Causas de la hinchazón (sin dolor) de las piernas

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Las piernas hinchadas que no producen dolor son algo relativamente común y normalmente fácil de controlar. No obstante, la Mayo Clinic dice que esta afección, llamada edema periférico, a veces se vincula a una enfermedad subyacente grave.

El edema es el resultado de la presencia de exceso de líquido en los tejidos. Por lo general, los vasos sanguíneos, los sistemas linfáticos y los tejidos que rodean esos vasos mantienen el equilibrio de los líquidos; pero cuando esas fuerzas se desequilibran, los vasos sanguíneos más pequeños (los capilares) pueden permitir una fuga de líquido que termina en los tejidos circundantes y provoca hinchazón.

Otros síntomas del edema pueden incluir el tener la piel estirada o brillante, la presencia de un hundimiento que dura por lo menos cinco segundos después de presionar la piel y un abdomen de mayor tamaño. El edema puede afectar los pulmones, provocando una dificultad para respirar que amerita atención médica inmediata.

El edema periférico leve, sin síntomas graves tales como falta de aire o hipertensión, normalmente es producto de causas no muy preocupantes, entre ellas, las siguientes:

  • Consumir demasiada sal el día anterior
  • La edad, porque a más edad, mayor susceptibilidad a piernas hinchadas
  • La gordura
  • Permanecer de pie o sentado durante períodos extendidos

El edema también es señal de enfermedades graves, tales como debilidad o daño en las venas de la pierna, insuficiencia cardíaca congestiva, fibrosis hepática, coágulos sanguíneos en la parte inferior de las piernas, daño renal crónico y tumor pélvico.

El examen físico y las pruebas de diagnóstico pueden ayudar a dilucidar la causa subyacente del edema periférico. Los exámenes que se realicen podrían incluir análisis de sangre, examen de orina, electrocardiograma o radiografía del tórax.

Aparte de tratar la afección subyacente, el médico posiblemente sugiera algunas técnicas de control para prevenir la retención de líquidos, entre cuyas alternativas están el usar medias de compresión especiales, recostarse con las piernas elevadas durante una o dos horas diarias y hacer ejercicios aeróbicos acuáticos o nadar en una piscina. En los casos más graves, se puede recetar un diurético (pastilla para extraer el agua).

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