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Si bien es un reto a veces alimentar a los niños, puedes volverte creativa e inventar platos que sean visualmente llamativos para tus niños. Por ejemplo, un sándwich que represente una cara, y en la cara le pones un tomate como boca, una zanahoria pequeña como nariz y unos pepinillos como ojos. Esto puede hacer atractivo para tu hijo el probar comidas nuevas. No le digas que son verduras y que las “debe” comer  la fuerza. Enséñale los diferentes colores de las frutas, su textura, su olor, y dale el ejemplo comiéndolas tu misma. No te olvides que tu hijo come cuando tiene hambre, así que si no quieres que la hora de la cena sea una tortura, no lo llenes de golosinas (de snacks) durante el día. Sin embargo, puedes aprovechar la tarde para dar algo pequeño y saludable de comer. Pon a prueba tu creatividad y poco a poco verás que puedes incorporar alimentos nuevos en su dieta. Ten paciencia.

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