Enfermedades y Condiciones

Rectocele

¿Qué es?

En las mujeres, una pared firme de tejidos fibrosos y resistentes llamado fascia separa la vagina del recto. A veces, un área de esta pared se debilita y parte del recto sale de la vagina. Esta protuberancia se denomina rectocele.

El problema por lo general se desarrolla cuando se lesiona la pared durante un parto vaginal. La protuberancia podría ocurrir después de un parto vaginal, pero los síntomas podrían aparecer tiempo más tarde. Los rectoceles se ven más comúnmente en mujeres mayores que han entrado en la menopausia.

Algunas condiciones pueden incrementar el riesgo de desarrollar rectoceles incluidos constipación crónica, tos crónica, levantar constantemente cosas pesadas o cualquier actividad que presione el piso pélvico a través de los años.

Dado que los pequeños rectoceles a menudo no causan ningún síntoma, les resulta difícil a los expertos en salud determinar exactamente la frecuencia con la que aparecen. Del 20% al 80% de las mujeres adultas podrían verse afectadas, pero los rectoceles se ven más comúnmente en mujeres mayores que tuvieron varios partos vaginales. En un estudio reciente realizado en 125 mujeres en Estados Unidos, la paciente típica tenía alrededor de 60 años, estaba entrando en la menopausia y había tenido dos o tres partos vaginales. También es probable que una mujer con rectocele tenga problemas relacionados, como cistocele (una protuberancia anormal de la vejiga a través de un área débil en la pared de la vagina) y prolapso uterino (un descenso anormal del útero en la vagina debido a la pérdida de apoyo pélvico).

Síntomas

Un pequeño rectocele podría causar síntomas, especialmente si sobresale 2 centímetros (menos de 1 pulgada (2.54 cm)) dentro de la vagina. No obstante, los rectoceles más largos pueden desencadenar varias molestias rectales y vaginales, incluidas:

  • una protuberancia de tejido que sobresale a través de la abertura de la vagina
  • estreñimiento
  • dificultad para tener movimientos intestinales
  • dolor o molestia durante las relaciones sexuales
  • sensación de que el recto no se ha vaciado por completo luego de una deposición (defecar)
  • sensación de presión rectal
  • dolor rectal
  • dificultad para controlar el pasaje de heces (materia fecal) o gas desde el recto
  • dolor en la región inferior de la espalda que se alivia al recostarse; en muchas mujeres, este dolor en la espalda podría empeorar durante el transcurso del día y se agrava en las noches

En alrededor del 24% de los casos, el paciente debe usar una técnica llamada evacuación manual o digitación para ayudar a vaciar el recto. Mediante esa técnica, el paciente presiona sobre el rectocele con un dedo mientras defeca para ayudar a las heces a salir.

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Diagnóstico

Su médico le preguntará cuántos partos vaginales tuvo y sobre otros problemas como desgarros vaginales que podría haber tenido debido a los partos. Después de revisar sus síntomas rectales y vaginales, su médico también podría preguntarle si tiene problemas urinarios que sugieren que usted podría tener un cistocele y un rectocele.

En la mayoría de los casos, su médico puede confirmar que tiene un rectocele haciéndole un examen ginecológico y rectal. Mientras su médico la examina, le pedirá que haga fuerza o presión como si estuviera tratando de defecar. Esta maniobra de esfuerzo debería ocasionar la protrusión (salida) del rectocele y permitir que su médico pueda ver el tamaño y ubicación del rectocele dentro de su vagina. En algunos centros médicos, podrían hacerse exámenes por imágenes del recto para delinear el tamaño y la ubicación del rectocele.

Duración

Un rectocele es una condición crónica que no sana por sí sola. Podría ser un problema menor o agrandarse y volverse más complicada con el tiempo.

Prevención

Durante el parto, algunos médicos cortan la piel entre la vagina y el recto para agrandar la abertura; este procedimiento se denomina episiotomía. En los 80, muchos médicos creían que realizar una episiotomía durante el parto vaginal ayudaría a prevenir el desarrollo de futuros rectoceles. En la actualidad, no obstante, existen signos de que los rectoceles podrían desarrollarse cerca de las episiotomías cicatrizadas. Ya no se hace más la episiotomía en los partos vaginales y muchos médicos y parteras hacen todo lo posible para evitar realizar este procedimiento a menos que sea absolutamente necesario. Los médicos por lo general consideran los riesgos y los beneficios de este procedimiento con sus pacientes embarazadas semanas antes del parto.

Algunos especialistas de la salud creen que los ejercicios de Kegel pueden ayudar a prevenir un rectocele o aliviar algunos de sus síntomas. Los ejercicios de Kegel son maniobras para fortalecer los músculos que ayudan a endurecer los tejidos de la vagina, pero no se ha probado que estos prevengan los rectoceles.

Tratamiento

Si los síntomas del rectocele le causan problemas, su médico probablemente le hará una cirugía para reparar la debilidad en la fascia entre su recto y la vagina. Esta técnica de reparación podría hacerse reforzando el área con puntos o podría hacerse mediante técnicas más complejas, como colocar un parche de malla para reforzar y contener la pared entre el recto y la vagina. Si también tiene un cistocele o un prolapso uterino, usualmente se recurre a una cirugía para reparar esta condición al mismo tiempo que se corrige el rectocele.

Un tratamiento alternativo no quirúrgico consiste en la colocación de un dispositivo llamado pesario vaginal. Un pesario es un dispositivo con forma de anillo, dispositivo de obstrucción o tapón que se coloca dentro de la vagina para sostener los tejidos que sobresalen. Se usan varios tipos de pesarios, algunos podrían sacarse y limpiarse a diario, otros requieren ser extraídos e higienizados por el médico. Su médico decidirá qué tipo de pesario es más adecuado para usted, y se asegurará de que sea colocado correctamente.

Cuándo llamar a un profesional

Llame a su médico de inmediato si descubre una protrusión anormal en la pared de la vagina o si desarrolla repentinamente presión rectal, dolor o sangrado severos.

Llame a su médico si sufre de constipación crónica, dolor o molestia durante las relaciones sexuales o tiene dificultad para defecar.

Pronóstico

Cuando es posible hacer cirugía para tratar los rectoceles, la mayoría de las veces, el problema estructural es reparado con éxito. La mayoría de los pacientes experimentan mejora o alivio completo de sus síntomas.

Información adicional

American College of Obstetricians and Gynecologists (Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos) P.O. Box 96920 Washington, DC 20090-6920 Teléfono: 202-638-5577 http://www.acog.org/

American College of Surgeons (ACS) (Colegio Americano de Cirujanos, ACS) 633 North Saint Clair St. Chicago, IL 60611-3211 Teléfono: 312-202-5000 Gratuito: 1-800-621-4111 Fax: 312-202-5001 http://www.facs.org/

Última revisión: 2007-06-27T00:00:00-06:00

Última modificación: 2008-08-20T00:00:00-06:00

Fuente: Copyright © 2008 por Harvard University. Todos los derechos reservados. Usado con el permiso de Staywell.

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Un Comentario en “Rectocele”

  1. Queria comentarles que estoy operada de rectocele me colocaron una malla la cual antes de un año rechace por una ulceraciòn vaginal y mediante otra intervenciòn me retiraron parte de la malla y ahora despues de dos años vuelvo a tener el rectocele , estoy muy preocupada porque el cirujano dice que no tengo paret y no se puede hacer nada . les comento mi situaciòn por si les sirve de algo, yo ya me he hecho a la idea pero solo tengo 57 años .

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