Enfermedades y Condiciones

Mal de las alturas

¿Qué es?

En las grandes alturas, la presión del aire (presión barométrica) disminuye, de manera que la proporción de oxígeno en el aire es menor. Las personas pueden vivir sin problemas en alturas moderadamente elevadas, pero el cuerpo debe adaptarse y eso lleva tiempo. Si usted asciende a alturas superiores a los 8.000 pies (2.400 m), correrá el riesgo de desarrollar síntomas molestos o peligrosos por el cambio de altura.

Los síntomas de mal de las alturas que no ponen en peligro la vida se denominan mal agudo de montaña. Los alpinistas de montañas altas y las personas que esquían en lugares de gran altura como Colorado, corren el riesgo de desarrollar mal agudo de montaña. Los síntomas de ese mal mejoran si se desciende de altura rápidamente. En el caso de síntomas muy leves, un intervalo antes de seguir escalando puede ser suficiente para permitir que los síntomas desaparezcan.

El mal agudo de montaña es el menos peligroso de las varias clases de mal de las alturas que pueden ocurrir. Esta enfermedad afecta a aproximadamente la mitad de todas las personas que escalan desde el nivel del mar hasta 14.000 pies (4.200 m) de altura sin programar suficientes períodos de descanso.

Se debe prestar mucha atención a los síntomas que se desarrollan a una gran altura, ya que algunos problemas de altura pueden convertirse en enfermedades fatales. El edema cerebral de altura (HACE) es una reacción peligrosa a las grandes alturas, en la cual el cerebro acumula líquidos extra, se hincha y deja de funcionar adecuadamente. También puede desarrollarse una enfermedad relacionada, edema pulmonar de altura (HAPE), con o sin la presencia de síntomas que indiquen el mal de las alturas. El HAPE provoca el ingreso de líquido a los pulmones. La hemorragia retiniana de altura (HARH), un tipo de mal de las alturas, produce daño ocular. El coma y la muerte son las consecuencias más serias del mal de las alturas.

Es más probable que este mal ocurra en aquellas personas con antecedentes de haberla padecido. Es más probable que ocurra si usted escala rápido, si se ejercita vigorosamente durante los primeros días de exposición a las alturas y si antes de escalar vivió en un lugar de baja altura. La obesidad parece aumentar el riesgo de desarrollar esta enfermedad. La genética también puede ser un factor de riesgo para algunas personas, particularmente para aquellas con edema pulmonar de altura (HAPE).

Síntomas

Debido a que su cuerpo realiza ajustes normales para adaptarse a las grandes alturas, es probable que experimente algunos síntomas que son molestos pero no preocupantes. Estos incluyen respiración rápida, falta de aliento al realizar ejercicios extenuantes, pausas breves ocasionales en la respiración mientras duerme y orina frecuente. La causa de los últimos dos síntomas es un nivel bajo de dióxido de carbono que causa ajustes en el cerebro y el riñón.

Los bajos niveles de oxígeno en la sangre y los ajustes realizados por el sistema circulatorio producen síntomas más serios.

Generalmente, el mal agudo de montaña produce síntomas al menos entre las 8 y 36 horas posteriores al ascenso.

Los síntomas de este mal incluyen:

  • dolor de cabeza que no se alivia con medicamentos
  • náuseas o vómitos
  • mareos o vértigo
  • debilidad o fatiga
  • dificultad para dormir
  • pérdida del apetito

Muchos expertos consideran al edema cerebral de altura una forma extrema del mal agudo de montaña. Los síntomas de esta enfermedad de las alturas pueden notarse inmediatamente ya que la enfermedad puede comenzar durante la noche. Debido a que este daño por bajo oxígeno afecta al cerebro y al proceso del pensamiento, es probable que una persona con edema cerebral de altura no comprenda que los síntomas empeoraron hasta que un compañero de viaje se de cuenta del comportamiento inusual.

Los síntomas pueden incluir:

  • agravamiento del dolor de cabeza y vómitos
  • modo de andar tambaleante
  • confusión
  • agotamiento
  • alucinaciones visuales (ver cosas que no son reales)
  • cambios en la capacidad para pensar
  • cambios en el comportamiento normal
  • coma (en casos avanzados)

El edema pulmonar de altura, que es la respuesta de los pulmones a un aumento de la altura, puede ocurrir con o sin la presencia de otros síntomas de mal de las alturas. Una baja concentración de oxígeno puede provocar que los vasos sanguíneos de los pulmones se opriman y produzcan una presión más alta en las arterias de los pulmones. Esto hace que se filtre líquido de los vasos sanguíneos en los pulmones. Los síntomas de edema pulmonar de altura aparecen comúnmente por la noche y pueden empeorar al hacer algún esfuerzo.

Estos síntomas incluyen:

  • opresión en el pecho o sensación de saciedad
  • fatiga extrema
  • incapacidad para recuperar el aliento, aún durante el descanso
  • labios y uñas azules o grises
  • tos, que puede producir un líquido espumoso rosa
  • fiebre (temperatura superior a lo normal pero inferior a los 101 grados Fahrenheit (38 grados Celsius))
  • respiración ruidosa, sonidos roncos o de gorgoteo

La hemorragia de retina de altura puede ocurrir con o sin la presencia de síntomas. Por lo general, no es evidente a menos que se encuentre comprometida el área de los ojos que permite la visión más detallada (mácula).

El principal síntoma de la hemorragia de retina de altura es la visión borrosa.

Diagnóstico

Usted debe poder reconocer los primeros síntomas de mal de las alturas y debe observar detenidamente los síntomas cuando está en riesgo ya que las enfermedades de las alturas pueden poner en riesgo la vida.

Si él único síntoma es dolor de cabeza, debe dejar de escalar y tomar un calmante suave. Si el dolor de cabeza no desaparece o si tiene otros síntomas que indiquen mal agudo de la montaña, la enfermedad puede diagnosticarse sin pruebas.

El edema cerebral de altura puede hacer que sea difícil caminar en línea recta y puede llevar a cambios en el pensamiento, alucinaciones o cambios inexplicables en la personalidad. Si una persona padece estos síntomas a gran altura, usted debe suponer que la persona tiene edema cerebral de altura. Una persona que tenga estos síntomas debe descender de inmediato y buscar atención médica. Una vez que la persona enferma se encuentre en el centro médico, es probable que le realicen una resonancia magnética (IRM) para confirmar la causa de los síntomas. Una IRM puede revelar una hinchazón (edema) del cerebro.

El edema pulmonar de altura puede ser difícil de reconocer en su etapa inicial ya que tal vez la fatiga sea el único signo. Los síntomas por los cuales debe preocuparse incluyen dificultad para ejercitarse, tos seca, frecuencia cardíaca rápida (más de 100 latidos por minuto) y falta de aliento mientras descansa. Al escuchar los pulmones con un estetoscopio se puede revelar un sonido crujiente con cada respiración. Si se midieran los niveles de oxígeno, serían inferiores a lo esperado para la altura en la que se encuentra. Las radiografías pueden revelar signos de líquido en una o más áreas de los pulmones, con una apariencia similar a una neumonía.

El médico puede diagnosticar hemorragia retiniana de altura al examinar los ojos con un instrumento de mano denominado oftalmoscopio.

Duración

Si usted está escalando y no desciende a una altura donde finalmente se sienta bien, los síntomas pueden empeorar y ser mortales. Los síntomas de mal agudo de montaña desaparecerán luego de dos o tres días de descanso en una altura inferior. Muchos síntomas como el HAPE tardan semanas en desaparecer y requieren atención médica y posible hospitalización.

Prevención

Los cambios graduales de altura pueden ayudar a que el cuerpo se adapte al entorno con bajo oxígeno y pueden reducir las posibilidades de desarrollar todas las formas de mal de las alturas. Las personas se adaptan a diferentes ritmos, pero existen cuatro pautas generales para escalar a alturas superiores a los 10.000 pies (3.000 m) muy prácticas para los alpinistas:

  • No aumentar la altura más de 1.000 pies (300 m) por noche.
  • Cada vez que aumenta la altura unos 3.000 pies (900 m), pase una segunda noche en esa altura antes de seguir.
  • Limite el ejercicio físico a niveles razonables durante los primeros días de ascenso a las alturas.
  • Beba mucho líquido durante la exposición a las alturas.

Si desarrolla signos tempranos de mal de las alturas, detenga inmediatamente el ascenso o descienda para evitar que estos signos empeoren.

Si ya ha experimentado mal de las alturas y tiene pensado volver a las grandes alturas, debe hablar con su médico sobre la opción de tomar medicamentos preventivos. Los síntomas leves del ajuste de altura,  pueden limitarse mediante el uso de la acetazolamida (AK-Zol, Dazamide, Diamox, Storzolamide) o el medicamento corticoesteroide dexametasona (Decadron, Dexone). La acetazolamida puede provocar orina frecuente y gusto a metal en la boca. Estos medicamentos no previenen las formas graves de mal de las alturas.

Si previamente ha desarrollado HAPE, es probable que le indiquen el medicamento por boca nifedipina (Procardia), el medicamento de inhalación salmeterol (Serevent) o ambos para un futuro aumento de altura. Estos medicamentos pueden estabilizar el perfil del flujo de sangre a los pulmones. Se están estudiando el tadalafil (Cialis) y el sildenafil (Viagra) como posibles tratamientos preventivos del HAPE. Los resultados del estudio muestran algunos posibles beneficios. El uso de alguno de estos medicamentos todavía es experimental.

Tratamiento

La primera regla para el tratamiento de síntomas leves de mal agudo de montaña es detener el ascenso hasta que desaparezcan completamente los síntomas. Si tiene síntomas más severos o algún síntoma de edema cerebral de altura, edema pulmonar de altura o visión borrosa, es necesario descender de esa altura lo antes posible, aunque esté en medio de la noche. Si permanece en la misma altura o continúa ascendiendo, los síntomas empeorarán y la enfermedad puede ser fatal.

Además de descender de altura, puede tratar el mal de las alturas con descanso y calmantes. La acetazolamida puede acelerar la recuperación. Este medicamento equilibra la química de su cuerpo y estimula la respiración.

Si tiene síntomas de mal de las alturas, evite el alcohol, los pastillas para dormir y calmantes narcóticos. Todos estos medicamentos pueden disminuir la respiración, lo cual es extremadamente peligroso en condiciones de bajo oxígeno.

Además de descender de altura, o si se debe demorar el descenso, puede tratar el edema cerebral de altura con oxígeno y con dexametasona, que disminuye la hinchazón del cerebro. También es de gran ayuda pasar un tiempo en una cámara portátil (de presión) hiperbárica, mientras se realiza la supervisión y se organiza el transporte para el descenso. Los tratamientos adicionales para tratar el edema pulmonar de altura incluyen el oxígeno y la nifedipina, al igual que el uso de una cámara hiperbárica estándar.

Cuándo llamar a un profesional

Las personas con mal de las alturas pueden no darse cuenta de que están enfermas o que los síntomas empeoran. Si está en compañía de una persona con síntomas de mal de las alturas, ayúdela a descender y consulte a un médico lo antes posible.

Pronóstico

El pronóstico para esta enfermedad dependen de la rapidez con que la persona desciende de altura y la seriedad de los síntomas. El mal de las alturas puede ser fatal, pero los síntomas pueden desaparecer en pocos días, y en muchos casos, se pueden retomar las actividades en las alturas.

Información adicional

National Library of Medicine, NLM (Biblioteca Nacional de Medicina) 8600 Rockville Pike Building 38 Bethesda, MD 20894 Teléfono: (301) 594-5983 Gratuito: (888) FIND-NLM (346-3656) Fax: (301) 496-4450 http://www.nlm.nih.gov/

American Heart Association, AHA (Asociación Americana del Corazón) 7272 Greenville Ave. Dallas, TX 75231 Gratuito: (800) 242-8721 Fax: (214) 706-2139 http://www.americanheart.org/

Última revisión: 24-06-2007 T00:00:00-06:00

Última modificación: 15-08-2008T00:00:00-06:00

Fuente: Copyright © [15-08-2008] por Harvard University. Todos los derechos reservados. Usado con el permiso de Staywell.

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