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Leucemia

¿Qué es?

La leucemia es una forma de cáncer que afecta el sistema que produce la sangre del cuerpo. Esto incluye el sistema linfático y la médula ósea. La leucemia es aguda (aparece repentinamente) o crónica (de duración prolongada). La leucemia crónica raramente afecta a los niños y la leucemia aguda afecta tanto a adultos como a niños.

La leucemia generalmente afecta uno de los dos tipos principales de glóbulos blancos, que están producidos por la médula ósea. Estos glóbulos blancos circulan por el cuerpo para ayudar al sistema inmune (de defensa) a combatir los virus, las infecciones y otros organismos que invaden el cuerpo. Los dos tipos principales de glóbulos blancos son los linfocitos y los granulocitos. Las leucemias producidas por linfocitos se denominan linfocíticas o leucemias linfáticas, mientras que aquellas producidas por granulocitos se llaman mielógenas o leucemias mielocíticas. Las formas raras se denominan leucemias monocíticas.

La leucemia linfocítica aguda es más propensa a aparecer durante la niñez. La leucemia mielocítica aguda afecta tanto a adultos como a niños. La leucemia mielógena y la leucemia linfocítica crónica afectan mayormente a adultos.

La leucemia representa alrededor del 2% de todos los cánceres. Afecta a 8 de cada 100.000 personas en Estados Unidos cada año. Los hombres son más propensos que las mujeres a desarrollar leucemia, y las personas de raza blanca contraen esta enfermedad más que otros grupos étnicos o raciales. Los adultos son 10 veces más propensos a desarrollar leucemia que los niños; ocurre más a menudo en los ancianos y se manifiesta en niños generalmente menores de 10 años.

Existen varias posibles causes por las cuales se desarrolla leucemia, incluidas la exposición a la radiación o a los químicos orgánicos, como el benceno y otros hidrocarburos. Pero la mayoría de las veces se desconoce la causa cierta de la leucemia.

Muchos agentes usados para curar o controlar otros tipos de cáncer, como la radiación, podrían, a medida que la persona envejece, ocasionar un segundo tipo de cáncer, llamado leucemia. Cuando los médicos tratan a un paciente con cáncer, deben considerar el riesgo de que contraiga leucemia.

Leucemia aguda: las células sanguíneas inmaduras se reproducen rápidamente en la médula ósea, donde eventualmente desplazan a las células sanas. Cuando estas células se han reproducido en grandes cantidades, a veces pueden diseminarse a otros órganos y causar daño. Esto se ve especialmente en la leucemia mieloide aguda. Los dos tipos principales de leucemia aguda afectan a los diferentes tipos de células sanguíneas:

  • La leucemia linfocítica aguda es el tipo más común que afecta a los niños, principalmente a los menores de 10 años. Los adultos a veces desarrollan leucemia linfocítica aguda, pero es rara en personas mayores de 50 años. Ocurre cuando las células primitivas que forman las células de la sangre (llamadas linfoblastos) se reproducen pero no se convierten en células sanguíneas normales. Estas células anormales se desplazan hacia las células sanguíneas sanas y pueden alojarse en los ganglios linfáticos y causar inflamación.
  • La leucemia mieloide aguda representa el 50% de los casos de leucemia diagnosticada en los adolescentes y en las personas de 20 años. Esta es la leucemia aguda más común en los adultos. Ocurre cuando las células primitivas que forman las células de la sangre (llamados mieloblastos) se reproducen pero no se convierten en células sanguíneas normales. Las células mieloblásticas inmaduras se apiñan en la médula ósea e interfieren con la producción de las células sanguíneas normales y sanas. Esto conduce a la anemia (carencia de suficiente glóbulos rojos), hemorragia (sangrado) y magullones o moretones (debido a la falta de plaquetas sanguíneas, que ayudan a la coagulación de la sangre), y frecuentes infecciones por falta de suficiente glóbulos blancos protectores.

Leucemia crónica: se presenta cuando el cuerpo produce demasiadas células sanguíneas de las cuales algunas se desarrollan, pero a menudo no logran funcionar como células sanguíneas maduras. La leucemia crónica usualmente se desarrolla más lentamente y es una enfermedad menos agresiva que la leucemia aguda. Existen dos tipos principales de leucemia crónica:

  • La leucemia linfocítica crónica es rara en personas menores de 30 años. Mientras más grande es la persona, más probabilidad hay de que desarrolle este tipo de leucemia. La mayoría de los casos ocurren en personas entre los 60 y los 70 años. En esta forma de leucemia, las células anormales en la médula ósea (llamadas linfocitos) no pueden combatir la infección de la forma que lo hacen las células anormales. En el caso de la leucemia linfocítica crónica, las células cancerosas viven en la médula ósea, la sangre, el bazo y los ganglios linfáticos, donde pueden causar inflamación que se manifiesta con glándulas inflamadas (hinchadas). Las personas con leucemia linfocítica crónica pueden vivir durante mucho tiempo, aún sin tratamiento activo. Más comúnmente, el diagnóstico se descubre cuando una persona se hace un recuento de rutina de glóbulos (un examen de sangre) que muestran un número elevado de linfocitos. Con el paso del tiempo, este tipo de leucemia puede requerir tratamiento, especialmente si la persona tiene infección o desarrolla un recuento de glóbulos blancos muy alto.
  • La leucemia mieloide crónica ocurre muy comúnmente en personas de entre 25 y 60 años. En esta forma de leucemia, las células anormales son un tipo de células sanguíneas llamadas células mieloides. Las células de la leucemia mieloide crónica usualmente están relacionadas con una anomalía en el código genético llamado cromosoma Filadelfia. Sin embargo, esta enfermedad no es un defecto hereditario. La leucemia mieloide crónica a veces puede curarse con un trasplante de la médula ósea.

Uno de los avances más emocionantes en la leucemia mielógena crónica ha sido entender mejor al cromosoma Filadelfia, un defecto en la cadena del ADN, un defecto genético que ocasiona la producción de una proteína anormal. Existe en la actualidad un medicamento que puede bloquear la función de esta proteína anormal y puede mejorar notablemente el recuento de sangre. A veces, este medicamento logra hacer desaparecer aparentemente el defecto genético. Este medicamento se denomina imatinib (Gleevec). El imatinib ha logrado poder entender mejor los defectos específicos en las células cancerosas para poder detectarlos y repararlos.

Formas raras de cáncer

Las leucemias mielógenas y linfáticas son las formas más comunes. Sin embargo, pueden desarrollarse cánceres de otros tipos de células de médula ósea. Por ejemplo, las células que producen plaquetas (células pequeñas que ayudan a la coagulación de la sangre) se denominan megacariocíticas. La leucemia que se genera de estas células se denomina leucemia megacariocítica. La forma rara de cáncer que se genera de las células que forman los glóbulos rojos llamados eritroleucemia. Dentro de los tipos comunes de la leucemia y de las formas raras de leucemia existen subtipos según los químicos específicos en la superficie de las células leucémicas.

La mayoría de los tipos de leucemia ocurren en personas sin antecedentes familiares de leucemia y se cree que tampoco son hereditarios. No obstante, algunas formas de esta enfermedad, especialmente la leucemia linfocítica crónica, ocasionalmente se manifiesta en familiares cercanos de una misma familia. Ciertas anomalías genéticas (como el síndrome de Down) han sido ligadas al desarrollo de formas específicas de leucemia. En los casos de leucemia mieloide, un mayor riesgo de padecer de esta forma de leucemia ha sido ligado a la exposición excesiva a la radiación y al benceno, un químico que se encuentra en la gasolina sin plomo.

Síntomas

Los primeros síntomas de leucemia son parecidos a los síntomas de una gripe u otras enfermedades comunes e incluyen:

  • fiebre
  • fatiga
  • dolor en huesos y articulaciones
  • dolores de cabeza
  • sarpullidos (erupciones) en la piel
  • ganglios inflamados (ganglios linfáticos)
  • infecciones frecuentes
  • pérdida de peso inexplicable
  • hemorragia o inflamación en las encías
  • bazo o hígado agrandados, o una sensación de distensión (inflamación) abdominal
  • cortadas de cicatrización lenta, hemorragias nasales y magullones (moretones) frecuentes

Diagnóstico

Su médico podría sospechar de leucemia sólo en base a sus síntomas. No obstante, durante el examen físico su médico podría descubrir que tiene ganglios linfáticos inflamados o el hígado o el bazo agrandados. El diagnóstico podría volverse evidente cuando los análisis de sangre de rutina (especialmente el recuento de células sanguíneas) muestran resultados anormales. Le harán otros exámenes, como biopsia de médula ósea (se extrae y se examina una muestra de médula ósea), otros análisis de sangre para detectar la presencia de células anormales y, en ocasiones, análisis para detectar anormalidades genéticas, como el cromosoma de Filadelfia.

Duración

En general, leucemia crónica se desarrolla más lentamente que la leucemia aguda. Sin el medicamento imatinib (Gleevec) o sin un trasplante de médula ósea, los pacientes con leucemia mieloide crónica generalmente no tienen síntomas durante años hasta que empiezan a manifestar un cuadro parecido al de la leucemia mieloide aguda. Aún se desconoce si el imatinib puede retrasar o prevenir que la leucemia crónica se transforme en leucemia aguda.

Prevención

No existe una manera de prevenir la mayoría de las formas de leucemia. En el futuro, los exámenes genéticos podrían tener un papel muy importante en identificar a las personas más propensas a desarrollar la enfermedad. Hasta entonces, los familiares cercanos de personas con leucemia deberían someterse a exámenes físicos de rutina, a menos que manifiesten síntomas sospechosos.

Tratamiento

El tratamiento de la leucemia es una de los más intensivos de todos los tratamientos contra el cáncer. El tratamiento podría comprometer gravemente la función del sistema inmune y la capacidad del cuerpo para combatir la infección. Por eso es necesario el cuidado asistencial para ayudar al paciente a recuperarse por completo. Las personas con leucemia deberían tratarse en los centros médicos que se especializan en tratamientos avanzados y que también ofrecen apoyo a la persona durante los periodos más vulnerables de la supresión inmune.

Leucemia aguda: a diferencia de otros cánceres, el tratamiento agudo no depende del grado de diseminación de la enfermedad sino de la condición de salud de la persona y de si la persona fue recientemente diagnosticada, sigue con el tratamiento o está en periodo de remisión (la enfermedad está controlada) o la enfermedad ha regresado después de la remisión.

En el caso de la leucemia linfocítica, el tratamiento generalmente ocurre en etapas, aunque no necesariamente todos los pacientes con esta enfermedad pasan por todas las etapas:

  • Etapa 1 (terapia de inducción): se aplica quimioterapia en el hospital para tratar de controlar la enfermedad.
  • Etapa 2 (consolidación): se continua con la quimioterapia (el paciente ya no permanece en el hospital, sino que regresa sólo para continuar con el tratamiento pero no pasa la noche en el hospital) para mantener la remisión de la enfermedad.
  • Etapa 3 (profilaxis): se usan diferentes drogas quimioterapéuticas, a veces combinadas con radioterapia para evitar que la leucemia se disemine al cerebro y al sistema nervioso.
  • Etapa 4 (mantenimiento): incluye exámenes físicos regulares y análisis de laboratorio una vez tratada la leucemia para asegurarse de que ésta no haya regresado.
  • En la leucemia recurrente se usan diferentes dosis de varios medicamentos terapéuticos para combatir la enfermedad recurrente. Las personas podrían necesitar varios años de quimioterapia para mantener la leucemia en remisión. Algunas personas podrían recibir un trasplante de médula ósea.

En el caso de la leucemia mieloide, el tratamiento generalmente depende del tipo de enfermedad, así como de la edad y la salud general de la persona. Generalmente las personas reciben terapia de inducción con el propósito de que la leucemia entre en remisión. A veces también se recurre a la terapia de consolidación. En todos los casos de leucemia aguda, el trasplante de médula ósea es una opción cuando la quimioterapia sola no tiene éxito.

Leucemia crónica: en el caso de la leucemia linfocítica crónica, el siguiente paso es determinar qué tan avanzado está el cáncer. Esto se llama estadificación (determinar el estadio o etapa). Existen cuatro tipos de estadios de la leucemia linfocítica crónica:

  • Estadio 0: hay demasiados linfocitos en la sangre y generalmente, no hay otros síntomas de leucemia
  • Estadio I. los ganglios linfáticos están inflamados debido a la gran cantidad de linfocitos en la sangre
  • Estadio II: los ganglios linfáticos, el bazo y el hígado están inflamados debido al exceso de linfocitos
  • Estadio III: hay anemia porque hay muy pocos glóbulos rojos en la sangre
  • Estadio IV: hay muy pocas plaquetas en la sangre. Los ganglios linfáticos, el bazo y el hígado podrían estar inflamados y podría también haber anemia.

El tratamiento de la leucemia linfocítica crónica depende del estadio de la enfermedad, así como de la edad y la salud general del paciente. En la etapa más temprana, podría no ser necesario el tratamiento, aunque la salud de la persona se controlará de cerca. En el Estadio I o II, la observación o la quimioterapia son los tratamientos comunes. En la Estadio III o IV, podría usarse quimioterapia o la quimioterapia con varios medicamentos. Algunas personas podrían también tratarse con trasplante de médula ósea.

En los casos de leucemia mielógena crónica, el medicamento imatinib se ha convertido en una terapia estándar, especialmente en aquellos casos en estadio inicial de la enfermedad. El recurrir a un trasplante de médula ósea depende del estadio de la enfermedad, de la salud del paciente y de si hay un donador de médula ósea adecuado disponible.

Cuándo llamar a un profesional

Llame a su médico si tiene infecciones frecuentes, magullones (moretones) o hemorragias anormales, ganglios (nódulos) inflamados, pérdida de peso que no se puede explicar, fatiga persistente o cualquier otro síntoma de leucemia. Si le diagnostican leucemia, considere la posibilidad de recurrir a un centro especializado en cáncer.

Pronóstico

En general, hasta el 42% de las pacientes con leucemia viven por lo menos cinco años después del diagnóstico. Sin embargo, la tasa de supervivencia, varía mucho entre los diferentes tipos de leucemia:

  • Leucemia linfocítica aguda: en general, los niños con este tipo de leucemia tienen un 90% de probabilidad de remisión total con un 80% de tasa de supervivencia de 5 años. El pronóstico en los adultos no es tan bueno, con sólo el 25 al 35% de adultos que sobreviven cinco años.
  • Leucemia mieloide aguda: con el tratamiento adecuado, el 70 al 75% de las personas con este tipo de cáncer pueden entrar en remisión. Alrededor del 80% de los pacientes que entran en remisión lo hacen dentro del primer mes de terapia de inducción. En algunos pacientes; sin embargo, la enfermedad regresará con una disminución en la tasa de cura de no más del 40%.
  • Leucemia linfocítica aguda: en promedio, las personas con este tipo de cáncer sobreviven 9 años, aunque algunos han sobrevivido tanto como 35 años. En los estadios I o II, la remisión ocurre en alrededor del 70% de las personas tratadas con quimioterapia, aunque el cáncer eventualmente regresa.
  • Leucemia mieloide crónica: el periodo de supervivencia en los casos de leucemia mieloide crónica depende de la edad, la magnitud de la enfermedad y los tratamientos que se le aplican al paciente. Por ejemplo, el 60% de las personas menores de 40 años con síntomas leves sobreviven los 3 años después del tratamiento si se han sometido a un trasplante de médula ósea. Sólo el 15 al 25% de los pacientes con trasplante de hígado viven más de 5 años. Pocos pacientes sobreviven tanto como 20 años. Los pocos años de experiencia en el uso del medicamento imatinib sugieren que el medicamento mejorará la tasa de supervivencia. No obstante, cuánto ayudará el medicamento no se conocerá hasta dentro de algunos años.

Información adicional

The Leukemia and Lymphoma Society (Sociedad contra la Leucemia y el Linfoma)1311 Mamaroneck Ave. White Plains, NY 10605 Gratuito: 1-800-955-4572 http://www.leukemia.orgNational Cancer Institute (NCI) (Instituto Nacional para el Tratamiento del Cáncer, NCI) U.S. National Institutes of Health Public Inquiries (Institutos Nacionales de Salud Pública de Estados Unidos) Office Building 31, Room 10A03 31 Center Drive, MSC 8322 Bethesda, MD 20892-2580 Teléfono: 301-435-3848 Gratuito: 1-800-422-6237 TTY: 1-800-332-8615 http://www.nci.nih.gov/

American Cancer Society, ACS (Sociedad Americana del Cáncer) Gratuito: 1-800-227-2345 TTY: 1-866-228-4327 http://www.cancer.org/

National Heart, Lung, and Blood Institute, NHLBI (Instituto Nacional del Corazón, el Pulmón y la Sangre) P.O. Box 30105 Bethesda, MD 20824-0105 Teléfono: 301-592-8573 TTY: 240-629-3255 Fax: 301-592-8563 http://www.nhlbi.nih.gov/

American Academy of Pediatrics, (AAP) (Academia Americana de Pediatría, AAP) 141 Northwest Point Blvd. Elk Grove Village, IL 60007-1098 Teléfono: 847-434-4000 Fax: 847-434-8000 http://www.aap.org/

National Institute of Child Health and Human Development (Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano) P.O. Box 3006 Rockville, MD 20847 Gratuito: 1-800-370-2943 TTY: 1-888-320-6942 http://www.nichd.nih.gov/

Última revisión: 2008-01-25T00:00:00-07:00

Última modificación: 2008-12-05T00:00:00-07:00

Fuente: Copyright © 2008 por Harvard University. Todos los derechos reservados. Usado con el permiso de Staywell.

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