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El sistema inmunitario o inmunológico es el responsable de defendernos frente a las agresiones externas que pueden ser biológicas, como los virus o las bacterias, o físicoquímicas, como contaminantes, los tóxicos o la radiación. También interviene en la defensa contra amenazas internas de nuestro cuerpo, por ejemplo, las células del cáncer. En general, podemos decir que se trata de una compleja red de células, tejidos y órganos que nos ayudan a combatir infecciones y otras enfermedades, según explica MedlinePlus.

Para que este sistema de defensa funcione adecuadamente, es necesario que exista un equilibrio entre las diferentes células que lo integran. Entre las células del sistema inmunitario destacan los linfocitos, cuya función principal es la regulación de la respuesta inmunitaria reaccionando frente a materiales extraños, como pueden ser los microorganismos -virus, bacterias u hongos- y también las células tumorales por ejemplo.

Los linfocitos se dividen principalmente en células B y T y su equilibrio es fundamental para poder combatir de forma adecuada una infección como la causada por el Covid-19, según la conclusión de un estudio realizado en Barcelona por investigadores del Hospital del Mar, del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas, de la Universitat Pompeu Fabra y del CIBERINFEC que publica la revista científica Frontiers in Medicine.

Según esta investigación, las personas que tenían un mal balance entre los linfocitos T CD4 y CD8 en el momento de ingresar a un hospital por Covid-19 tuvieron una peor evolución y un riesgo de morir hasta cinco veces mayor que los que tenían un buen equilibro entre estas células del sistema inmunitario.

Como explica el Dr. Robert Güerri, jefe de sección del Servicio de Enfermedades Infecciosas e investigador del IMIM-Hospital del Mar y del CIBERINFEC, “tener el sistema inmunitario equilibrado en la fase aguda de la infección es lo que ofrece más buen pronóstico, con menos mortalidad y probabilidad de complicaciones. Pero si el equilibrio entre CD4 y CD8 es alto, con una inadecuada expansión de CD8, hay una peor respuesta en la fase aguda de la infección y, por lo tanto, peor pronóstico, más distrés respiratorio y mortalidad”.

¿Para qué puede servir?

Estos descubrimientos son útiles porque si se dispone de información sobre el balance del sistema inmunitario en el momento del ingreso de los pacientes -por medio de una analítica de sangre por ejemplo- esto puede ayudar a seleccionar a aquellos en los cuales habrá que aplicar un abordaje terapéutico más agresivo para adelantarse a las posibles complicaciones que pueden producirse. 

Para el Dr. Güerri, los resultados obtenidos demuestran la importancia de “poner el foco en la importancia de monitorizar la respuesta inmunitaria, porque el hecho de tener una respuesta inmunitaria balanceada y equilibrada afecta al pronóstico”. Un hecho que ahora no se tiene en cuenta a la hora de abordar a los pacientes. A la vez, los autores del estudio apuntan que este hecho puede ser aplicable a otras infecciones virales y de hecho tienen previsto realizar nuevos estudios de investigación con otras enfermedades, como la gripe o la influenza.

Según explica a Vida y Salud Ana Pascual, autora principal del estudio -que es su Trabajo de Final de Grado de la carrera de Medicina conjunta de la Universitat Pompeu y la Universitat Autònoma de Barcelona en el Hospital del Mar- la evolución del número de linfocitos está regulada por aspectos genéticos de cada individuo, aunque está demostrado que el SARS-CoV-2 puede atacar a los linfocitos CD8, evitando su multiplicación para hacer frente a la infección y la enfermedad.

“Las personas que tienen el sistema inmune más deprimido ya sospechábamos que tenían más riesgo de que el Covid se complicara, eso lo teníamos claro. Lo que hemos visto en este estudio que hay personas que no están inmunodeprimidas pero tienen un desajuste entre dos tipos de células inmunitarias con diferentes funciones, que también tienen un riesgo elevado de complicaciones y muerte”.

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestras defensas?

A pesar de que no se ha estudiado aún cómo podemos mejorar el equilibrio entre las diferentes células de nuestro sistema inmunitario, lo que sí podemos hacer es intentar mejorar nuestros hábitos de vida en general para procurar tener mejores defensas. Los expertos recomiendan una serie de pautas que pueden ayudar a fortalecer nuestro sistema inmunitario:

Es importante recordar que la inmunidad es la defensa de tu cuerpo contra los organismos extraños por lo que cuidar tu estilo de vida y tus hábitos ayudará a que tu sistema inmunológico te cuide a tí.

 

Por Karla Islas Pieck
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Imagen: ©Shutterstock / rumka_vodki

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