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La pandemia parece ser un poco más complicada ahora de lo que era hace unos meses ¿A qué me refiero? El virus que causa el COVID-19 se ha transformado (como sucede con frecuencia entre los virus) creando variantes, haciendo que se transmita más fácilmente. O sea, es más contagioso. El riesgo es que cambios futuros lo puedan hacer más letal y/o resistente a las vacunas con las que contamos actualmente. Aquí te explico en detalle cómo ha sucedido y las consecuencias.

El COVID-19, pertenece al grupo de los coronavirus, que es una familia muy grande de virus. Ocasionalmente, los virus tienen mutaciones o transformaciones cuando se reproducen. Generalmente no tienen consecuencias. Una cepa de un virus se considera una variante de un virus cuando tiene suficientes mutaciones (o transformaciones) para cambiar una porción pequeña de su código genético. O, como explica una experta en enfermedades infecciosas, la Dra. Amesh A. Adalja: “una variante es una versión de un virus que ha acumulado suficientes mutaciones para representar una rama separada del árbol familiar”. A veces, las variantes aparecen y desaparecen, otras veces, persisten. 

El problema aparece cuando una de estas mutaciones se vuelve importante funcionalmente. Se vuelve ya sea más contagiosa, más letal, o de alguna forma más importante. Recientemente, se han desarrollado variantes en Gran Bretaña, en Sud-África y en Brasil. Lo que se ha encontrado con las primeras tres variantes es que son 50 a 70 por ciento más contagiosas, lo que podría aumentar exponencialmente el número de personas infectadas, que requieran hospitalización y que fallezcan. No necesariamente porque el virus sea más letal, pero simplemente por el número de personas infectadas. La mutación funcional de estas variantes del COVID-19 hacen al virus más eficiente para unirse y para infectar las células… esto lo hace más contagioso.

La última semana de enero los funcionarios federales de salud dijeron que la variante del coronavirus proveniente de Gran Bretaña podría llegar a ser la fuente principal de infección en EEUU para marzo, lo que causaría una desgarradora oleada de casos y muertes y podría abrumar aún más a los hospitales. Por esto, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (o CDC), bajo la dirección de la nueva administración, está tratando de organizar y acelerar la vacunación de los estadounidenses lo más rápidamente posible, antes de que ésta y otras variantes se diseminen por todo el país. El potencial de las nuevas variantes por su destreza para contagiar es escalofriante.

Variantes del COVID-19:

Variante de Gran Bretaña (B.1.1.7) Esta variante se identificó en Kent, cerca de Londres, en septiembre del 2020. Ya se encuentra en varios países. Es mucho más contagiosa. El Primer Ministro Boris Johnson sugirió en enero del 2021 que podría ser más letal a mutaciones previas. Las vacunas Pfizer y Moderna actúan en contra de ella.

Variante de Sud-África (B1.351) A esta variante también se le conoce como 501Y.Ve.  Se encontró en Sud-África en octubre del 2020 y se anunció en diciembre. Como la de la Gran Bretaña, se encuentra en varios países, pero, parece ser más contagiosa. Pero no parece ser más letal. Por el otro lado, podría ser más resistente a las terapias con anticuerpos. Parece ser que las vacunas Pfizer y Moderna actúan contra esta variante, pero son menos efectivas neutralizando esta mutación.

Variante de Brasil (P.1) Esta variante se encontró principalmente en Río de Janeiro en julio del 2020. Como las otras, ahora se encuentra en vario lugares del mundo.  Es más contagiosa. Hay evidencia temprana que los anticuerpos no reconozcan la variante P.1, lo que llevaría a la reinfección. No hay evidencia clara en este momento de que las vacunas no funcionen contra esta variante. Sin embargo, los científicos dicen que existe la posibilidad de que esta variante evada a los anticuerpos, lo cual tendría un impacto en la efectividad de las vacunas con las que contamos actualmente. 

Los casos de COVID-19 para el 4 de febrero del 2021 han sido 105,160,735 y los fallecimientos han sido de 2,285,074 a nivel mundial. Sólo en Estados Unidos han sido de 27,184,657 personas infectadas y 462,895 fallecimientos. Este país sigue encabezando la lista con 25% de los casos, aunque representa sólo el 4% de la población mundial. De acuerdo con los CDC, uno de cada 860 estadounidenses murió de COVID-19 en el 2020.

Una persona con mayor cantidad de virus en la nariz podría arrojar más virus mientras habla, canta, tose o respira y podría transmitir la enfermedad incluso a las personas que viven en la misma casa o a sus contactos en áreas interiores que no están bien ventiladas.

¿Qué podemos hacer para protegernos?

Obviamente que seguir las recomendaciones de protección contra el COVID-19 de los CDC y la Organización Mundial de la Salud (OMS) sigue siendo especialmente importante y, desde luego, si tenemos la oportunidad, vacunarnos contra el COVID-19 lo antes posible. Recuerda que es importante recibir la segunda vacuna si la vacuna que nos dan requiere dos dosis para adquirir inmunidad y que la mejor protección personal no se adquiere hasta 10 días a dos semanas después de la segunda dosis. Aunque nos hayan dado la vacuna, es necesario continuar usando máscara para proteger a los demás, ya que podríamos transmitir la enfermedad a otros si estamos expuestos aunque estemos asintomáticos.

Algunos expertos sugieren usar doble máscara en circunstancias de alto riesgo. Por ejemplo, el Dr. Ashish K. Jha, decano de la Brown University School of Public Health, recomienda que, si vas a sacar a caminar a tu perro, probablemente una máscara sea suficiente, posiblemente una máscara de tela esté bien. Pero, si vas a estar en un cuarto con mucha gente, entonces debes considerar ya sea una máscara de alta calidad como N-95 o KF94, o usar una máscara de tela de varias capas con un filtro que te quede bien (que cubra tu nariz y que te llegue debajo de la barbilla) o usar doble máscara. Estos cambios se deben a lo que aprendemos con el tiempo. Una máscara delgada de tela no protege igual que una máscara de alta calidad. La diferencia sería de 50% contra 95% respectivamente. Por ejemplo, una persona dijo que él decidió usar dos máscaras después de ver su aliento mientras esperaba en línea para que le hicieran una prueba para el coronavirus. Otra persona decidió empezar a usar dos máscaras cuando notó que con una sola la intensidad del olor del perfume de su asistente era bastante intenso y disminuyó considerablemente cuando empezó a usar dos. Otra persona decidió usar dos cuando vio al presidente Biden y a la Vicepresidente Harris usar doble máscara.

Desde luego también se recomienda el aislamiento social y el evitar las multitudes, así como los lugares cerrados con poca ventilación, lavarse las manos con frecuencia y seguir las recomendaciones de cuarentena si has estado expuesto o te has infectado con el COVID-19.

De acuerdo con el Dr. John Moore, un virólogo de Weill Cornell Medicine, en Nueva York: “Va a ser importante limitar los viajes -para importar menos variantes de otros países- hasta que la mayoría de la población esté inmunizada ya que, aunque ya esté aquí una variante, entre más seguido se reintroduzca, más fácil es que se vuelva un evento súper-esparcidor”.  El presidente Biden ha establecido restricciones para las personas que viajan de Europa y/o Brasil.

Básicamente, el evitar la infección es importante porque el virus del COVID-19 sólo puede mutar (o transformarse) si se está replicando (o sea, si se están multiplicando dentro de la célula de una persona) y para evitar que se diseminen las variantes y/o que aparezcan variantes nuevas, necesitamos inmunizar (vacunar) a las personas para cerrar el proceso. E, idealmente, necesitaremos inmunizar a las personas en todos los países (o sea, a nivel global) para que realmente podamos parar la pandemia.

Aunque ha habido muchísimos obstáculos en esta pandemia, creo que, si todos ponemos de nuestra parte, podríamos empezar a ver cambios positivos. Parece ser que la vacuna Johnson & Johnson que sólo requiere una dosis y no requiere congelación, recientemente terminó sus estudios clínicos y está por evaluarse para su administración. Se basa en una técnica diferente a las de Pfizer y de Moderna (respaldada en estudios clínicos de varios años también) así que podremos tener confianza en su seguridad, calidad y eficacia una vez que se apruebe. Esta sería mucho más fácil de transportar.  Entre más vacunas existan en el mundo, entre más personas tengan acceso a las vacunas y entre más rápidamente inmunicemos a las personas, menos oportunidades le damos al virus del COVID-19 de mutar y de formar más variantes resistentes. Y más oportunidad tendremos de parar esta pandemia, de estabilizar la economía y de volver a tener más “normalidad” en nuestras vidas.

Los científicos están pendientes en caso de que sea necesario preparar vacunas para cepas de virus resistentes a las vacunas actuales o para dar un refuerzo, si alguien ya recibió una vacuna. Pero te puedes imaginar el esfuerzo y el costo de lo que esto implicaría. Por eso, lo mejor sería lograr que la mayoría de las personas se vacunaran tan rápidamente como sea posible.

Qué tan pronto se disemine el virus depende de varios factores, incluyendo el comportamiento de las personas en la comunidad. Como dice Pei-Yong Shi, un experto en virus de la University of Texas Medical Branch: “Con todas estas intervenciones humanas, es difícil predecir el curso de la pandemia”. Mientras tanto, no dejes de protegerte y de proteger a los demás. En el judaísmo, el Talmud, un texto antiguo que es la guía de la vida diaria, dice “Salvar una vida es salvar al mundo”. Creo que esto se puede aplicar a todos, sea cual sea su religión. Y, durante la pandemia, el uso de la mascarilla podría salvar la vida de otra persona aún sin que lo sepamos. 

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Imagen: ©Shutterstock / Zigres

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