Aunque las vacunas contra el COVID-19 son históricas y traen esperanza para lograr el control de la pandemia, estamos en un periodo de transición. Aunque te pongan la vacuna, hasta que más del 70% de las personas en donde vives se hayan vacunado, tienes que continuar actuando responsablemente. Eso significa: usar máscaras, mantener distanciamiento social fuera de la casa, lavarte las manos frecuentemente y seguir las recomendaciones de la OMS. Aquí aprenderás más acerca de las vacunas contra el COVID-19.

El año pasado terminó entre el fatalismo y la esperanza. El fatalismo por los millones de fallecimientos debidos a la pandemia, que desgraciadamente continuarán por varios meses, y la esperanza, que nos trajo el desarrollo de no sólo una, sino varias vacunas contra el COVID-19. 

Las vacunas típicamente toman varios años, incluso décadas, para llegar a las personas; el récord previo era de cuatro años para la vacuna contra las paperas. Lo que permitió que las primeras dos vacunas desarrolladas por Pfizer/BioNTech y Moderna, basadas en la técnica de mRNA, se pudieron producir tan rápidamente fueron dos cosas: primero, que se basaron en las investigaciones que ya se habían realizado durante el brote del virus SARS en 2003 y el virus MERS en 2012 (que les permitió entender cómo funcionaban los coronavirus), y que obtuvieron el código genético del COVID-19 de los investigadores chinos. 

La técnica de mRNA no es como la tradicional en la que se requiere que los virus o pedazos de los virus crezcan en ciertas células (como en el caso de las vacunas contra la influenza o gripe en huevos de pollo), y luego se purifican antes de los siguientes pasos para preparar las inyecciones. La técnica de mRNA es radicalmente diferente. Empieza con un fragmento muy pequeño del código genético que lleva las instrucciones para construir las proteínas. Selecciona a la proteína del virus correcto (en este caso la proteína del pico del Covid-19). Eso le enseña al sistema de defensa a reconocerlo.

Además de las vacunas que ya se aprobaron que incluyen la CanSino o Sinopharm que se está dando en China y una vacuna que se está dando en Rusia, existen otras en diferentes fases de investigación como la de Johnson & Johnson, la de Oxford University y Astra Zeneca, la de Novavax. Diferentes vacunas utilizan diferentes métodos para su desarrollo y fabricación. La idea es que se puedan probar diferentes vacunas y determinar cuáles son eficientes y seguras para producir suficientes vacunas y poder distribuirlas a nivel mundial para inmunizar a la mayoría de las personas. Únicamente cuando se logre vacunar a más del 70 – 80% de la población mundial, se logrará controlar la pandemia. Esto requiere que varias empresas produzcan varias vacunas para fabricar una cantidad suficiente en un corto tiempo.

Obviamente, la esperanza de que la vacuna ayudará a normalizar la vida y la economía depende no sólo de conseguir la vacuna y de distribuirla, si no de que las personas tengan confianza en ella y acepten ponérsela. Típicamente, las minorías tienden a tener menos confianza en los gobiernos. Desgraciadamente, en algunos lugares se han creado campañas de desinformación acerca de las vacunas que han disminuido el porcentaje de personas que se inmunizan o inmunizan a sus hijos. En Estados Unidos, además de esto, en los últimos cuatro años hemos tenido una administración anti-ciencia, que ha debilitado las instituciones de salud y las ha politizado.  El comportamiento del presidente Trump ante la pandemia fue errático, poco realista y frecuentemente mintió, dejando al país mal preparado para responder a la pandemia.

En cuanto a los presuntos conflictos entre la ciencia y la religión, el Dr. Francis Collins, director de los National Institutes of Health o NIH, médico y genetista, habla abiertamente sobre su fe cristiana y la compatibilidad con la ciencia, especialmente en relación con las vacunas. El es respetado entre los religiosos. Dice: “Dios nos dio tanto el sentido del amor, el cuidado y la compasión de Dios, pero también nos dio la oportunidad de entenderl la creación de Dios, que es la naturaleza, que incluye cosas como los virus. Y yo creo que Dios espera que utilicemos esos regalos para entender cómo protegernos a nosotros mismos y a otros de enfermedades. Si tenemos la oportunidad de sanar a través de la medicina, yo creo que Dios no espera que estemos contando con una intervención sobrenatural que venga a salvarnos cuando ya nos ha dado la oportunidad de salvarnos de otras formas. La gente de fe debería estar en las primeras líneas salvando vidas, usando la mejor ciencia, no negando la realidad del COVID-19. Si nos remontamos al pasado y vemos durante la plaga, la gente de fe corría a la ciencia, haciendo todo lo que podían basado en lo que se sabía. Eso es lo que deberíamos hacer ahora, con la información que Dios nos ha hecho posible usar”. 

De acuerdo con algunas encuestas el año pasado, sólo el 51% de la población estadounidense estaba interesada en ponerse vacunas, debido a la pandemia. Encuestas recientes han visto este número subir al 66%, pero necesitamos que ese número continúe aumentando. Las vacunas salvan vidas como se ha demostrado en todos los estudios y a través de la historia.  

En los estudios clínicos de Pfizer el 40% de las personas pertenecían a minorías, en los de Moderna, el 35%. Es importante que las minorías se pongan la vacuna. En Estados Unidos los afroamericanos tienen una mortalidad tres veces más lata que los blancos, y los hispanos tienen el doble de mortalidad que los blancos. Esto se debe en gran parte a su situación socioeconómica, a su menor acceso a cuidados de salud y su ocupación. La eficacia a la vacuna fue igual independientemente del sexo o del grupo étnico.

Las vacunas aprobadas, como las de Pfizer y Moderna, tienen un 95% de efectividad, que es de los porcentajes más altos. Y son bastante seguras. Hasta ahora, fuera de dos personas en el Reino Unido que tenían antecedentes de alergias severas y que presentaron cuadros alérgicos que se resolvieron rápidamente con tratamiento y una persona en Alaska, no ha habido efectos secundarios importantes.

¿Tienen efectos secundarios?

Los efectos secundarios que se han descrito en ambas vacunas, si se presentan, son similares a vacunas previas: dolor en el sitio de la inyección, cansancio, dolores musculares, dolor de cabeza, escalofríos y fiebre por uno o dos días. Algunas personas que los desarrollan se han quedado en casa por uno o dos días. Los estudios clínicos hasta ahora han durado 2 ½ meses. Se van a continuar pero, la mayoría de los efectos adversos importantes tienden a desarrollarse en los primeros dos meses.

¿Tienen contraindicaciones?

En este momento sólo están contraindicadas en personas con antecedentes de alergias severas.

Como no se han hecho estudios clínicos en mujeres embarazadas y/o en mujeres que están lactando, no está formalmente contraindicada, pero se recomienda que hablen con su médico antes de recibirla ya que no tenemos información.

En este momento no se recomienda en niños menores de 16 años porque no se han realizado estudios clínicos en niños. Estos se realizarán y se harán las recomendaciones de acuerdo con los resultados.

Si una persona tuvo Covid-19 ¿Necesita ponerse la vacuna?

Varios expertos recomiendan que estas personas se pongan la vacuna. Aún estamos aprendiendo cuánto tiempo dura la inmunidad después de una infección o de una vacuna. Generalmente una infección causa mejor inmunidad que una vacuna, pero no siempre. Las vacunas contra el tétano y el HPV, por ejemplo, protegen mejor que la infección natural.

Los estudios clínicos no excluyeron a las personas que tuvieron el Covid-19. Se están analizando los resultados. Cuando se tengan los datos, los CDC nos dejarán saber sus recomendaciones.

¿Tendré opción de qué vacuna quiero recibir si aprueban ambas?

Al principio, la disponibilidad va a ser menor que la demanda y no se ofrecerán opciones. Además, su almacenamiento es diferente, así que los diferentes sitios tendrán sólo una vacuna. Cuando haya mucho producto, posiblemente para la segunda mitad del próximo año, es posible que las personas tengan opciones. Especialmente si aprendemos para entonces que una vacuna es mejor para cierto grupo de edad. Pero si te pones la primera de una, necesitas recibir la segunda de la misma.

¿Cómo se va a distribuir la vacuna?

La distribución va a ser diferente en diferentes partes del mundo. En Estados Unidos, por ejemplo, se decidió dividir las dosis con las que se contaban entre todos los estados. La recomendación por el comité asesor de los CDC fue de iniciar con los trabajadores en el área de salud y los asilos de ancianos, posiblemente seguido por los trabajadores esenciales y los que están en mayor riesgo (por su edad o porque tienen enfermedades subyacentes). Pero finalmente, los estados tendrán prioridad de determinar cómo la distribuyen. En EE. UU., la población general no empezaría a recibir la vacuna hasta fines de la primavera o principios del verano del 2021.

Tenemos algunos retos:

Por ejemplo, existen algunas incógnitas acerca de la vacuna. Existe la posibilidad de que la vacuna contra el COVID-19 sólo prevenga la infección en algunas personas, evitando que desarrollen una enfermedad severa pero que todavía les permita transmitir la enfermedad (o sea, contagiar a otros, si ellos están expuestos a alguien con COVID-19).

Algunas vacunas requieren dos dosis con 3 a 4 semanas de intervalo, algunas sólo requieren una dosis para proporcionar la mejor protección. Las vacunas no son mágicas y los expertos tienen miedo de que el público tenga una expectativa errónea de que la vacuna va a normalizar sus vidas de inmediato. Las vacunas no funcionan así durante una pandemia.

Como dice el Dr. Paul Offit, experto en vacunación pediátrica de la facultad de medicina de la Universidad de Pennsylvania, “las vacunas son víctimas de su propio éxito. Hemos eliminado la memoria de muchas enfermedades”. Gracias a las vacunas se erradicó la viruela, y se han disminuido significativamente los casos de polio, de sarampión, de paperas, de rubeola y de tantas otras enfermedades. Pero mucha gente ahora no quiere ponerse vacunas y es necesario crear campañas de vacunación. Necesitamos alcanzar el 70 al 80% de la inmunización mundial para lograr la inmunidad de grupo para controlar al COVID-19 y, hasta entonces, necesitamos que la gente continúe usando máscaras, respete el distanciamiento social y siga las recomendaciones de la OMS, a pesar de la fatiga que muchas personas tienen al respecto. Sin embargo, todos debemos hacerlo por el bien de propio y por el de los demás.

A medida que aprendamos más acerca del COVID-19 así como de estas y otras vacunas te mantendré informado aquí en Vida y Salud. Aprovecho para desearte a ti y a tus seres queridos un maravilloso año nuevo 2021 con salud, felicidad, amor y que logres lo que desees. 

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Imagen: ©Shutterstock / Viacheslav Lopatin

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