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En Estados Unidos se han autorizado tres vacunas por su seguridad y efectividad. Aquí encontrarás la respuesta a varias preguntas y la comparación entre ellas. Me refiero a la Pfizer/BioNTech; Moderna y Johnson & Johnson. Además, te describo los pasos que recomiendan dos expertos para evitar el crecimiento de las variantes del virus del COVID-19 que aumentan el riesgo de que las vacunas pierdan su efectividad. Incluyendo lo que tú puedes hacer.

Actualmente se han aprobado tres vacunas para su uso en Estados Unidos, la del laboratorio Pfizer/BioNTech, la del laboratorio Moderna y la Johnson & Johnson del laboratorio Janssen. Es posible que se autoricen otras vacunas en este país en el futuro. En otros países se están utilizando la AstraZeneca de Oxford; la Novavax; la Sinovac de China; la Sputnik V de Rusia; entre otras.

No todas utilizan la misma tecnología. Por ejemplo: La Pfizer y la Moderna utilizan el RNA mensajero; la Novavax utiliza la subunidad de proteína; la Johnson & Johnson, la AstraZeneca y la Sputnik usan el vector viral no replicante y la Sinovac utiliza el virus inactivado. Unas requieren dos dosis, unas sólo requieren una dosis. En este momento, todas han demostrado ser seguras y eficaces para proteger en contra del virus SARS-Co-V2, que causa el COVID-19. La eficacia de algunas vacunas, como la Sinovac, varía dependiendo del país en donde se ha probado. Esto podría variar dependiendo de las variantes que se están desarrollando y se continuarán desarrollando ya que las nuevas variantes podrían volverse resistentes a estas vacunas. 

Hay que recalcar que el virus sólo puede mutar (cambiar) y formar variantes si al multiplicarse. Y necesita pasar de una persona a otra para poder multiplicarse. Por eso es importantísimo que continuemos protegiéndonos para evitar que el contagio y que todos nos vacunemos lo antes posible. 

Hoy voy a describir las características de las tres vacunas aprobadas en Estados Unidos: Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson (abreviada J&J).

¿Qué eficacia tiene en cuanto a protección para evitar el desarrollo de COVID severo, hospitalización y/o muerte?

Todas son estupendas. Los estudios clínicos encontraron una protección del 95% después de dos dosis (separadas por 3 semanas) con la Pfizer, del 94.1% después de dos dosis (separadas por 4 semanas) con la Moderna) y 85% después de una sola dosis con la J&J. Recordando que hay que esperar 10 días a dos semanas después de la última dosis para que se formen los anticuerpos. Esto representa una eficacia maravillosa. Especialmente si consideramos que la vacuna contra la influenza (el flu o la gripe) algunos años es de sólo el 50 al 60%.

¿Cuáles son los efectos secundarios que se pueden presentar?

Los efectos secundarios que se han descrito con la Pfizer incluyen: cansancio, dolor de cabeza, escalofríos, febrícula y/o dolor en el sitio de la inyección, especialmente después de la segunda dosis. Los efectos secundarios con la Moderna pueden incluir dolor en el sitio de la inyección, fiebre, dolor de cabeza y/o dolores musculares, especialmente después de la segunda dosis. Finalmente, los efectos secundarios con la J&J incluyen dolor de cabeza, cansancio, náusea, fiebre y dolores musculares. Estos efectos secundarios pueden durar un par de días e indican que el sistema inmunológico (inmunitario o de defensa del cuerpo) está formando anticuerpos. Pero si no se desarrollan no quiere decir que la vacuna no funcionará.

Se reportaron 4 casos de parálisis de Bell (o parálisis facial periférica aguda de causa desconocida) en los estudios clínicos con la vacuna Pfizer y 3 casos en los pacientes que recibieron la vacuna Moderna y en uno de los que recibieron el placebo en los estudios clínicos de la vacuna Moderna. Este número de casos no es más elevado de lo que se encontraría en la población general. Como mencioné anteriormente, se desconoce la causa. Frecuentemente la inflamación que causa la parálisis del nervio facial desaparece sola, así como aparece). Estos casos pueden ser coincidencia y no causados por las vacunas. Desde luego, los estudios se hicieron en decenas de miles de casos y los efectos secundarios se han seguido. Hasta ahora se han dado millones de vacunas y la incidencia de esta parálisis sigue siendo extremadamente rara (como lo ha sido siempre, no ha aumentado).

¿En quién se recomienda la vacuna?

Sólo la vacuna Pfizer se recomienda en personas de 16 años en adelante. La Moderna y la J&J en personas de 18 años y mayores.

¿Qué se recomienda en mujeres embarazadas o lactando?

Los estudios iniciales con estas vacunas no incluyeron a mujeres embarazadas o lactando. Los estudios realizados en ratas durante el embarazo no encontraron ningún problema y fueron seguros. Muchos expertos les han recomendado a sus pacientes embarazadas y/o lactando que reciban la vacuna Pfizer y/o Moderna basadas en la técnica de RNA mensajero y actualmente se han iniciado algunos estudios. Se recomienda que la persona hable con su médico y, de acuerdo con los CDC decida si quiere recibir la vacuna. Algunas consideraciones para tomar la decisión incluyen:

  • Su riesgo de exposición al virus que causa el COVID-19
  • El riesgo para ellas en caso de que contraigan el COVID-19 para ellas y su futuro bebé
  • Lo que se sabe acerca de la vacuna, cómo funciona, la protección que le proporciona, los efectos secundarios potenciales y la falta de datos durante el embarazo.

En cuestión de las vacunas basadas en RNA mensajero (Pfizer y Moderna) aunque no se cuenta con datos en este momento, los expertos no piensan que el que la mujer reciba la vacuna le afecte a su leche o al lactante.

Lo que si sabemos es que una mujer embarazada que contrae el COVID-19 tiene mayor riesgo de desarrollar un caso serio, de sufrir complicaciones respiratorias y de requerir asistencia ventilatoria e ingreso a una sala de cuidados intensivos.

¿Hay contraindicaciones para la vacuna contra el COVID-19?

En el caso de las vacunas Pfizer y Moderna, están contraindicadas en las personas que tienen antecedentes de reacciones alérgicas severas a los ingredientes de las vacunas, incluyendo el polietilenglicol. En el caso de las tres, si han tenido reacciones alérgicas severas (anafilácticas: en que tuvieron problemas para respirar, se les bajó la presión o tuvieron que ir a emergencias, por ejemplo) después de recibir una vacuna o un medicamento, es conveniente que hablen con su médico o con un alergólogo antes para ver si es necesario que tomen alguna precaución. La vacuna J&J parece ser la que causa menos reacciones alérgicas.

¿Se la pueden poner personas con un sistema inmunológico deprimido o con una enfermedad autoinmune?

A menos que sus médicos les recomienden lo contrario, en este momento no hay contraindicación para que las personas con un sistema inmunológico deprimido (o con sus defensas bajas) por ejemplo, si tienen cáncer (están en quimioterapia, radiación, inmunoterapia), etc., o si tienen una enfermedad autoinmune (como artritis reumatoide, mieloma múltiple, etc.) se pongan estas vacunas contra el COVID-19. Los estudios clínicos no incluyeron a las personas que toman medicamentos que afectan el sistema inmunológico o cuyo sistema inmunitario esté deprimido porque las vacunas podrían ser menos efectivas (proteger menos) a estas personas. Los estudios clínicos necesitan entender primero cómo funcionan en adultos sanos antes de estudiar a otras poblaciones.

O sea, quizá la vacuna no proteja al mismo nivel a estas personas pero se recomienda (a menos que sus médicos específicamente digan en su caso particular que no se la pongan en ese momento) que se pongan una de estas vacunas contra el COVID-19. Algo de inmunidad (protección) es mejor que no tener nada de inmunidad (protección).

Muchas personas piensan que la vacuna de Johnson& Johnson no es tan efectiva como las de Pfizer o Moderna pero no es cierto. Hay que recordar que los estudios clínicos se realizaron durante momentos diferentes de a pandemia, cuando existían nuevas variantes del coronavirus que no estaban presentes cuando se hicieron los estudios de las primeras dos.

Los expertos consideran la efectividad de la vacuna J&J excelente. Lo más importante es que protege a las personas de desarrollar una infección por COVID severa, de requerir hospitalización y de fallecer. Además, la eficacia no mostró diferencias significativas en los participantes cuando se consideró su edad, su sexo, su grupo étnico ni otras enfermedades que pudiesen tener. Es posible que la vacuna sea ligeramente menos efectiva en personas mayores de 60 años con enfermedad cardíaca o diabetes, pero para eso se necesita más investigación con esta y con las otras vacunas.

El problema principal que tenemos en este momento no es qué vacuna nos ponemos. La respuesta a esta pregunta es la que nos ofrezcan, lo más rápidamente posible. El problema es que noviembre del 2019 en que nos enteramos de la existencia del virus Sars-CoV-2, que causa el COVID-19, éste ha ido evolucionando, mutando (cambiando) y ha creado una serie de variantes. Y es posible que en algún momento estas variantes ya no reconozcan la inmunidad inducida por la vacuna. 

Los pasos que recomiendan los Drs. John P. Moore y Paul A. Offit para evita el crecimiento de las variantes, además de cómo mencioné vacunarse lo antes posible y seguir las recomendaciones de los expertos en salud pública en cuanto al uso de mascarillas, el distanciamiento público, el evitar las multitudes, el lavarse las manos frecuentemente, etc. son los siguientes:

  • Primero, los virus Sars-CoV-2 deben aislarse inmediatamente y caracterizarse en los individuos que a pesar de haber sido vacunados son admitidos al hospital con COVID-19. Este sería el primer signo de que un a variante del virus se está volviendo resistente a la inmunidad inducida por la vacuna.
  • Segundo, los Estados Unidos deberían crear y mantener un sistema de secuenciación y vigilancia activo para identificar estas variantes rápidamente una vez que aparecen. Mientras la Gran Bretaña ha sido excelente en esto, los Estados Unidos y gran parte del resto del mundo no lo sido. La cooperación internacional es esencial para hacer esto correctamente.
  • Tercero, sería valioso crear un repositorio central de muestras de suero de las personas en los Estados Unidos que han sido inmunizadas con las vacunas contra el COVID-19. Este recurso les permitiría a los investigadores probar la capacidad neutralizante contra cualquiera de las variantes nuevas tan pronto como se identificaran. Un repositorio central debería incluir muestras que representen todas las vacunas aprobadas, así como las que estén en ensayos en fase 3 para permitir medir tanto la profundidad como la amplitud de la resistencia a la neutralización.  
  • Cuarto, es esencial reducir la diseminación global de las variantes nuevas, particularmente una conocida como N501Y.V2 y su variante Brasileña relacionada. Mientras es posible que estos virus ya se encuentran en los Estados Unidos, entre más seguido se reintroduzcan, es más probable que lo conviertan en un evento “superdiseminador”, con consecuencias muy serias para una extensión más amplia.
  • Quinto, los diseños de las vacunas de RNA mensajero y de adenovirus de replicación defectuosa se pueden ajustar para acomodar los cambios de secuencia clave presentes en las variantes nuevas. Las etapas iniciales de este proceso son bastante sencillas y se pueden lograr rápidamente.
  • Sexto, como las que han circulado en 2020, las nuevas variantes: el usar una mascarilla, el distanciamiento físico y el utilizar el sentido común pueden prevenir su diseminación. 

En conclusión: En este momento estas vacunas muy efectivas. Junto con las recomendaciones de salud pública, juntos podemos parar la pandemia. Ayuda a pasar la voz.

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Imagen: ©Shutterstock / Pcess609

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