6 consejos para que tu hospitalización sea más llevadera y tú tengas menos estrés

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Una estadía en el hospital es algo en lo que nunca quisiéramos tener que pensar, pero si tú o un miembro de la familia necesitan una cirugía o algún tipo de tratamiento que requiera hospitalización, conviene estar preparados.

Una vez que te admitan en el hospital, estarás en manos de doctores(as) y enfermeros(as). Pero antes de que llegue ese momento, puedes tomar varios pasos para que esos días transcurran con el menor estrés posible, tanto para ti como para tu familia.  Esto es lo que te recomiendo:

1. Lo primero, infórmate bien sobre el procedimiento:

a. Tu doctor, o el cirujano, será tu fuente principal de información. No temas hacerles todas las preguntas relacionadas con tu estado de salud y el tipo de intervención o examen que necesitas, incluyendo sus beneficios, sus riesgos, y sus posibles efectos secundarios. Es mejor que vayas anotando una lista de puntos, preocupaciones y dudas que necesitas aclarar para que no se te olvide nada. Si no entiendes algo bien, pregunta de nuevo.

b. Debes tener una idea muy precisa de la preparación que necesitas hacer antes de la cirugía y/o procedimiento: los medicamentos que debes dejar de tomar y durante cuánto tiempo antes, si hay alimentos que debes evitar o hábitos que debes cambiar (como dejar de fumar o de consumir alcohol, por ejemplo).

c.  ¿Necesitas antibióticos, analgésicos u otro tipo de medicamento recetado para cuando regreses a casa? Pide las recetas y ordénalos a la farmacia con anticipación.

2. Reúne y lleva contigo toda tu información de salud

Aunque tu médico y/o el especialista ya tienen tu información en tu historia clínica, por lo general, el hospital te pedirá ciertos datos sobre tu estado de salud o sobre tu cobertura médica (esto puede variar según el país o el estado en que vivas), algunos días antes o al momento del ingreso. Con tiempo, reúne identificaciones, tarjetas de seguro, nombre y teléfonos de los médicos a tu cuidado, las medicinas que estás tomando y su dosis, los problemas médicos que tienes ahora o que hayas tenido anteriormente, las fechas de las cirugías o los procedimientos previos. También es conveniente que lleves documentos legales que indiquen quién tomará decisiones médicas por si te sucediera algo grave (por ejemplo, una carta poder para atención médica –living will o advance health directives – que también especificará lo que tú deseas que haga el personal médico en caso de una situación médica extrema).

3. Las cuentas claras

  • ¿Tienes alergia a algún medicamento o alimento? Acláralo con anticipación al personal del hospital.
  • ¿Sabes cuál es el horario de visitas o si permiten acompañantes durante la noche?  Si no deseas recibir visitas, acláralo con tacto, pero con firmeza. Es tu salud y bienestar lo que está en juego y los que te quieren bien lo comprenderán.

4. No vas de viaje, pero también hay que hacer maletas

Aunque el personal del hospital tratará de que tu estancia sea lo más cómoda posible, ¿quién dijo que no puedes tomar algunas medidas por tu cuenta? Te sentirás más cómoda(o) si empacas:

  • Una bata y zapatillas
  • Un suéter (jersey, chompa) por si te da frío
  • Tu almohada favorita
  • Ropa y zapatos cómodos para cuando te den el alta
  • Tus gafas o lentes de contacto
  • Un libro, revista o hasta tu iPod para entretenimiento
  • Los artículos de aseo personal que te hagan sentir mejor y más a gusto: tu crema de manos, el  humectante o tu propio cepillo de dientes.

Deja en casa cualquier objeto de valor (relojes, cadenas y otras prendas), así como tu chequera, tus tarjetas de crédito y cualquier otro documento que te pueda causar un dolor de cabeza si se extravía. Por lo general, los hospitales no se hacen responsables por la pérdida de esos objetos de valor.

5. Planifica con tiempo:

  • Quién te llevará de regreso a casa cuando te den de alta del hospital.
  • Quién cuidará de tus hijos, padres, mascotas mientras estés ausente. Si te organizas, puedes dejar comidas congeladas, o pedir ayuda a tus familiares o vecinos que con seguridad, te ayudarán con gusto.
  • Deja tu trabajo adelantado, o al menos, trata de no dejar pendiente ningún asunto urgente. Así no tendrás preocupaciones de ese tipo mientras te recuperas.

6. Alerta después de tu cirugía

  • No temas preguntar a doctores y enfermeras la razón de los medicamentos que te irán administrando.
  • Pide que te expliquen con detalle las instrucciones del cuidado que deberás seguir en casa: medicamentos y sus dosis, así como cualquier limitación temporal (conducir, hacer ejercicios, regresar al trabajo o a tus actividades habituales).
  • Asegúrate de que el personal que te cuida sigue medidas de seguridad e higiene estrictas: como lavarse las manos, usar guantes cuando te sacan sangre, retirar los desechos médicos.
  • Y sobre todo, evita estar en contacto con personas enfermas.

Ya verás que antes de que te des cuenta, todo habrá pasado y estarás de nuevo en casa. Pero para que tu recuperación se lleve a cabo sin complicaciones, tendrás que planificar de antemano. Recuerda tomar parte activa en tu salud, haz todas las preguntas necesarias y obtén la información que necesitas para sentirte cómodo(a). ¡Suerte y ánimo!

Imágen © iStockphoto.com / Andrew Helwich

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Un Comentario

  1. Publicado 20 noviembre, 2012 en 11:27 am | Permalink

    Haber sabido antes como para no andarme haciendo lios y prepararme mejor. Para la próxima que ojalá Dios no quiera!

Un Trackback

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