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Cuando sucede un desastre natural en cualquier parte del mundo es una tragedia, pero cuando sucede en un lugar como Haití, que recién había sido golpeado por tres huracanes y una tormenta tropical el año anterior de los cuales no se había recuperado y que es el país más pobre de este hemisferio, la pesadilla es inimaginable. En VidaySalud te contamos cuáles son los riesgos para la salud pública y qué puedes hacer para ayudar.

El sufrimiento humano lo hemos visto con las imágenes de los noticieros y si bien es cierto que el riesgo a la salud física por la cantidad de gente que ha fallecido y que se encuentra en las calles no es elevado, si lo es a la salud emocional, a corto y a largo plazo.

Desde el punto de vista de la salud pública, desde luego que las primeras 24 a 72 horas son críticas para rescatar a las víctimas que quedan enterradas y para proporcionarles tratamiento. Pero la falta de infraestructura primero, para poder llegar a ellos y segundo, si pueden llegar a ellos, con el colapso de los hospitales, la falta de médicos, de medicamentos  y con las condiciones del país, hace que los riesgos sean enormes para las personas que tuvieron la desgracia de tener cualquier tipo de lesión severa, hemorragia, fractura, herida – en fin cualquier problema que requiera cirugía, diálisis, servicios de cuidados intensivos – que después de un desastre natural son muchísimas personas.

Incluso, las pequeñas lesiones que no parecen nada los primeros días pueden infectarse y la infección puede causar fiebre o irse a la sangre, y requiere antibióticos. Y si no estaban vacunados contra el tétano, pueden desarrollar esta enfermedad.

Esto no incluye las personas que por el estrés sufren ataques al corazón. Las que tienen asma y por el polvo se empeoran. Las que padecían de otros problemas médicos crónicos como presión alta, diabetes, VIH, tuberculosis, depresión, ansiedad, etc. que no pueden tomar sus medicinas porque se quedaron enterradas en la casa que se derrumbó y no tienen en donde conseguirlas.

Y por si fuera poco, hemos visto que miles y miles de personas están viviendo en la calle, no hay suficiente comida ni agua potable. ¿Qué significa esto? Otra oportunidad para más complicaciones. Si la ayuda internacional no logra distribuir suficiente agua potable y alimento a la población necesitada, el riesgo de que desarrollen enfermedades infecciosas transmitida por el agua contaminada es ¡enorme! Y obviamente Las condiciones de higiene ayudan a que estas enfermedades se diseminen como la pólvora. Me refiero a enfermedades como la cólera y la fiebre tifoidea. Esto aumentaría la necesidad de hospitales para tratar a los pacientes que se deshidraten o que desarrollen otras complicaciones.

Otro riesgo en áreas tropicales son las enfermedades transmitidas por mosquitos como la malaria o el dengue, especialmente ahora que tantas personas están durmiendo a la intemperie.

A medida que pase el tiempo, los problemas agudos serán reemplazados por los problemas crónicos, tanto los del terremoto, como los que estaban allí antes.

El trauma emocional para esta población va a ser enorme. Muchos niños quedarán huérfanos y muchas familias quedarán incompletas. Este país nunca será el mismo. A pesar de lo terrible de la situación, me parece que estamos viendo la punta del iceberg. Van a necesitar mucha asistencia de todo el mundo

¿Cómo podemos ayudar? En este momento de acuerdo a la Cruz Roja Internacional – que tiene 100 años de experiencia ayudando en áreas de desastres naturales – lo mejor es proporcionar ayuda financiera a una organización no lucrativa con el historial y la experiencia de ayudar en estas situaciones.

Todos podemos contribuir a ayudar a nuestros hermanos y hermanas en estos momentos tan difíciles. Cada centavo cuenta. En Estados Unidos puedes donar a la Cruz Roja en www.redcross.org o o puedes llamar al 1-800-257-7575 y decirles que quieres donar al Fondo de Ayuda para Desastres. O si quieres donar $10 (dólares) puedes enviar un mensaje de texto al 90999 escribiendo HAITI y te lo cobrarán con tu cuenta mensual de teléfonos.

Como dijo la Madre Teresa, “si no puedes alimentar a 100 personas, alimenta a una”. Yo te digo, si no puedes ayudar a millones de personas, ayuda a una. Contribuye con lo que puedas, eso que des quizá salve una vida. Gracias.

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