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Es fácil de prevenir con la vacuna

El brote más reciente de sarampión en California, que se ha esparcido a 17 estados y a México, nos recuerda la importancia de las vacunas. Si una persona se infecta en una comunidad en donde otras no están vacunadas, se inician brotes que pueden llevar a epidemias. El sarampión se puede prevenir y hasta se podría erradicar. Infórmate y no te dejes llevar por miedos infundados. Protégete y protege a tu familia.

Empecemos con un poco de historia. Antes de que tuviéramos vacunas, que no es hace mucho tiempo (mediados del siglo pasado), muchas de las enfermedades infecciosas que afectaban principalmente a cientos de miles de niños acababan en complicaciones serias y miles de ellos fallecían. En países desarrollados en donde tenemos la habilidad de vacunar a la mayoría de la población, estas enfermedades (me refiero a la polio o poliomielitis, la rubeola, la tosferina o tos ferina, el sarampión, etc.) los casos han disminuido pero, excepto por la viruela negra, no hemos logrado erradicar ninguna de estas enfermedades. No hay que ir más lejos que África, en donde no tienen la taza de inmunizaciones que tenemos en Estados Unidos: en varios países de África, la polio sigue causando parálisis en muchos niños cuando se podría prevenir.

En 2011, se reportaron 350,000 casos de sarampión a nivel mundial, cuando tenemos una vacuna que podría haberlos prevenido. Y tanto la polio como el sarampión pueden llegar a ser mortales.

Uno de los factores conocidos para la transmisión del sarampión es viajar a países en donde esta enfermedad es endémica y desde luego, la exportación del sarampión cuando las personas de esos países viajan a otros. Y los brotes, como el que acaba de suceder en California, enfatizan la importancia de las vacunas. Antes de que se diera la vacuna del sarampión rutinariamente en 1963 y la que se conoce como MMR por sus siglas en inglés (que combina el sarampión, la rubeola y las paperas) en 1971, sólo en Estados Unidos se reportaban como 500,000 casos de sarampión anualmemte. Muchas de estas personas sufrían complicaciones y 500 personas fallecían cada año debido al sarampión en este país.

Afortunadamente, habíamos logrado disminuir los casos de sarampión gracias a las inmunizaciones a sólo 37 casos en 2004, pero debido a miedos infundados y a ignorancia, han ido aumentando. En 2014 se reportaron 644 casos, más casos de los que hubo sumando los 5 años anteriores. De acuerdo a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés), la mayoría de ellos no se habían vacunado. Y, como sucedió recientemente, alguien puede infectarse cuando va a un parque de diversión (como Disneyland), a un cine o a un juego de fútbol si no está vacunado, no ha completado sus vacunas o si está en riesgo. El estado más afectado este año en este país ha sido California, en donde se originó el brote más reciente y en donde se han reportado 141 casos, pero en Arizona, por ejemplo, se están monitoreando a más de 1,000 personas por posible exposición, de los cuales una quinta parte son niños. Y ha habido casos reportados en 17 estados.

¿Cuáles son los síntomas del sarampión?

Los síntomas generalmente empiezan 10 a 12 días, pero puede ser hasta 21 días después de estar expuesto a alguien con sarampión. Incluyen fiebre (hasta 105ºF), malestar general, secreción o flujo de la nariz, tos, dolor de garganta, y enrojecimiento de los ojos. Dos a cuatro días más tarde, aparece una erupción que se inicia rodeando el cabello, en las orejas, en la cara, el cuerpo y los brazos y las piernas. Las complicaciones incluyen neumonía (pulmonía), encefalitis (inflamación del cerebro) y muerte.

¿Cómo se transmite?

Se transmite a través de pequeñas gotas de las vías respiratorias que se encuentran en el aire. Es muy contagioso. La persona con sarampión tiende a ser contagiosa 4 días antes y 4 días después a que le aparece el salpullido o erupción en la piel. Por eso, si se sospecha que alguien tiene sarampión, se debe de aislar de inmediato.

¿Quién debe vacunarse?

Excepto por algunas excepciones, todos deben vacunarse contra el sarampión. La mejor protección contra el sarampión consiste en 2 dosis de la vacuna. La mayoría de los niños reciben la primer dosis a los 12 meses y la segunda antes de entrar a kinder. Algunos niños que viajan internacionalmente la reciben antes del año pero la vacuna no tiende a ser tan eficaz a esa edad.

Está contraindicada en las mujeres embarazadas y en las personas que tienen su sistema inmunológico (de defensa) deprimido, como las personas con VIH avanzado.

Algunas personas se preguntan si necesitan una inyección de refuerzo. No la necesitas si tienes evidencia de inmunidad. La evidencia de inmunidad incluye cualquiera de los siguientes puntos:

  • Si naciste en Estados Unidos antes de 1957
  • Documentación escrita de 2 vacunas de sarampión en personas que están en un riesgo alto de contraer sarampión: personal de salud; viajeros internacionales; niños en edad escolar
  • Documentación de mínimo una dosis de una vacuna de sarampión en personas que no están en riesgo alto
  • Evidencia de inmunidad serológica, o sea un examen de sangre que demuestre measles IgG elevado o IgG contra el sarampión alto
  • Nota: los que recibieron la vacuna con el virus muerto (que se ofreció entre 1963 y 1967) deberían recibir una dosis adicional de vacuna con el virus vivo.

El personal de salud que no llena uno de los criterios anteriores, debe de recibir la vacuna.

¿Qué puedes hacer si estuviste expuesto al sarampión? 

Es muy raro que alguien que haya recibido la vacuna desarrolle la enfermedad. No es necesario hacer nada.

Las personas que no tienen problemas con su sistema inmunológico y los bebés menores de 6 meses y las personas con riesgo de sufrir complicaciones si desarrollan sarampión, podrían recibir una inyección de inmunoglobulina en los 6 días inmediatos a la exposición.

Las personas que no tienen problemas con su sistema inmunológico pueden recibir la vacuna MMR en las 72 horas de la exposición al sarampión. Pero como siempre, lo mejor es consultar a tu médico o al Departamento de Salud de tu área.

Algunos padres piensan que la decisión de vacunar a sus hijos es algo que únicamente les afecta a ellos y a su familia, pero esto no es cierto. Cuando ellos no vacunan a sus hijos, están poniendo en riesgo a otras personas, a las mujeres embarazadas, a las personas que tienen su sistema inmunológico (de defensa) bajo, por ejemplo, si están en tratamiento para cáncer, a los bebés menores de un año de edad, a las personas que no se pueden vacunar porque son alérgicos a algún componente de la vacuna. Ya sea porque no tienen el sistema inmunológico suficientemente desarrollado o porque no tienen las defensas que necesitan, estos padres están poniendo en riesgo a las personas que mencioné y a sus propios hijos a que desarrollen sarampión.

Las vacunas no sólo son para protegerte a ti y a tus hijos y no sólo son para el día de hoy. Podrían proteger a otros y a los hijos de tus hijos previniendo en este caso el sarampión y en otros casos otras enfermedades que ya hemos derrotado o casi derrotado, de que regresen.

La mayoría de los especialistas en ética, las personas que proporcionan recomendaciones basadas en principios morales, consideran que no vacunar a los niños es éticamente negligente y contribuye a que algunas personas lleguen a fallecer.

¿Qué puede ser más importante que proteger la salud y la vida de nuestros niños y nuestras comunidades?

Los avances de la ciencia nos han proporcionado las vacunas para prevenir infecciones que antes causaban epidemias que se lograron controlar y ahora vemos que van en aumento por miedos infundados y desinformación. ¿No sería maravilloso, por ejemplo, tener una vacuna para controlar la infección por el virus que causa el ébola? Aprovechemos entonces las vacunas con las que si contamos. El sarampión puede ser peligroso. Todos debemos contribuir con nuestro granito de arena. La comunidad médica no puede combatir la epidemia por si sola, necesita la ayuda de las escuelas y de los padres. El riesgo de la vacuna es mínimo y los beneficios son enormes. Una vacuna es 95% efectiva en relación a su protección contra el sarampión cuando se administra a partir de los 12 meses, y la efectividad aumenta a 99% con 2 vacunas. Es por el bien de todos. Vacúnate y vacuna a tus hijos si no lo has hecho.

Imagen © iStock / naumoid

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