-29091"></span></p>
<p>Si tienes sospechas, no pierdas tiempo y confronta a tu hijo. De una forma cariñosa, pero firme, pregúntale si ha probado las drogas y el alcohol o si los consume habitualmente. A tu hijo, por supuesto, le dará vergüenza admitirlo y, como la mayoría, lo negará o buscará cualquier tipo de excusa para explicar su comportamiento. Tu caso no es un caso aislado.  Varios investigadores norteamericanos quisieron detectar cuánto mentían los adolescentes sobre el uso de las drogas ilegales.  Y para determinarlo, consultaron a alrededor de 400 participantes. La mayoría lo negó, aun cuando sabían que les harían una prueba que demostraría lo contrario. Las muestras revelaron que el uso de drogas era 52 veces más frecuente de lo que los jóvenes admitieron.</p>
<p>En este caso, la desconfianza va a ser tu aliada. Sigue tu instinto y no aceptes excusas.  Para salir de dudas, somete a tu hijo a una prueba casera para detectar la presencia de drogas y de alcohol (se adquieren los <em>kits</em> (equipos) en la farmacia y hay de varios tipos. Consulta con el farmacéutico, o llévalo al médico para que le hagan una prueba.</p>
<p><strong>Las señales de aviso</strong></p>
<p>Como padre, debes enfrentarte al reto de diferenciar entre el comportamiento a veces inestable y volátil de un hijo adolescente, con tendencia a las contradicciones y a cambios bruscos de estado de ánimo y otras señales más serias que reflejan que está pasando otra cosa, como el uso de sustancias ilícitas (ilegales). Estas señales incluyen:</p>
<ul>
<li>Tu hijo tiene las pupilas dilatadas y los ojos enrojecidos. El adolescente podría usar gotas para que estos síntomas desaparezcan.</li>
<li>Tu hijo falta a clase, las calificaciones bajan, empiezas a recibir quejas de la escuela o notas de los profesores.</li>
<li>Notas que empieza a desaparecer el dinero de tu monedero, o faltan medicamentos recetados de sus envases habituales.</li>
<li>Tu hijo se muestra deprimido, se aísla y evita el contacto con la familia.</li>
<li>Tu hijo cambia a sus amigos habituales y mantiene en secreto a los nuevos amigos</li>
<li>Tu hijo pierde interés en las actividades de siempre (los pasatiempos favoritos o los deportes).</li>
<li>Tu hijo evita el contacto visual, se encierra en su habitación y exige más privacidad.</li>
</ul>
<p><strong>Enfrentando el problema </strong></p>
<p>El descubrir que tu hijo usa drogas o abusa del alcohol puede provocarte miedo, confusión y enojo. Pero es muy importante que mantengas la calma y el control, para no llegar a la violencia verbal o física que empeoraría la situación todavía más. Explícale a tu hijo tus sospechas y tus preocupaciones y muéstrate dispuesto a ayudarlo a superar este bache.</p>
<p>Los puntos siguientes pueden ayudarte:</p>
<ul>
<li><strong>Pon reglas y fija consecuencias. </strong>Aunque debes comunicarte de forma amorosa, tu hijo debe entender que su comportamiento es perjudicial e inaceptable. Deja bien claro cuáles serán las consecuencias si continúa de ese modo. Asegúrate de que tu pareja te apoya.</li>
<li><strong>Monitorea las actividades de tu hijo.</strong> Ahora más que nunca debes saber a dónde va, y con qué amigos se reúne. También debes estar pendiente de los lugares en donde podría estar escondiendo la droga (su habitación, entre los libros, en la bolsa del colegio). Si se queja de la falta de privacidad, explícale que su comportamiento ha ocasionado estas medidas de urgencia y que de él depende que ustedes vuelvan a recuperar la confianza en él.</li>
<li><strong>Infórmate.</strong> A través del Internet, de la biblioteca pública o con el médico de la familia. Debes familiarizarte con las señales de adicción, con los diferentes tipos de droga y con sus efectos. Investiga también acerca de los tratamientos y de los grupos de apoyo disponibles en tu comunidad.</li>
<li><strong>¿Ha habido cambios recientes en la vida de tu hijo?</strong> El consumo de estas sustancias puede deberse a circunstancias que le causan estrés, como mudarse a otra escuela, el divorcio de los padres, o la enfermedad de un familiar.</li>
<li><strong>Busca ayuda.</strong> Si se te dificulta la comunicación de tu hijo, no te quedes con los brazos cruzados. Quizás responda mejor si interviene otra persona de confianza o un especialista (un maestro, un sacerdote o pastor, el médico de la familia o un psicólogo).</li>
<li><strong>Inicia un tratamiento para la adicción.</strong> Cuando antes se comience, mejor. El médico familiar, el pediatra o el consejero de la escuela, pueden indicarte los programas y/o centros de tratamiento disponibles en tu área.</li>
</ul>
<p>El enterrar la cabeza en la arena, como la avestruz, no va a resolver el problema, al contrario, lo agrava. Aunque te cause mucho dolor y asombro, acepta que tu hijo está usando drogas y ayúdalo llevándolo a que reciba tratamiento lo antes posible. Busca y utiliza todos los recursos a tu alcance: está en juego la salud, el futuro y hasta la vida de tu hijo.</p>
<p><em>Imágen © iStockphoto.com / Stockphoto4u</em></p>
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		<title>Que la burla y el acoso por compañeros o compañeras no hagan que bajen tus calificaciones</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Nov 2011 08:55:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Doctora Aliza</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><em><a href="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000015734920XSmall_omgimages.jpg" target="_blank"><img class="alignleft size-full wp-image-28322" title="G" src="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000015734920XSmall_omgimages.jpg" alt="" width="298" height="197" /></a>Es comprensible que no puedas concentrarte y que tu rendimiento escolar se vea afectado si tus compañeros o compañeras en el colegio te acosan o te molestan. Si estás en esta situación, debes saber que está en tus manos resolver la situación: hay muchas</p>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000015734920XSmall_omgimages.jpg" target="_blank"><img class="alignleft size-full wp-image-28322" title="G" src="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000015734920XSmall_omgimages.jpg" alt="" width="298" height="197" /></a>Es comprensible que no puedas concentrarte y que tu rendimiento escolar se vea afectado si tus compañeros o compañeras en el colegio te acosan o te molestan. Si estás en esta situación, debes saber que está en tus manos resolver la situación: hay muchas cosas que puedes hacer y no necesitas estar solo(a) en este proceso. Esta es una llamada de aviso para ti y para tus padres: pide ayuda y busca una solución segura.</em></p>
<p>¡Ánimo! Las cosas pueden y van a mejorar. El soportar las burlas de tus compañeros o de otros chicos del colegio es muy difícil y puede ser doloroso. Hasta es posible que debas tolerar amenazas que pueden asustarte y hacer que llores una tarde completa o que pases la noche en vela angustiado y pensando en qué puedes hacer para evitarlos.</p>
<p>Si te está pasando algo así, entonces eres víctima de acosos e intimidaciones que pueden afectar no sólo tu estado de ánimo sino también tus calificaciones y incluso, el desarrollo de tu personalidad.<span id="more-28318"></span></p>
<p>Un estudio reciente desarrollado por unos investigadores de la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, ha encontrado que los adolescentes de secundaria que sufren acoso por parte de sus compañeros tienen retrocesos en sus calificaciones, en especial cuando se trata de los alumnos de origen afroamericano o latino, que son discriminados.</p>
<p>Para llegar a estos resultados, los investigadores compararon los índices académicos de 9.590 estudiantes de 580 secundarias de ese país, a los que se les preguntó si habían experimentado acoso en el décimo curso (primero de preparatoria). Así descubrieron que, comparado con quienes no fueron acosados, los niños acosados experimentaron un descenso de 0.049 puntos en su índice académico entre el noveno y el doceavo curso.</p>
<p>Además, según este estudio que fue presentado en la reunión anual de la Asociación Americana de Sociología (<em>American Sociological Association</em>), el efecto del acoso fue más notorio entre los estudiantes afroamericanos e hispanos con alto rendimiento. Por ejemplo, los estudiantes afroamericanos que tenían un índice académico de 3,5 en el noveno curso y fueron acosados en el décimo tuvieron un descenso de 0,3 puntos para el doceavo. El descenso fue de 0,5 puntos para los estudiantes hispanos que tenían un índice académico de 3,5 y que fueron acosados en el décimo curso.</p>
<p>Esta es una de las razones por las cuales debes estar alerta y tener el coraje de enfrentar situaciones difíciles o riesgosas, de las cuales muchas veces no podrás salir sin ayuda, ya sea de otro compañero y especialmente de los adultos como tus padres, tus profesores y los directores de tu colegio.</p>
<p>Recuerda que puedes ser acosado o intimidado de diferentes maneras, tanto en el mundo físico como a través de las redes sociales, donde fácilmente puedes quedar expuesto ante el resto de tus compañeros.</p>
<p>A veces, incluso, la intimidación puede confundirse con camaradería y en realidad no es más que presión. Por ejemplo, si tu grupo de amigos te insiste que hagas algo que no quieres hacer o se burlan de ti porque no le encuentras la gracia a algo que para ellos puede ser signo de poder en el colegio, como molestar a otro compañero tímido que acaba de ingresar al curso.</p>
<p>Recuerda que los verdaderos amigos comparten tus emociones contigo, sean buenas o malas, y te aceptan tal cual eres, no intentan imponerte sus gustos ni sus modos. Si estas sufriendo acosos e intimidaciones, o si tienes dudas al respecto, necesitas hablar con algún adulto al respecto, sobre todo si crees que puede haber lesiones o agresiones físicas.</p>
<p>En este último caso, si estás siendo intimidado de manera que la situación pueda volverse violenta físicamente, evita estar solo, rodéate de gente y únete a algún grupo que camine de regreso a sus casas al terminar las clases, o mantente cerca de amigos o compañeros de clase durante los momentos en que la intimidación suele ocurrir.</p>
<p>Otras cosas que puedes hacer para combatir la intimidación psicológica o verbal son:</p>
<ul>
<li>Ignora al intimidador y aléjate. Esto no es de cobardes, por el contrario, a veces es más difícil mantener la calma que perder la paciencia y enfadarte, y los intimidadores se entusiasman al ver las reacciones de sus víctimas. Si lo ignoras, tarde o temprano se cansará de tratar de fastidiarte.</li>
<li>Camina con la cabeza en alto y bien erguido. Esto le hace saber al intimidador que no eres vulnerable.</li>
<li>No te enfades y, si puedes, prueba con el humor. El intimidador espera que te enojes y quiere controlar tus emociones, pero si reacciones de otra manera puedes sorprenderlo. Luego, resuelve tu enfado de otras maneras, por ejemplo haciendo ejercicio o escribiendo (y asegúrate de romper todas las notas que escribas cuando estás enfadado).</li>
<li>No uses la fuerza física. Así solamente estás demostrándole tu enfado y no sabes cuál será su reacción. Por el contrario, puedes defenderte de otras maneras, como tomando el control de la situación al alejarte o al ser firme en lo que haces.</li>
</ul>
<p>Es difícil salir y evadir el acoso, pero no imposible. ¡No te desanimes! Si no puedes solo contra tus agresores, busca ayuda de otros compañeros y de los adultos. Confía la situación a tus padres, a tus profesores, al consejero de la escuela o al director de tu secundaria. Es muy importante que le informes a los adultos si sufres amenazas de muerte o cualquier otro tipo de agresión, y si sabes que alguien en tu colegio porta una arma de cualquier tipo que sea, inmediatamente déjales saber en el colegio. Eso no te convierte en “soplón”, al contrario, es posible que estés salvando una vida y puede ser la tuya o la de otro compañero del colegio. Apóyate en tu familia y en tus verdaderos amigos, aquéllos que te aceptan tal cual eres, los que te apoyan en las buenas y en las malas y los que te ayudan a ser y a sentirte mejor cada día.</p>
<p><em>Imágen © iStockphoto.com /omgimages</em></p>
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		<title>¿Ya te brotaron las muelas del juicio? Si no, lo que te puede esperar</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Nov 2011 08:50:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Doctora Aliza</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p><em><a href="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000012491206XSmall_julien-Tromeur.jpg" target="_blank"><img class="alignleft size-full wp-image-27367" title="iStock_000012491206XSmall_julien Tromeur" src="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000012491206XSmall_julien-Tromeur.jpg" alt="" width="268" height="219" /></a>Cuando al fin aparecen nuestros terceros molares, les pasa lo que las personas que llegan tarde al cine: si es que queda todavía espacio, hay que conformarse con la última fila. Aunque les llaman las muelas del juicio, en lugar de madurez generalmente</p>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000012491206XSmall_julien-Tromeur.jpg" target="_blank"><img class="alignleft size-full wp-image-27367" title="iStock_000012491206XSmall_julien Tromeur" src="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000012491206XSmall_julien-Tromeur.jpg" alt="" width="268" height="219" /></a>Cuando al fin aparecen nuestros terceros molares, les pasa lo que las personas que llegan tarde al cine: si es que queda todavía espacio, hay que conformarse con la última fila. Aunque les llaman las muelas del juicio, en lugar de madurez generalmente traen complicaciones, y para evitarlas hay que extraerlas mediante cirugía. Aquí te ofrecemos un resumen de lo que puedes esperar cuando programes la extracción de tus cordales. </em></p>
<p>Las muelas del juicio (llamadas también cordales o terceros molares), brotan años después que todos los demás dientes permanentes. Deben su nombre a que aparecen al final de los años de la adolescencia y al principio de la veintena, cuando ya se empieza a madurar y se tiene una personalidad definida. Debido a ese brote tardío, por lo general las muelas del juicio no encuentran suficiente espacio y entonces pueden impactarse, empujar a otras piezas vecinas y causar que se quiebren o se fracturen. Además, al estar tan atrás en la boca resultan difíciles de cepillar por todas sus caras, contribuyendo a problemas con las encías y a la formación de caries. También pueden provocar un quiste (una especie de saco relleno de líquido), que perjudica al hueso de la mandíbula o a las muelas más próximas a ellos. Muy raras veces los terceros molares encuentran suficiente espacio ¿Cuál es la solución? Pues extraerlos para que el resto de la boca pueda mantenerse en buenas condiciones y los demás dientes permanezcan bien alineados.<span id="more-27363"></span></p>
<p><strong>Evaluando la condición de los terceros molares</strong></p>
<p>Por supuesto, tu dentista necesita evaluar tu dentadura para indicarte cuáles son tus opciones. Con seguridad, se te hará una placa de toda la boca. Esta determinará el desarrollo de tus terceros molares, si están a punto de brotar o se encuentran impactados dentro del hueso de la mandíbula y especificará la cantidad de espacio disponible para que broten. Tus opciones son las siguientes:</p>
<ul>
<li>Si no han brotado y tienes espacio, habrá que supervisar el desarrollo de los molares en tus visitas periódicas de control.</li>
<li>Si no han brotado y no tienes espacio, puedes optar por extraerlos antes de que broten, incluso si no te están ocasionado síntomas.</li>
<li>Si ya han comenzado a brotar y te están causando molestias, como en el caso de infecciones, hay que tratarlas antes de proseguir con la extracción.</li>
<li>Si decides extraerlos, tus opciones serán o todos a la vez, o por secciones.</li>
</ul>
<p><strong>¿Cómo se extraen los terceros molares? </strong></p>
<p>Se trata de una cirugía pero se realiza por lo general en la misma consulta del cirujano dental. El tipo y la duración del procedimiento depende del grado de desarrollo de las muelas del juicio.  La preparación para la cirugía incluirá:</p>
<ul>
<li>Una explicación del tipo de anestesia que se usará en el procedimiento (anestesia local, el uso de sedación para que el paciente se sienta más relajado, o en algunos casos, anestesia general)</li>
<li>Explicación de los medicamentos que debes evitar antes de la cirugía (analgésicos, las medicinas para evitar el dolor o anticoagulantes).</li>
<li>No comer ni beber nada después de la medianoche del día antes de la cirugía.</li>
</ul>
<p>El día de la operación te indicarán tomar antibióticos y se te aplicará la anestesia.  Si los molares no han brotado, se hace una incisión (un corte) en la encía para extraerlos. Si ya han salido, se sacan usando pinzas dentales. A menudo, cuando los molares se encuentran en una posición difícil, hay que extraerlos en secciones.</p>
<p><strong>Después de la cirugía</strong></p>
<ul>
<li>Tendrás que permanecer en la consulta del cirujano hasta que pase el efecto de la anestesia.</li>
<li>Ya en casa, se te recomendará que descanses y que limites tus actividades durante los días posteriores al procedimiento.</li>
<li>Para evitar el dolor y la inflamación, te indicarán tomar analgésicos (algunos fuertes al principio), antiinflamatorios y antibióticos.</li>
<li>Deberás mantener una gasa en la boca para detener el sangrado y cambiarla con frecuencia.</li>
<li>El día de la operación solamente debes consumir líquidos. Estos deben ser fríos, ya que los calientes aumentan el sangrado y la inflamación.</li>
<li>La aplicación de hielo y compresas frías te ayudará con el dolor y a reducir la inflamación. Aplica el hielo frecuentemente las primeras 24 horas, durante 10 minutos por hora (como te indique el cirujano oral).</li>
<li>La noche de la operación deberás dormir semi-sentado para reducir la inflamación y no presionar los lados de la cara.</li>
<li>Durante las primeras 24 horas puedes enjuagar la boca con agua y sal, que acelerará la cicatrización y reducirá el sangrado, pero no debes usar enjuagues comerciales de ningún tipo hasta más adelante.</li>
<li>El doctor te indicará como limpiar la boca durante los días siguientes. No debes cepillar el área de la operación, pero si podrás cepillar el resto de los dientes. Usa solamente el enjuague que te indique el doctor.</li>
<li>Tampoco debes usar popotes (pitillos, sorbetes, pajitas, pajas) para tomar líquidos, ya que la succión puede abrir las suturas.</li>
<li>Evita fumar hasta que el doctor retire los puntos y confirme que las incisiones han cicatrizado apropiadamente.</li>
</ul>
<p>Después de la cirugía debes regresar a la consulta del doctor para que te quite los puntos o suturas y que te revise que la encía haya cicatrizado normalmente.  Por lo general, todo volverá a la normalidad en 1 a 2 semanas, aunque el hueso de la mandíbula requiere alrededor de unos 6 meses para rellenarse nuevamente.</p>
<p>En algunos casos, la extracción de los terceros molares puede traer complicaciones como las siguientes:</p>
<ol>
<li>Inflamación, moretones, y/o molestias y sensibilidad en la mandíbula: es normal que aparezcan estos síntomas que desaparecen al cabo de 1 o 2 semanas después de la cirugía.</li>
<li>Alveolo seco, (conocido también como osteoítis alveolar): ocurre cuando el coágulo de sangre que debe formarse en la incisión se sale de su sitio o se disuelve demasiado rápido, dejando una mayor parte del hueso expuesto (visible), y causando dolor.</li>
<li>Infección: si se presenta, hay que tratarla con antibióticos y/o drenar el área infectada.</li>
<li>Efectos secundarios de la anestesia: náusea, dolor de garganta y otras molestias. Ante cualquier duda, consulta con el cirujano.</li>
<li>Problemas con las cavidades sinoviales, daño a los nervios o una mandíbula débil.  Durante la visita de seguimiento a la extracción, debes consultar con el cirujano si tienes cualquier molestia o cualquier síntoma para que determine si necesitas algún otro tratamiento.</li>
</ol>
<p>La salud de tu boca a veces requiere procedimientos como este tipo de cirugía que te evitarán complicaciones en el futuro o quizás que te eche a perder un lento y costoso tratamiento de ortodoncia. Si sigues cuidadosamente las indicaciones de tu cirujano dental, podrás recuperarte rápidamente con un mínimo de molestias.  Si te tienen que extraer tus muelas del juicio o terceros molares, ¡ánimo! No lo pienses demasiado, así habrá pasado antes de lo que te imagines.</p>
<p><em>Imágen © iStockphoto.com / julien Tromeur</em></p>
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		<title>¿Timidez o fobia social?</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Nov 2011 09:00:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Doctora Aliza</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><em><a href="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000017446694XSmall_Dean-Mitchell.jpg" target="_blank"><img class="alignleft size-full wp-image-27374" title="Teenage Outcast - Isolated" src="http://www.vidaysalud.com/wp-content/uploads/iStock_000017446694XSmall_Dean-Mitchell.jpg" alt="" width="298" height="197" /></a>Si tu hijo adolescente se aísla y no quiere salir con amigos de su edad, es posible que sea algo más que timidez. Si bien la fobia social se da en pocos casos, cuando se presenta puede generar problemas sociales y de aprendizaje. En este artículo te contamos cómo detectar esta enfermedad y qué la diferencia de la típica vergüenza que muchos pueden sentir. </em></p>
<p>¿Has escuchado hablar de la fobia social? Cuando lo que parece timidez se vuelve tan excesivo que hace que la persona evite ciertas situaciones y la interacción con los demás, puede tratarse de algo más. Es difícil reconocer cuando tu hijo o hija tiene un problema, y hay versiones que afirman que no creen que la fobia social sea realmente un problema, sino más bien timidez que debe ser superada por uno mismo o que es sólo una excusa para vender más medicamentos.</p>
<p>Sin embargo, esto no es así. La fobia social es una condición que puede causar complicaciones en la vida social y en el desarrollo normal de los niños y los adolescentes, aunque también puede afectar a los adultos e puede impedirles llevar una vida normal.<span id="more-27370"></span></p>
<p>En busca de más información sobre esta enfermedad psiquiátrica, un grupo de investigadores del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos examinó las tasas de timidez y de fobia social entre más de 10 mil adolescentes entre los 13 y los 18 años de edad, que participaron en una encuesta nacional.</p>
<p>La mitad de ellos afirmó ser tímido, y de esa mitad, sólo el 12 por ciento había tenido los síntomas de la fobia social en algún momento de su vida. Lo interesante de este estudio es que entre quienes dijeron no ser tímidos, alrededor del cinco por ciento mostró signos de ansiedad social, lo que demuestra que esta enfermedad puede no estar asociada con la timidez, aunque por sus síntomas muchas veces se las vincule.</p>
<p>¿Cuáles son los síntomas de la fobia social? Tal como te hemos contado en otro artículo de Vida y Salud, las principales señales de esta enfermedad son:</p>
<ul>
<li>Tener un miedo constante y excesivo de ser observado y juzgado por los demás.</li>
<li>Sentir timidez e incomodidad al sentirse observado durante una charla, en un baile o en otra situación en la que se participe.</li>
<li>Sentir una incomodidad o temor tan grande en situaciones sociales que éstas pueden llegar a provocar dolor de estómago, palpitaciones, mareo y deseos de llorar.</li>
<li>Tener miedo de hablarle a otras personas, como a compañeros de clase o de trabajo.</li>
<li>Tener palpitaciones, náuseas, sudor y sentimientos de vergüenza y humillación desencadenadas por situaciones sociales.</li>
</ul>
<p>Todos estos síntomas y estas sensaciones son reales y en verdad pueden hacer que la persona se sienta muy mal. Por eso es importante no confundirlo con una simple timidez como la que tiene muchas personas, y muchos adolescentes y que es fácil de vencer y de superar.</p>
<p>Si bien se trata de una minoría, algunos adolescentes (también niños y adultos), tienen este problema y no pueden resolverlo por sí mismos. Lo peor de todo es que la fobia social puede interferir con el aprendizaje y con su normal desarrollo, e incrementa las posibilidades de que estos jóvenes recurran al alcohol o a las drogas en busca de algo que los haga sentir más seguros ante esas situaciones que para ellos son tan estresantes.</p>
<p>Lo bueno de todo esto es que, una vez detectada, la fobia social puede tratarse y quienes la sufren pueden volver a tener una buena vida social y a divertirse como cualquier adolescente. Para ello existen distintos tratamientos que pueden incluir terapias psicológicas, medicamentos y técnicas de relajación, entre otras alternativas.</p>
<p>El apoyo de los padres y las personas cercanas es fundamental para salir adelante. Si notas que tu niño tiene una timidez exagerada, fuera de lo común que lo hace reaccionar de manera extrema ante situaciones que no deberían serlo, es importante que pidas ayuda y lo acompañes con un profesional calificado para que se descarte fobia social y para que encuentre una solución que le permita disfrutar una de las etapas más gratificantes de la vida.</p>
<p><em>Imágen © iStockphoto.com / Dean Mitchell</em></p>
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		<title>Dormir más para aprender mejor</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Nov 2011 07:55:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Doctora Aliza</dc:creator>
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<p>Los adolescentes tienden a acostarse más tarde, involucrarse en muchas actividades, salir con amigos y disfrutar la vida nocturna. Luego, por supuesto, si pudieran, retrasarían el reloj por las mañanas para poder dormir un poco más.</p>
<p>¿Puede esto afectarlos en los estudios? Hay varias investigaciones que han tratado de dar respuesta a esta interrogante. Una de ellas fue realizada por unos psicólogos de <em>Hendrix College</em> en Conway, Arkansas, Estados Unidos, y encontró que los estudiantes noctámbulos, a quienes les gusta estar despiertos por las noches y dormir más por las mañanas, tienden a tener calificaciones más bajas en el colegio y en los primeros años de la universidad, patrón que cambia cuando se adoptan nuevos patrones de sueño.<span id="more-26477"></span></p>
<p>Para llegar a estos resultados, que fueron presentados en la conferencia anual de la <em>Associated</em> <em>Professional Sleep Societies</em> (SLEEP 2011), que se realizó en Estados Unidos, los investigadores analizaron las respuestas de 89 estudiantes, en distintos momentos de sus estudios, por ejemplo, antes de entrar a la universidad y luego de concluir el primer año de estudios. En base a las primeras respuestas obtenidas, dividieron a los jóvenes en tres grupos: alondras (quienes se levantan temprano), búhos o lechuzas (noctámbulos), y regulares (quienes estaban alertas entre las 8 o 9 de la mañana y cansados alrededor de las 10 de la noche).</p>
<p>Encontraron que las lechuzas dormían alrededor de 41 minutos menos que sus compañeros y tenían otros malos hábitos de sueño, como tomar cafeína cerca de la hora de ir a dormir y se despertaban varias veces durante la noche. Al principio, los estudiantes que dormían menos mostraron un promedio inferior en sus calificaciones, pero esto se fue modificando a medida que los estudiantes avanzaban en sus carreras y al final las notas eran similares.</p>
<p>Si bien estos resultados son preliminares y deben ser corroborados por otros profesionales, no son los únicos que llegan a esas conclusiones. Otro grupo de psicólogos, en este caso de la Universidad de St. Lawrence en Nueva York, Estados Unidos, halló que los estudiantes que asistían a clases más tarde dormían más pero también eran más propensos a obtener calificaciones más bajas y a consumir más alcohol (algo que también puede afectar el dormir bien). Para llegar a esos resultados, los investigadores analizaron las respuestas de 253 estudiantes universitarios, relacionadas a sus tareas cognitivas, sus hábitos de sueño, algunos detalles de las actividades que realizaban en la clase, su consumo de alcohol y su estado de ánimo.</p>
<p>Por otro lado, un grupo de neurólogos de California, Estados Unidos, trató de encontrar una  conexión física entre el sueño y el aprendizaje y descubrió que dormir por la noche es esencial para aprender e incorporar nuevos conocimientos, pues este proceso ocurre durante la fase del descanso en la que no se sueña, que es el período que ocupa la mayor parte de la noche.</p>
<p>Para llegar a estas conclusiones, que fueron publicadas en la revista <em>Current Biology</em>, los investigadores trabajaron con adultos jóvenes que debieron realizar una difícil tarea de memoria destinada a cargar recuerdos en el hipocampo (que es la estructura cerebral relacionada con el aprendizaje). Luego, la mitad de los voluntarios durmió una siesta de 90 minutos y el resto permaneció despierto.  Por la noche, todos realizaron una nueva tarea de aprendizaje. ¿Qué ocurrió? Quienes estuvieron despiertos tuvieron dificultades para recordar la nueva información mientras que, por el contrario, los participantes que disfrutaron de la siesta obtuvieron mejores resultados que sus colegas cansados.</p>
<p>Durante el sueño, los investigadores registraron las ondas cerebrales con un electroencefalograma y vieron que cuantos más husos de sueño mostraban los voluntarios, mejores condiciones para aprender tenían. ¿Qué son los husos de sueño? Son ondas cerebrales específicas del descanso que se presentan hasta mil veces por noche, y una teoría es que dichos impulsos llevarían las memorias del hipocampo a la corteza pre frontal, liberando al hipocampo para que reciba nueva información.</p>
<p>Según los especialistas, gran parte de esa actividad del cerebro ocurre durante la segunda mitad de la noche. Por eso, si una persona duerme seis horas o menos podría contar con menos husos y limitar su capacidad de aprender.</p>
<p>Las investigaciones en este campo son muchas y muy variadas, y por supuesto continúan en busca de detectar cómo es el funcionamiento del cerebro, y como se relaciona con el aprendizaje y el sueño. Mientras tanto, ya lo sabes, dormir y descansar correctamente puede ayudarte no sólo a sentirte mejor al día siguiente sino también a estar más atento y a que esa lección de matemáticas o de física que tanto te cuesta, sea mucho más sencilla de entender.</p>
<p><em>Imágen © iStockphoto.com / Alejandro Rivera</em></p>
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