Reluciente
Esta es la segunda contribución de María Amelia Bazdekis, ganadora de nuestro concurso de blogueras.
No hay mejor halago para mamá que una palabra: “reluciente”. Qué bella palabra. Va más allá que “limpio” o “brillante”. Connota un resplandor inmaculado que irradia luz. Si mis hijas están bien vestidas, de punta en blanco, con la ropa planchada y los zapatos impecables, “están relucientes”. Si las ventanas no tienen salpicaduras ni polen, “relucen”. Cuando los pisos están tan limpios que reflejan la luz y se puede ver que no hay ni polvo ni mugre… bueno, ustedes me entienden.
La casa de mamá siempre está RELUCIENTE. Es el hogar de mis padres, pero es la casa de mi madre. Ella conoce hasta el último milímetro. Sabe dónde se esconde la suciedad y la ataca como con láser. ¡ZAS! Sacude el polvo de los alféizares todos los días. Una vez por semana, limpia los calefactores (las aletas superiores, inferiores y centrales, por supuesto). Mueve el refrigerador para poder limpiar detrás todos los meses. No hay dónde esconderse en casa de mamá, mugre.
La mugre es el enemigo. La mugre se personifica. No es un objeto; es una presencia. Merodea, se burla y es eterna. Todos los días, el hogar de mamá es un campo de batalla donde se enfrentan la luz y la oscuridad, el bien contra el mal, la mugre y la limpieza. El descubrimiento de un nuevo lugar donde la mugre podría esconderse es motivo de celebración. “No lo vas a creer. Hoy abrí la tapa de… (puedes completar tu propio lugar u objeto en este espacio en blanco)… ¡y encontré polvo!” Todas conocemos la suerte que sufrió el pobre polvo. Los ángeles bíblicos no habrían sido tan eficientes en la erradicación como mamá. Mi madre es San Jorge y el polvo es el dragón.
La caza de mugre no se limita a las cuatro paredes de mis padres. ¡Ah, no! Si el tiempo lo permite, mi madre abre la puerta todas las mañanas y sale a la calle con la escoba. “¿Qué dirán los vecinos? Pensarán que estoy loca”. Mientras barre la acera frente a su casa, lucha contra la polución (contaminación) de los autobuses escolares, los camiones y los autos; la basura de los transeúntes y la simple tierra. Sí, la tierra, esa mugre que proviene del planeta. Esa tierra es buena, en su lugar, fuera del hogar y bajo las plantas, adonde pertenece. Pero si abandona su territorio en el césped entre la entrada y el camino, entonces esa mugre es de mamá. Si llega a la entrada, frente a la puerta, es su perdición. En manos de mamá, la escoba es más poderosa que la espada de San Jorge.
La señora de la limpieza que va a casa de mamá una vez por semana es su compañera de aventuras: limpian JUNTAS. “Es la única manera de saber que está limpiando de verdad”. Mamá es buena; exigente pero amable. Y no le hace hacer nada que no haría ella misma. La señora no va porque mamá esté más allá de la limpieza, sino porque hay ciertas cosas que ya no puede hacer.
Reluciente. ¿Qué más es reluciente? Mi madre es reluciente. Es real. Hace todo lo que nos recomienda a mi hermana y a mí. Predica con el ejemplo. Es auténtica, es mi modelo a seguir y es reluciente, la mires por donde la mires.
Para leer más en el blog “Una Mamá con Hijas” de Amelia, haz clic aquí.











iMPORTANTISIMO DE CASA RELUCIENTE
hola : gracias por sus conceptos, muy buenos, uno quisiera que las hijas y las nueras hicieran igual pero nada que ver ,……BENDICIONES!!
quiero darles las gracias por cada comentario de casa sana para mi ha sido unc gran bendicion ya que mi casa esta RELUCIENTE leo cada uno y lo pongo en practica LA CASA ESTA BRILLANTE, y cada rincon de ella lo mismo con la ropa los vidrios y la madera .PIDO A DIOS LES SIGA DANDO SABIDURIA E INTELIGENCIA PARA PODER LLEVAR A CABO SUS CONSEJOS .MUCHAS BENDICIONES.