Skip to main content

 

El vacunar a los niños y a los jóvenes contra el COVID-19 tiene un papel importante para protegerlos y limitar la diseminación de esta infección. Las vacunas son efectivas y seguras. Los estudios clínicos para su aprobación han sido rigurosos. Los efectos secundarios son extremadamente raros y el riesgo si desarrollan COVID es muchísimo mayor. Si tienes dudas, pregúntale a su médico. Aquí encuentras más información.

El 2 de noviembre, el Panel de Asesores a los Centros para el Control y la Prevención  de Enfermedades (CDC) recomendó con unanimidad la aprobación de la vacuna Pfizer para los niños de 5 a 11 años. Acto que aplaudió la presidenta de la American Academy of Pediatrics, la Dra. Lee Savio Beers, diciendo en un comunicado: “Compartir esta vacuna que salva vidas con nuestros niños es un gran paso y nos brinda a todos más confianza y optimismo sobre el futuro. Los pediatras estamos ansiosos por participar en el proceso de vacunación y de hablar con las familias sobre esta vacuna. Queremos asegurarnos de que el acceso a esta vacuna sea equitativo y que todos los niños puedan beneficiarse “.

La Dra. Rochelle Wallensky, directora de los CDC, aprobó la recomendación el mismo día diciendo:  “Juntos, guiados por la ciencia, hemos dado otro paso importante en la lucha de nuestra nación contra el virus que causa el Covid-19. Sabemos que millones de padres están ansiosos por vacunar a sus hijos y, con esta decisión, ahora hemos recomendado que unos 28 millones de niños reciban la vacuna contra el COVID-19. Como mamá, animo a los padres que tengan preguntas a que hablen con su pediatra, enfermera de la escuela o farmacéutico local para aprender más sobre la vacuna y la importancia de vacunar a sus hijos”.

El estudio clínico incluyó a 4.500 niños de entre 5 y 11 años que recibieron la misma vacuna que reciben los adultos y los adolescentes de 12 a 18 años, pero con una dosis de sólo una tercera parte (10 microgramos). El régimen fue el mismo, de dos vacunas con un intervalo de tres semanas. La efectividad de la vacuna fue del 91%.

¿Cuántos niños han sido afectados por el COVID-19?

De acuerdo con Peter Marks, director del Centro de Evaluación e Investigación de Productos Biológicos de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), para fines de octubre sólo en Estados Unidos, 1.9 millones de niños entre 5 y 11 años se habían infectado con el COVID-19 y 8.300 habían requerido hospitalización. De acuerdo con otro asesor de la FDA, el Dr. Hensley: una tercera parte de los 8.300 habían estado en cuidados intensivos (algunos con el síndrome inflamatorio multisistémico) y mínimo 94 habían fallecido. Algunos continuaron con síntomas semanas o meses después de que la infección aguda se resolvió.

Muchas personas dicen que, en general, los niños sufren casos leves, pero no se puede predecir qué niño va a desarrollar un caso severo, el síndrome inflamatorio multisistémico o un caso de síntomas de COVID a largo plazo. 

Como dice el Dr. Anthony Fauci: Aunque las probabilidades de que un niño se enferme gravemente no son muy altas – ¿Por qué quieres arriesgarte con tu hijo, cuando esencialmente puedes protegerlo con una intervención que ha demostrado ser altamente efectiva y muy segura?

Encuesta a los padres en cuanto a la vacuna

Un reporte reciente de la Kaiser Family Foundation encontró que, de los padres con hijos de entre 5 y 11 años:

  • Una tercera parte los vacunaría lo antes posible
  • Una tercera parte “esperaría y vería qué pasa”
  • 24% definitivamente no vacunaría a sus hijos
  • 7% sólo vacunaría a sus hijos si fuera un requerimiento 

Los beneficios de la vacuna sobrepasan los riesgos

  • El niño no va a requerir encierro (cuarentena) si está expuesto. Y va a poder ir a la escuela regularmente.
  • El poder ir a la escuela, y el poder participar en sus actividades regulares normalmente, es bueno para su salud mental.
  • El vacunar a este grupo de edad los protege a ellos de enfermedad severa y de síntomas a largo plazo, pero indirectamente también protege a otros: a los más pequeños (que no pueden vacunarse en este momento) y a otros grupos vulnerables (que están inmunosuprimidos por alguna enfermedad, por su edad, etc.).

Las posibilidades de que los miembros de la familia no vacunados se infecten o requieran hospitalización por COVID-19 disminuyen drásticamente si sólo un miembro de la familia está vacunado. Las posibilidades se reducen aún más con cada miembro adicional de la familia vacunado o inmunizado, según un reporte publicado en línea el 11 de octubre en JAMA Internal Medicine que incluyó datos de 1.789.728 personas de 814.806 familias en Suecia. La información se recaudó hasta mayo 26 del 2021.

De acuerdo con este estudio, en una familia en donde sólo una persona estaba vacunada, los otros miembros de la familia tenían un riesgo 45% a 61% menor de contraer COVID-19; cuando dos miembros de la familia se vacunaban el riesgo de contraerlo mejoraba, era 75% a 86% menor y si tres miembros en la familia se vacunaban, el riesgo aumentaba de 91% a 94% menor, y si cuatro miembros de la familia se vacunaban el riesgo era aún mejor, era 97% menor. 

Es importante mencionar que cuando se realizó este estudio, la variante predominante en Suecia no era la variante Delta que es más contagiosa. Esto podría ser una limitante en los resultados. Así que, aunque son muy buenos, no deben sugerir que si hay cuatro miembros de la familia vacunados los otros podrían no vacunarse. Lo ideal es que todos se vacunen. Pero el estudio si demuestra, como otros estudios, que las vacunas funcionan y nos protegen contra la enfermedad y que si la contraemos (en el caso de la variante Delta), nos protegen de la enfermedad severa, de requerir hospitalización, y de morir a causa del COVID-19.

Además, la vacunación de los niños es importante para controlar la pandemia, y es especialmente importante en los hogares en donde hay personas en donde vive alguien con problemas médicos que le causan inmunosupresión (o sea, que su sistema inmunológico o inmunitario está debilitado debido a cáncer, artritis reumatoide, mieloma múltiple, etc.), para proteger a hermanos menores para los que no hay vacuna todavía, y para proteger a otras personas en la comunidad en situaciones similares.

Los funcionarios de la Casa Blanca se prepararon tan pronto la vacuna fue aprobada por el comité de la FDA a fines de octubre y compró suficientes dosis de la vacuna para que se puedan distribuir por las oficinas de más de 25.000 pediatras, oficinas de médicos, hospitales, farmacias, centros de salud comunitarios y centros escolares y comunitarios. El objetivo es facilitar la disponibilidad de las vacunas.

Algunos padres piensan que si su hijo tuvo COVID-19, ya no necesita la vacuna, pero, como dice el Dr. Peter Ching-Hong, un experto en enfermedades infecciosas en la University of California, San Francisco: Brincarse la vacuna sería especular. Hay muchas preguntas para las cuales no tenemos respuestas como la fuerza y la duración de la inmunidad natural. Esta también se debilita con el tiempo. 

Efectos secundarios de la vacuna

De acuerdo con los expertos, la evidencia indica que las vacunas son por mucho, más seguras que sufrir de COVID, aún en los niños. 

Como en los adultos, el niño podría experimentar dolor, enrojecimiento y/o hinchazón en el sitio de la inyección. Se cree que estos son los más frecuentes, si se presentan en este grupo ya que, basado en los estudios clínicos, no fueron tan comunes como en los jóvenes de 12 a 18 años. Otros efectos secundarios posibles incluyen: cansancio, dolor de cabeza, dolores musculares, escalofríos, fiebre y/o náusea. Si se presentan sería en las primeras 48 o 72 horas. Estos síntomas se deben a que su cuerpo está formando anticuerpos. La vacuna no causa la infección. Si desarrolla estos efectos secundarios, le puedes dar acetaminofeno o Tylenol. No se recomienda que se lo des preventivamente. Las compresas frías también pueden ayudar sobre el sitio de la inyección.

Aunque la vacuna se ha asociado con miocarditis o inflamación del corazón, especialmente en los hombres jóvenes, es muy raro. Si se llega a presentar, habitualmente se resuelve rápidamente. El COVID tiende a causar miocarditis con mayor frecuencia y severidad, y puede ser permanente.

La miocarditis no es exclusiva del COVID-19. Puede asociarse a infecciones por otros virus o bacterias y causa síntomas como latidos cardíacos rápidos o irregulares, dolor de pecho y falta de aire. Se calcula que a nivel mundial entre 10 y 20 de cada 100.000 personas desarrollan miocarditis cada año, pero muchos otros tienen síntomas ligeros y muchos nunca se diagnostican.

En cuanto a la incidencia de miocarditis después de la vacunación, se piensa que el riesgo es mayor después de la segunda vacuna en los hombres de entre los 16 y los 29 años y que hay 11 casos de miocarditis por cada 100.000 hombres en este grupo de edad. De acuerdo con el Dr. Paul Offit, director del Vaccine Education Center del Children’s Hospital of Philadelphia, su frecuencia es mucho menor en los adolescentes de entre 12 y 15 años en quienes es similar a la miocarditis causada por infecciones virales. El Dr. Offit dice que la miocarditis tiende a ser un fenómeno que se presenta después de la pubertad, por lo que no cree que será un problema en los niños de 11 años y menores.

Ocasionalmente un niño puede tener una reacción alérgica a la vacuna. Esto es raro, pero si se presenta, se puede tratar. Por eso se pide que se queden 15 minutos después de la vacuna para observación.

Lo que es indispensable ahora es que tú, como padre o madre, incluso como abuelita o abuelito (ya que puedes tener una influencia positiva en la familia) obtengas los datos que necesitas de fuentes confiables. Si tienes dudas, consulta al pediatra de tu(s) hijo(s) y evita la desinformación. Como los mitos que de que cambia el ADN, que inyectan un microchip, etc. Esta vacuna no causa infertilidad. 

Si deseas, tu hijo puede recibir tanto la vacuna contra el COVID-19 como la vacuna contra la gripe (flu o influenza) al mismo tiempo.

¿En dónde se puede obtener la vacuna contra el COVID-19?

Si viven en Estados Unidos, los padres pueden llevar a sus niños, independientemente de su estado migratorio, para recibir la vacuna gratuitamente con su médico o pediatra (llamen antes para asegurarse que la tienen y para hacer cita); en farmacias locales; en los departamentos de salud locales y estales, y/o en varias clínicas. En algunos estados, se administrarán también en las escuelas. Pueden buscar en vaccine.gov y textear su código postal al 438829 o llamar al 1-800-232-0233 para encontrar un lugar cercano.

La época de frío tiende a aumentar los casos de COVID-19 ya que tendemos a pasar más tiempo en interiores. Hemos visto los devastadores efectos de la pandemia en todas las personas a nivel mundial. En los niños, además de los que se han infectado y han tenido complicaciones, han fallecido o han contagiado a otros, no se pueden negar los efectos sociales y mentales, además de los cambios en el aprendizaje por su inhabilidad de asistir a la escuela. El tener una vacuna para los niños de 5 a 11 años además de aumentar la protección en este grupo, nos ayuda a mejorar su calidad de vida, a aumentar la protección de los que los rodean y a acercarnos más a controlar la pandemia.

 

Copyright © 2021 Vida y Salud Media Group. Todos los Derechos Reservados.
Imagen: ©Shutterstock / rebcenter-moscow

Comentarios de nuestra comunidad