¡Ay, se me rompió un diente!
Cuando los niños pierden sus dientes de leche, lo colocan abajo debajo de la almohada y esperan que pase el Ratoncito Pérez (o el Hada de los Dientes) y les deje una moneda como premio. Pero cuando se trata de los dientes definitivos (permanentes) es un tema totalmente distinto que puede ocasionar angustia y preocupación,









