Intolerancia a la lactosa

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¿Qué es?

La intolerancia a la lactosa es una causa común de cólicos abdominales, inflamación (hinchazón) abdominal y diarrea. Esta condición ocurre cuando el cuerpo no tiene suficiente enzima intestinal llamada lactasa. La lactasa es la encargada de descomponer la lactosa, la principal azúcar de la leche. Una vez que la lactasa se decompone en formas de azúcares más simples, estos azúcares simples puede ser absorbidos por el torrente sanguíneo. Durante la digestión normal, la lactosa se digiere en el intestino delgado sin liberar burbujas de gas. Cuando la lactosa no se digiere correctamente, pasa al colon. Las bacterias en el colon descomponen algo de lactosa, lo que produce gas hidrogenado. La lactosa remanente también libera agua dentro del colon. El gas y el agua adicionales producen síntomas, como cólicos abdominales, diarrea, inflamación abdominal y flatulencia (gas).

La intolerancia a la lactosa usualmente es genética (hereditaria). En muchas personas con ascendencia asiática y africana, el cuerpo comienza a producir menos lactasa alrededor de los 5 años de edad. Tanto como el 90% de las personas de algunas regiones de Asia oriental, el 80% de los nativos americanos, el 65% de los africanos y afroamericanos, y el 50% de los hispanos sufren de algún grado de intolerancia a la lactosa. Por el contrario, la mayoría de los caucásicos (80%) tienen un gen que conserva la capacidad de producir lactasa en la edad adulta. Una causa rara de intolerancia a la lactosa es denomina deficiencia de lactasa. Los bebés con esta condición no producen nada de lactasa. Al no poder digerir la lactosa, los bebés tienen diarrea desde que nacen. Esta condición era mortal antes de la aparición de las formulas infantiles sin lactosa.

La dificultad para digerir la lactosa también puede estar causada por varios trastornos gastrointestinales. La gastroenteritis bacteriana y viral y otras enfermedades, como el esprué tropical, pueden destruir las células que producen la lactasa y que recubren el intestino delgado.

Una condición llamada sobrecrecimiento bacteriano, en el cual el intestino delgado contiene más bacterias que lo normal, también puede causar síntomas de sensibilidad a la lactosa en la dieta. En este caso, las bacterias decomponen la lactosa en el intestino delgado y de esta forma se libera gas durante el proceso. El gas puede causar inflamación abdominal, cólicos abdominales y flatulencias; además el sobrecrecimiento bacteriano también puede causar diarrea. En este caso, el problema no está causado por la carencia de la enzima lactasa.

Síntomas

Los síntomas comunes de la intolerancia a la lactosa incluyen:

  • heces malolientes, pálidas y abultadas
  • náuseas
  • dolor abdominal
  • cólicos abdominales
  • inflamación
  • flatulencia que comienza alrededor de 30 minutos a 2 horas después de comer alimentos y tomar bebidas que contienen lactosa

La gravedad de los síntomas varía según la cantidad de lactosa que una persona puede tolerar, la cantidad de lactosa ingerida y el tipo de contenido graso del alimento. Las personas que también sufren del síndrome de colon irritable tienden a presentar síntomas más severos de intolerancia a la lactosa.

Diagnóstico

Es posible que tenga intolerancia a la lactosa si sus síntomas mejoran notablemente cuando evita consumir lactosa. Todo lo que generalmente se necesita hacer es someterse a un periodo de prueba con una dieta sin lactosa para hacer el diagnóstico de intolerancia a la lactosa. En algunos ocasos, su médico querrá hacerle exámenes para confirmar el diagnóstico.

Uno de los exámenes que ayudan a confirmar el diagnóstico es la prueba de hidrógeno espirado con lactosa. Esta prueba es indolora y no invasiva. No podrá ingerir alimentos durantes varias horas antes de someterse a esta prueba.

Usted comienza la prueba tomando líquido que contiene lactosa. Durante algunas horas se extrae una muestra de su respiración para detectar hidrógeno. Normalmente, se detecta muy poco hidrógeno en la respiración. Sin embargo, si tiene intolerancia a la lactosa, las bacterias en su colon descompondrán la lactosa no digerida en gas hidrogenado. El gas es absorbido por el torrente sanguíneo, desde allí pasa a sus pulmones y finalmente es exhalado. Le diagnosticarán intolerancia a la lactosa si se detectan niveles de hidrógeno más altos que los normales durante la prueba. La prueba de sobrecrecimiento bacteriano también puede dar un resultado positivo, por eso podría ser considerada una explicación alternativa si su prueba es positiva.

Otra prueba que puede hacerse para diagnosticar intolerancia a la lactosa es la prueba de intolerancia a la lactosa. Usted comienza esta prueba tomando líquido que contiene una solución de lactosa. Esta prueba mide los niveles de azúcar en sangre en intervalos programados durante algunas horas para determinar su capacidad para digerir la lactosa. Si la lactosa se digiere normalmente, se descompone en glucosa y esto eleva los niveles de azúcar en sangre. Le diagnosticarán intolerancia a la lactosa si sus niveles de azúcar no se modifican durante esta prueba, porque esto muestra que la lactosa no se digiere de forma normal.

La mayoría de las personas que tienen síntomas que sugieren intolerancia a la lactosa tendrán resultados anormales en las pruebas de diagnóstico. Los síntomas similares (pero resultados normales en las pruebas) pueden estar causados por la fructosa, el sorbitol u otros azúcares que no se digieren fácilmente en el intestino delgado. Los síntomas similares pueden ser consecuencia del síndrome de colon irritable.

Duración

Las personas que desarrollan intolerancia a la lactosa como resultado de gastroenteritis u otro trastorno de la digestión pueden recuperarse por completo cuando el problema intestinal se trata. Esto puede llevar varias semanas a meses.

Cuando la intolerancia a la lactosa es un problema genético, la condición es permanente. Sin embargo, las personas pueden evitar estos síntomas si evitan consumir alimentos que contienen lactosa (principalmente productos lácteos) o si comen con moderación. Además están disponibles los preparados comerciales de enzima lactosa (por ejemplo el Lactaid). Estos reemplazos de enzimas por lo general no alivian totalmente los síntomas.

Prevención

No existe manera de prevenir la intolerancia a la lactosa.

Tratamiento

Existen dos maneras de tratar la intolerancia a la lactosa:

  • reducir la cantidad de lactosa que consume al limitar la leche y los productos lácteos
  • ingerir reemplazos de enzimas disponibles para la venta

Las personas con intolerancia a la lactosa necesitan leer las etiquetas de todos los alimentos preparados para ver si contienen lactosa. Las concentraciones más altas se encuentran en el helado y la leche. Los quesos generalmente tienen cantidades bajas de lactosa. Algunos productos que no se consideran lácteos, como la leche en polvo para café y las coberturas artificiales de crema batida, podrían contener lactosa si están hechas con ingredientes derivados de la leche. Cuando lea las etiquetas de los alimentos, observe si aparecen palabras como suero, requesón, derivados de la leche, derivados secos de la leche y leche en polvo desnatada. Si cualquiera de estos ingredientes aparece en las etiquetas, el producto probablemente contiene lactosa.

Si evita por completo la lactosa, sus síntomas deberían desaparecer, pero si no, el diagnóstico podría no ser el correcto. Muchas personas podrán tolerar un aumento gradual en la ingesta de lactosa si son cuidadosos en el control de sus síntomas. Para esto, los médicos a menudo recomiendan comer helados porque tiende a tolerarse mejor que otros alimentos que contienen lactosa dado su alto contenido graso. A medida que aumente sus niveles de lactosa, revise su dieta con su médico o nutriólogo para asegurarse que está comiendo las cantidades apropiadas de grasa, proteína u otros nutrientes.

Hay disponibles varios preparados comerciales de enzimas (tabletas y líquidos) que pueden servir como reemplazo de lactosa. Usted puede agregar estos preparados a los alimentos que contienen lactosa para reducir significativamente los síntomas. Sin embargo, estos preparados raramente logran eliminar los síntomas por completo y los resultados varían en cada persona y según los diferentes preparados que se ingieran. Los productos lácteos preparados son una alternativa extremadamente efectiva. Usted puede agregar gotas de la enzima a la leche, luego refrigerarla durante 24 horas antes de consumirla o puede comprar productos que fueron tratados para reducir la lactosa (“leche sin lactosa”). La leche “acidófila” aún sigue teniendo mucha lactosa como para ser consumida por personas con intolerancia a la lactosa.

Muchas personas con intolerancia a la lactosa presentan dificultad para consumir suficiente cantidad de calcio en su dieta. Esto aumenta el riesgo de osteoporosis, una condición en la cual los huesos se vuelven débiles y frágiles. Estudios de investigación muestran que las personas con intolerancia a la lactosa tienen el doble de riesgo de sufrir de fracturas. Por lo tanto es esencial que consuma al menos 1.000 miligramos de calcio por día (1.200 miligramos si es una mujer posmenopáusica) además de una cantidad adecuada de vitamina D. La mayoría de las personas con intolerancia a la lactosa pueden tolerar el yogurt cultivado, que es una buena fuente de calcio. Las verduras como el brócoli, la col china, las hojas verdes de berza y la col rizada son también excelentes fuentes de calcio. Si no puede incorporar suficiente cantidad de calcio a su dieta, tome un suplemente de calcio cada día.

Cuándo llamar a un profesional

Llame a su médico para hablar sobre la posibilidad de que tenga intolerancia a la lactosa si presenta síntomas después de comer productos lácteos. Aunque esta condición no es peligrosa, puede ser angustiante. Existen tratamientos afectivos disponibles, por eso no es necesario sufrir por este problema.

h2>Pronóstico

La perspectiva para las personas con intolerancia a la lactosa es excelente. Los síntomas pueden aliviarse si se limita o evita la ingesta de productos lácteos o si se consumen con una dosis de enzima lactasa preparada comercialmente.

Información adicional

National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Disorders (Instituto Nacional de la Diabetes, las Enfermedades Digestivas y del Riñón) Oficina de Comunicaciones y Relaciones Públicas Building 31, Room 9A06 31 Center Drive, MSC 2560 Bethesda, MD 20892-2560 Teléfono: 301-496-3583 http://www.niddk.nih.gov/

Última revisión: 2008-12-31T00:00:00-07:00

Última modificación: 2009-04-09T00:00:00-06:00

Fuente: Copyright © 2009 por Harvard University. Todos los derechos reservados. Usado con el permiso de Staywell.

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