Tuberculosis

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¿Qué es?

La tuberculosis es una enfermedad contagiosa producida por bacterias que causa la muerte a más de 2 millones de personas al año. La mayoría de los casos fatales tienen lugar en países en vías de desarrollo. La bacteria que la provoca en seres humanos es conocida como Mycobacterium tuberculosis.

Alrededor de un tercio de la población mundial está actualmente infectada con tuberculosis. Sin embargo, la mayoría no presenta signos de la enfermedad. En este grupo, la bacteria permanece inactiva (latente) y no se transmite hacia otras personas. Si el sistema inmunológico se debilita, es posible que se active la bacteria y provoque la enfermedad.

La tuberculosis ha sido una de las principales causas de muerte en Estados Unidos, pero tras descubrir medicamentos para su tratamiento en los años 40, el número de casos disminuyó. En la actualidad, los expertos en salud estiman que entre 10 y 15 millones de personas están infectadas con tuberculosis inactiva en Estados Unidos. Muchas de estas personas nacieron en otros países y estuvieron expuestas a la enfermedad aun antes de venir a Estados Unidos. Se considera que los pobres, las personas sin hogar, aquellas que han estado en prisión y han abusado de substancias tóxicas conforman otro grupo de alto riesgo de infección.

La tuberculosis es la segunda causa de muerte en el mundo, después del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), entre las enfermedades infecciosas que afectan a los adultos. Muchos países en vías de desarrollo sufren de ambas epidemias: la tuberculosis y el VIH. La interacción entre estas dos enfermedades se ha denominado “Sinergia tóxica” porque cada epidemia tiene un impacto sobre la población en las mismas regiones pobres del planeta y a su vez, una agrava la incidencia de la otra. Las personas infectadas con VIH presentan sistemas inmunológicos débiles y por ende, son más propensos a adquirir tuberculosis o a desarrollar la reactivación de la enfermedad latente. Es más probable que aquellos infectados con tuberculosis fallezcan si además contraen el VIH.

Por lo general afecta los pulmones, aunque en hasta un tercio de las personas infectadas, especialmente aquellas con VIH/SIDA, la enfermedad también compromete otras partes del cuerpo. En general las partes afectadas por la infección son los ganglios linfáticos, las membranas que envuelven el cerebro (meninges), las articulaciones, los riñones y la membrana que reviste los órganos del aparato digestivo (peritoneo).

Las bacterias de la tuberculosis se transmiten entre las personas por el aire. Los gérmenes bacterianos se encuentran en las secreciones que se expulsan por la boca o la nariz al toser o estornudar. No es posible que se produzca el contagio al estar expuesto solo una vez a una persona infectada con tuberculosis. La posibilidad de contagio es mayor cuando la exposición es continua o prolongada. El hecho de tener contacto con alguien infectado con tuberculosis o de compartir los utensilios con esta persona no determina el contagio, ya que la bacteria infecta los pulmones sólo cuando se instala dentro de ellos.

El contagio se produce cuando las secreciones infectadas con la bacteria son inhaladas hacia la profundidad del pulmón, donde la bacteria se reproduce (se multiplica) y se esparce hacia todo el organismo. En esta etapa el sistema inmunológico suele detener la reproducción de la bacteria, pero en general no puede destruirla por completo. La enfermedad normalmente se mantiene en un estado inactivo o latente. Las personas con tuberculosis inactiva no presentan síntoma alguno y no hay manera de establecer que hayan estado infectadas sin realizar un análisis especial de la piel.

La tuberculosis activa se puede manifestar de diversas formas:

  • Tuberculosis pulmonar primaria: en aproximadamente el 5% de las personas, el sistema inmunológico no puede prevenir el contagio inicial. Estas personas desarrollan tuberculosis activa en el transcurso de un año de haber estado expuestas a la bacteria. Este tipo de tuberculosis activa es muy común en lactantes y niños, particularmente en países en vías de desarrollo que tienen tasas elevadas de desnutrición y atención médica escasa. Las personas con VIH u otras enfermedades que anulan el sistema inmunológico también corren riesgo de contagio.
  • Tuberculosis pulmonar posprimaria (o de reactivación): alrededor del 95% de las personas infectadas con tuberculosis pueden mantener la enfermedad inactiva al principio. En la mayoría de los casos, la enfermedad nunca se activa. En aquellas personas que se activa la enfermedad, las bacterias finalmente sobrepasan el sistema inmunológico y comienzan a multiplicarse y esparcirse hacia los pulmones Las bacterias pueden destruir grandes porciones de los pulmones, formando cavidades que se revisten de bacterias y células muertas.
  • Tuberculosis extrapulmonar: la enfermedad puede activarse en otras partes del organismo, ya sea que estén o no involucrados los pulmones. En general las partes afectadas por la infección son los huesos, los riñones, los ganglios linfáticos y el sistema nervioso central.
  • Tuberculosis miliar o diseminada: la tuberculosis puede afectar todo el organismo a través del torrente sanguíneo.

Síntomas

La mayor parte de la población con tuberculosis tiene la enfermedad en estado inactivo y no presenta síntoma alguno. Si se realiza un análisis de piel (conocido como PPD, que significa “Derivado Proteico Purificado”) para detectar la tuberculosis en este grupo, se obtendrán resultados positivos dentro de los tres meses de haberse producido la contagio. Cuando el PPD resulta positivo, es probable que se mantenga positivo de por vida.

Dentro del grupo infectado con tuberculosis activa, los síntomas pueden variar según el tipo de enfermedad:

  • Tuberculosis pulmonar primaria: algunas personas, en particular niños pequeños, que sufren este tipo de tuberculosis no presentan otros síntomas más allá de fiebre y cansancio. Otros síntomas pueden incluir:
    • tos
    • dolor en el pecho
    • sudor nocturno
    • poco apetito
    • dificultad para aumentar de peso
  • Tuberculosis posprimaria (o de reactivación). Los síntomas son
    • fiebre
    • sudor nocturno
    • pérdida de peso
    • poco apetito
    • debilidad
    • dolor en el pecho
    • estado de decaimiento general

También puede aparecer tos que eventualmente produce una mucosidad amarillenta. A medida que la enfermedad avanza, la persona infectada podría toser con sangre (algunas veces en grandes cantidades), quedarse sin aire y a la larga, desarrollar problemas respiratorios serios.

  • Tuberculosis extrapulmonar: se manifiestan distintos síntomas, según el lugar dónde se haya esparcido la enfermedad. Si por ejemplo la tuberculosis afecta los ganglios linfáticos (como en el 25% de los casos), puede causar inflamación de los ganglios en los costados y la base del cuello. Cuando la tuberculosis afecta los huesos y las articulaciones (en el 8% de los casos), es muy probable que la infección se produzca en la columna vertebral, la cadera y las rodillas. También aparecerá dolor e hinchazón en las articulaciones. La tuberculosis genitourinaria (alrededor del 15% de los casos) puede causar dolor hacia los costados del cuerpo (entre las costillas y la cadera), así como también, orina frecuente, dolor o molestias al orinar, y sangre en orina.
  • Tuberculosis diseminada o miliar. Los síntomas incluyen:
    • fiebre
    • sudor nocturno
    • pérdida de peso
    • debilidad
    • afecciones pulmonares (tos, falta de aire, dolor en el pecho)

Aun cuando las bacterias estén diseminadas por todo el organismo, es posible que no se manifieste ningún síntoma. Pero si se manifiestan, pueden aparecer en cualquier parte del organismo. Algunos de los síntomas más comunes son:

  • dolores de cabeza
  • problemas en los ojos
  • nódulos linfáticos inflamados
  • dolor en las articulaciones
  • masas escrotales
  • salpullidos en la piel
  • dolor abdominal

Diagnóstico

Su médico le preguntará si presenta síntomas como tos, fiebre, pérdida de peso, sudor nocturno, ganglios inflamados o problemas respiratorios. También querrá saber si usted ha estado expuesto a alguna persona infectada con tuberculosis, y si ha viajado a algún país en vías de desarrollo donde es común la incidencia de esta enfermedad.

Su médico lo examinará y le preguntará si alguna vez se realizó un análisis de piel para detectar la tuberculosis y qué resultados obtuvo. Si el médico cree que usted tiene tuberculosis pulmonar activa, le pedirá que se realice una radiografía de tórax. También le pedirá muestras de mucosidades (esputo) que serán teñidas con químicos especiales para detectar la presencia de la bacteria. Se realizará el cultivo del esputo, es decir, se analizará la muestra para verificar el desarrollo de la bacteria de la tuberculosis. Llevará varias semanas obtener el resultado del análisis de cultivo ya que la bacteria se desarrolla lentamente. Es posible que las personas con tuberculosis extrapulmonar obtengan un resultado negativo del teñido y cultivo de su esputo y que la radiografía de tórax no muestre anormalidades.

Se pueden analizar otros fluidos del organismo (como aquellos provenientes del espacio entre los pulmones o el abdomen) a fin de detectar la bacteria de la tuberculosis. Asimismo se puede realizar un examen conocido como PCR o reacción en cadena de la polimerasa para detectar la infección de tuberculosis.

Duración

Una vez que el sistema inmunológico sano de una persona haya controlado el contagio de tuberculosis primaria, la bacteria permanecerá inactiva de por vida. También es posible que un análisis de piel PPD resulte positivo en estas personas, lo cual indica un antecedente de contagio de tuberculosis, pero el hecho de que se active la enfermedad durante el ciclo vital alcanza sólo el 10% de las probabilidades, a menos que el sistema inmunológico se debilite por causa de una enfermedad como el VIH/SIDA o medicamentos inmunodepresores.

Si la tuberculosis se activa, puede tomar hasta dos semanas de tratamiento antes de que no existan riesgos de contagio hacia otras personas. Sin embargo, lleva como mínimo seis meses para lograr un tratamiento exitoso. En algunos casos, los pacientes están infectados con cepas de tuberculosis que son resistentes a los antibióticos más utilizados y efectivos. Y puede tomar hasta 24 meses de tratamiento para contrarrestar estas cepas resistentes.

Prevención

En Estados Unidos el riesgo de exposición a la tuberculosis es más elevado en instituciones médicas y en instalaciones con poca ventilación o llenas de gente. Si usted vive o trabaja en lugares con alto riesgo de contagio, debe realizarse un análisis de PPD con regularidad. Si el resultado del análisis es positivo, el médico podría recomendarle que tome isoniacida (Laniazid, Nydrazid) durante al menos nueve meses. Este medicamento disminuirá el riesgo de desarrollar la tuberculosis activa.

En los países en vías de desarrollo con tasas elevadas de tuberculosis, por lo general se suministra una vacuna contra la enfermedad al momento del nacimiento. Esta vacuna no se suministra con frecuencia en Estados Unidos porque el riesgo de transmisión en este país es bajo y la vacuna no es muy efectiva.

Tratamiento

Los médicos suelen tratar la tuberculosis mediante una combinación de cuatro medicamentos: isoniacida (Laniazid, Nydrazid), rifampina (Rifadin, Rimactane), pirazinamida (pms-Pyrazinamide, Tebrazid) y etambutol (Myambutol) durante al menos seis meses. Algunos podrían ser indicados para los primeros dos meses solamente, y el resto deberán tomarse durante los seis meses completos. Es muy importante que se tomen estos medicamentos tal como lo prescribe el médico a fin de prevenir que la bacteria se vuelva resistente a dicha medicina. También es imprescindible que todas las personas cercanas sean examinadas para detectar si están infectadas con tuberculosis y en tal caso, realizarles un tratamiento.

Las cepas de tuberculosis que son resistentes a la isoniacida y la rifampina (los dos antibióticos más efectivos contra la tuberculosis) se denominan tuberculosis resistente a múltiples medicamentos o TB-MDR. Para curar la TB-MDR, los pacientes deben tomar combinaciones de medicamentos de segunda línea: etionamida (Trecator-SC), moxifloxacina (Avelox), levofloxacino (Levaquin), cicloserina (Seromycin), kanamicina (Kantrex), entre otros. Es probable que estos medicamentos produzcan mayores efectos secundarios que los medicamentos de primera línea, y al no ser tan efectivos, deben ser suministrados durante dos años.

Hace poco se han identificado cepas de tuberculosis extremadamente resistentes a los medicamentos (TB-XDR) en varios países alrededor del mundo. Desde junio de 2008, se han informado casos de TB-XDR provenientes de 49 países. Estas cepas son resistentes a la isoniacida, la rifampina, los aminoglucósidos (como kanamicina) y las quinolonas (como levofloxacino y moxifloxacina). La TB-XDR es muy difícil de tratar y requiere una combinación de antibióticos que, en general, son medicamentos a los cuales es sensible la bacteria. Muchas veces es necesario realizar una cirugía para extirpar las partes infectadas del pulmón.

Hace algunos años, se creía que la tuberculosis resistente a medicamentos no tenía cura en los países en vías de desarrollo ya que las medicinas de segunda línea tenían costos muy elevados, incluso hasta alcanzar los $15,000 anuales por persona. En la actualidad, estos medicamentos pueden obtenerse a través de Organización Mundial de la Salud (OMS) por un valor menor al 5% del costo inicial, y a su vez, han comenzado programas de tratamientos en la mayoría de las naciones en desarrollo.

Cuándo llamar a un profesional

Comuníquese con su médico si tiene tos, fiebre, pérdida de peso, ganglios inflamados, sudores nocturnos o cualquier otro síntoma relacionado con la tuberculosis. También debe comunicarse con su médico en el caso de haber estado expuesto a alguien infectado con tuberculosis activa. Consulte con el médico si necesita realizar análisis PPD de rutina, ya sea porque viaja continuamente a países en desarrollo o trabaja en un ambiente dónde el riesgo de contraer tuberculosis es elevado, como instalaciones o instituciones médicas.

Pronóstico

La tuberculosis que no presenta resistencia a los medicamentos puede ser curada en la mayoría de los casos si la persona cumple con el tratamiento, y si comienza a tomar los antibióticos antes de que sean afectadas las partes principales del pulmón. Las personas infectadas con cepas de tuberculosis resistentes a medicamentos tienen menos posibilidades de curarse. Esto depende de los medicamentos a los que son resistentes las cepas y del daño que han sufrido los pulmones antes de comenzar un tratamiento efectivo.

Si no se realiza un tratamiento adecuado, más de la mitad de la población infectada con tuberculosis activa morirá dentro de cinco años.

Información adicional

National Institute of Allergy and Infectious Diseases, NIAID (Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas, NIAID) Oficina de Comunicaciones y Relaciones Públicas 6610 Rockledge Drive, MSC6612 Bethesda, MD 20892-6612 Teléfono: 301-496-5717 Gratuito: 1-866-284-4107 TDD: 1-800-877-8339 http://www.niaid.nih.gov/

American Lung Association (Asociación Americana del Pulmón) 61 Broadway, 6th Floor New York, NY 10006 Teléfono: 212-315-8700 Gratuito: 1-800-548-8252 http://www.lungusa.org/

Organización Mundial de la Salud (OMS) Avenue Appia 20 1211 Geneva 27 Switzerland Teléfono: + 41 22 791 21 11 Fax: + 41 22 791 31 11 http://www.who.int/

Última revisión: 2012

Última modificación: 2012

Fuente: Copyright © 2012 por Harvard University. Todos los derechos reservados.

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Con cariño, Doctora Aliza

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