Esta semana el Presidente Obama estableció en un discurso muy claro y apasionado ante el Congreso las razones por las cuales la reforma de salud no puede esperar. Dirigiéndose no sólo a los legisladores sino a todo el país, explicó el costo económico y humano de dejar las cosas como están. Dijo que “Ya paso la hora de jugar  y llegó la hora de actuar”. Y mencionó algunos de los cambios que le gustaría ver de entre los que han sugerido tanto los demócratas como los republicanos.

Si bien es cierto que aún faltan muchos detalles por definir, y que muchos no estarán 100% felices con el resultado final de una reforma, yo estoy de acuerdo con el Presidente Obama de que los cuidados médicos básicos no deberían ser un lujo, o un privilegio sino que deberían ser un derecho, como lo debe ser la educación.

De acuerdo al Censo más reciente el nivel de pobreza en este país en el último año aumentó, alcanzando a un 13.2% de la población de EEUU, el más alto nivel de la última década. 3 millones de personas perdieron su trabajo y más de 600,000 estadounidenses se sumaron al creciente número de personas sin cobertura médica. Y se dice que este número hubiese sido peor si no fuera porque muchas personas calificaron para Medicare y para otros programas federales.

O sea, el porcentaje de la población cubierta por programas de salud del gobierno en el último año aumentó  a un 29%, a más de 87.4 millones, que incluye Medicaid, Medicare y planes militares, que es un importante aumento a los 83 millones cubiertos en 2007. Mientras el número de personas cubiertas por su empleador bajó de 177.4 millones a 176.3 millones.

Ahora, se cree que cuando se reportan el número de personas que carecen de seguro médico, en realidad son muchos más los que no están cubiertos porque sólo se reportan los que no tienen seguro todo el año. Por ejemplo, el desempleo aumentó de 7.2% en diciembre a 9.7% el mes pasado y los nuevos desempleados no están dentro de la cuenta. Además los datos no reportan a las personas que tienen cobertura pero con deducibles tan elevados o con pólizas tan deficientes que realmente no están bien protegidos.

Por eso, parte de lo que mencionó el Presidente Obama en su discurso tuvo que ver con las personas que creen que están cubiertas y no están en riesgo ahora, pero que si se enferman, o cambian de trabajo, o pierden su trabajo bajo el sistema actual, pueden estar en un gran riesgo.

Espero que los legisladores de ambos partidos trabajen juntos para lograr la reforma que tanto necesitamos.

Algo que me preocupa sobremanera es lo sucede con todas las personas que no tienen cobertura y que no la tendrán aún con la reforma de salud, si pasa. Lo escucho todo el tiempo entre mis radioescuchas, en sus comentarios y lo veo en mi práctica. Simplemente con las dificultades económicas que ha tenido el país ya hemos visto los resultados en las clínicas que ofrecen servicios gratuitos. Por ejemplo, en más de 1200 clínicas gratuitas en Maryland, Pennsylvania, Texas y Arizona que dependen de donativos y no del gobierno, la demanda por sus servicios ha aumentado 40 a 50% este año y las donaciones han disminuido 20%. Dicen que trataron a 4 millones de pacientes el año pasado y que piensan que tratarán a 8 millones este año, entre los que pierden su trabajo, los que pierden su seguro médico y los que envejecen. Y todas las personas que van a estas clínicas no están incluidas en el debate de la reforma de salud. No se a ti…… A mi me parte el alma.

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