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¿Quieres saber qué sucede con la pandemia en India o en Latinoamérica y qué significa eso para ti, tu familia y para todos en el mundo? ¿Quieres saber qué puedes hacer? ¿Te pusieron una vacuna Pfizer o Moderna y te preguntas si necesitas la segunda dosis? Aquí encontrarás la respuesta a tus preguntas.

Cualquiera con un mínimo de humanidad tiene que estar experimentando tristeza, incluso horror ante lo que está pasando en India. Después de una semana de un número de infecciones sumamente elevadas, el primero de mayo se reportaron más de 400,000 casos, un record mundial (con más de 3,500 personas muriendo cada día). El ministerio de salud en India reportó 410,000 casos el 5 de mayo con 3,980 muertes en 24 horas, el mayor número de muertes que se ha reportado en cualquier país fuera de los Estados Unidos. Los expertos piensan que el número real de infecciones y muertos es mucho mayor. Esta es una carga increíble para un sistema de salud que no se da abasto. No hay suficiente oxígeno, no hay suficientes camas, es más, ni los sistemas de cremación ni los cementerios pueden lidiar con el volumen de muertos. En algunas ciudades es necesario esperar en línea en los crematorios que están realizando cremaciones masivas de docenas de cuerpos a medida que van llegando. Incluso, de acuerdo con el Dr. Michael Head PhD., de la University of Southampton en el Reino Unido, hay cuerpos en piras o fogatas ardiendo en las calles.

La batalla contra el virus es una lucha en donde el SARS-CoV-2 (el Virus que causa el COVID-19) está ganando la guerra en ese país en este momento. Es importante que las personas que dudan de la existencia de la pandemia vean las imágenes reales del sufrimiento de estas gentes.

Es un recordatorio que la infección estaba bajo control hace sólo cuestión de semanas en India y que el poderoso resurgimiento sucedió después del irresponsable comportamiento de su Primer Ministro al convocar reuniones de millones de personas para su reelección y al permitir reuniones de millones de personas para la celebración de fiestas religiosas. Estas reuniones permitieron que el virus se diseminara fácilmente y es justamente uno de los mensajes acerca de lo que debe de evitarse que tanto los expertos en salud pública como la Organización Mundial de la Salud han estado recomendando. 

Docenas de países están tratando de ayudar a India enviando oxígeno, vacunas, ventiladores y otros suministros. Pero va a tomar tiempo y, desgraciadamente, mucho dolor y la pérdida innecesaria de muchas vidas el controlar esta tragedia. Esto subraya una paradoja que es que mientras países como Estados Unidos y algunos países en Europa parecen estar saliendo de los días más pesados de la pandemia ayudados por el número de personas que han recibido vacunas contra el COVID-19, otros como India, están en una crisis que parece ahondarse día con día.

Por otro lado, nadie está a salvo. El segundo brote del COVID-19 en India que se inició el 11 de febrero de 2021 presenta una situación sombría cuando los casos pasaron de 200,000 al día el 21 de abril, de acuerdo con el Dr. Rajesh Ranjan. Este número fue más del doble de la tasa que India experimentó durante el primer brote y los datos sugieren que el virus es mucho más infeccioso.

Las muertes en Latinoamérica representan el 35% de todos los fallecimientos en el mundo, cuando sólo tiene 8% de la población. Ya era de las regiones más afectadas en el 2020 pero, a pesar de un año con pérdidas enormes, sigue siendo una de las áreas mundiales de mayor preocupación, con un aumento reciente en muchos países que reportan mayores tasas de mortalidad que antes. La crisis se debe, en parte a la limitación en la cantidad de vacunas, su habilidad para administrarlas, la pobreza de sus sistemas de salud y la fragilidad de sus sistemas económicos, que dificulta que las personas puedan quedarse en casa cuando se recomiendan encierros.

Lo encabeza Brasil, debido a la negligencia de su presidente. Allí surgió la variante P.1 identificada en Manaus, que ahora se ha diseminado en toda Latinoamérica. Esta variante parece ser más infecciosa y hasta ser capaz de causar reinfección.

Me pregunto, ¿cómo pueden dormir los líderes de los países cuya ineptitud, deseo por el poder y/o negligencia han resultado en cientos de miles de muertes? No lo entiendo.

El virus llegó a Perú en marzo del 2020. Le fue imposible al gobierno imponer los encierros y para octubre, fue el primer país en el mundo en registrar más de 100 muertos por 100,000 habitantes. Se piensa que el número de muertos por COVID-19 es mayor al reportado porque muchos de los fallecidos no se han incluido en la cuenta oficial. Uruguay actualmente tiene una de las tasas de muertes más altas en el mundo; y la cuenta diaria de muertos ha superado números previos en Argentina, Brasil, Colombia y Perú recientemente. 

Hasta en Venezuela, en donde el gobierno se caracteriza por esconder sus estadísticas de salud, las muertes por el COVID-19 han aumentado 86% desde enero.

¿Qué dice esto acerca del riesgo de que surjan brotes en otros países?

La opinión de expertos como el Dr. Kartik Cherabuddi, de la University of Florida College of Medicine en Gainsville, es de que hemos tenido algunos brotes en Michigan y en Ontario recientemente y por eso, no debemos bajar la guardia. Y que la estrategia más efectiva para evitar un aumento en el número de casos en el futuro es la administración de vacunas.

Esta es una señal de alerta a las personas que tienen la oportunidad de vacunarse y aún no lo han hecho. Al Dr. Tom Frieden, exdirector de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y Director Ejecutivo de Resolve to Save Lives le preocupa que, si no podemos combatir la desinformación acerca de las vacunas, un porcentaje elevado de la población no se vacunará. Y piensa que esto limitará nuestra habilidad de controlar la pandemia y llevará a brotes continuos.

El Dr. Ashish Jha, decano de la Brown University School of Public Health en Providence, Rhode Island, comparte la preocupación en cuanto a brotes de COVID-19 en Estados Unidos, especialmente en los estados con las tasas más bajas de vacunación contra este virus que son: Alabama, Arkansas, Georgia, Louisiana y Mississippi. Especialmente en el verano cuando las personas pasen más tiempo en interiores.

¿Cuál es el papel de las variantes del virus?

Por un lado, se sabe que la variante B.1.1.7 que originalmente se identificó en el Reino Unido y que es más contagiosa parece estar jugando un papel importante. Por otro, se ha identificado una “variación mutante doble altamente infecciosa” del virus SARS-CoV-2 que es la B.1.617 en India. Se desconoce si las infecciones en este país son más o menos severas cuando se asocian con esta variante. Y se piensa que India actualmente, no tiene la capacidad de hacer las pruebas necesarias para determinar si existen otras variantes.

Hasta el momento sabemos que las vacunas han respondido a las variantes que están circulando, pero, hay que recordar que el virus del COVID-19 tiene la capacidad de mutar (o cambiar) cada que se multiplica. Y entre más personas infecta, más se multiplica y esto aumenta sus posibilidades de producir variantes (algunas de las cuales pueden llegar a ser más peligrosas, más mortales y/o resistentes a las vacunas actuales).

Los brotes del virus se han debido al comportamiento negligente de los líderes y/o de las personas en los lugares en donde han surgido. Indican la importancia del uso de las mascarillas, del distanciamiento social, de los encierros estratégicos y enfatizan la importancia de que se fabriquen, se distribuyan y se administren las vacunas contra el COVID-19 a nivel mundial. 

Las variantes y el hecho de que la mayoría de las personas reciban la vacuna contra el virus del COVID-19 nos afectan a todos debido a la conectividad global.

El problema de la pandemia en India, en Brasil o en donde sea, es el problema de todos. Recuerda que “pandemia” significa la propagación a nivel internacional de una enfermedad nueva donde la mayoría aún no tiene inmunidad contra ella. Se caracteriza por causar muchos casos graves que, aunque pueden representar un porcentaje pequeño de la población, indican vulnerabilidad constante y sin solución. Es un problema de salud pública. Lo que lo diferencia de una epidemia es su alcance y la propagación. 

Tu mejor arma en este momento es vacunarte y seguir las recomendaciones de los expertos en salud pública. Si has escuchado cosas negativas acerca de la vacuna, asegúrate de obtener más información de fuentes confiables. Por ejemplo: tu médico, el sitio web de los CDC, el sitio web de la Organización Mundial de la Salud, un experto en salud pública. Pero no confíes de lo que escuches de cualquier persona que no es experta en la televisión o en Facebook, en Twitter o en cualquier revista o sitio en el internet. Desgraciadamente existe mucha desinformación.

Si estás pensando en tu libertad, la vacuna podría eventualmente darte las libertades de vivir como vivíamos antes de la pandemia. Lo que nos quita libertad es el virus (que no tiene ni partido político, ni fronteras, ni opiniones). Al ponerte la vacuna no sólo te proteges tú, proteges a tu familia, a tus seres queridos y hasta a personas que no conoces que quizá por razones que desconoces (anafilaxia) no les es posible ponerse la vacuna y son más vulnerables a infectarse con el virus del COVID-19.  Si tienes el privilegio de poder recibir la vacuna y, además, gratuitamente, ¡no lo desperdicies! 

Y no dejes de ponerte la segunda dosis si te pusieron la vacuna Pfizer o la Moderna.

Como probablemente sabes, la vacuna Johnson & Johnson sólo requiere una dosis, pero, tanto la vacuna Pfizer como la vacuna Moderna, requieren dos dosis con un intervalo de 21 días para la Pfizer y de 28 días para la Moderna. Por alguna razón, un porcentaje pequeño de personas que han recibido las que requieren dos dosis no han regresado a recibir su segunda vacuna. Desgraciadamente el nivel de protección no es el mismo, la efectividad para prevenir infecciones disminuye, por eso se recomienda la segunda vacuna.

La mayoría de los casos de COVID-19 que se han visto en pacientes vacunados que han terminado en el hospital son pacientes que no recibieron la segunda vacuna como se les indicó. Aunque hayan pasado los 21 o 28 días recomendados, no importa cuánto tiempo haya transcurrido, los expertos recomiendan que te administren la segunda dosis. No necesitas empezar de nuevo. Si la recibiste en Estados Unidos y el sitio en donde te la dieron cerró o te fuiste a otro estado, de todas formas te la pueden administrar. Lo importante es que te la den.

Desafortunadamente los expertos piensan que la meta de lograr la inmunidad de grupo (que consistiría en vacunar idealmente entre el 70 al 90% de la población mundial) es una meta casi imposible de alcanzar. De hecho, es una meta que parece casi imposible en Estados Unidos en donde en este momento ya contamos con suficientes vacunas para toda la población adulta de forma gratuita. Existe un pequeño porcentaje que han decidido que no se van a vacunar y que independientemente de lo que se trate de hacer probablemente no cambien de opinión. Obviamente, cuando tengamos las vacunas para los niños, será importante que se vacunen a los niños también.

Será importante seguir a las variantes del virus del COVID-19 para asegurarse que no se vuelvan resistentes a las vacunas. En este momento, las personas vacunadas tienen un alto grado de protección que ayuda a evitar que terminen en el hospital o que fallezcan. Posiblemente será necesario recibir vacunas de refuerzo como las que recibimos cada año contra la influenza o gripe. Pero no hay duda de que las vacunas contra el COVID-19 salvan vidas. En esta pandemia nadie está seguro hasta que todos estemos seguros.

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Imagen: ©Shutterstock / seisler

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