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Es cierto que iniciamos el año 2021 llenos de esperanza debido a que, gracias a los avances de la ciencia y la tecnología, contamos con el desarrollo de varias vacunas contra el Covid-19, y estudios clínicos que mostraron que eran seguras y efectivas, y que en varios países se iniciaron programas para implementar su distribución y su aplicación. Sin embargo, ha habido obstáculos y nuevas cepas en el camino y la visión para el control de la pandemia fue demasiado optimista. Por otro lado, hemos aprendido mucho y seguimos aprendiendo sobre lo que podemos hacer a nivel individual y a nivel global para controlar la pandemia.  

1.- Las vacunas contra el COVID-19 funcionan

Se estima que 200 millones de personas en los Estados Unidos, y miles de millones de personas en todo el mundo se han vacunado contra el Covid-19. Esto no incluye a los niños a partir de los 5 años que también han recibido vacunas desde que se autorizó la vacuna para este grupo de edad (de 5 a 11 años). En EE. UU. contamos con tres vacunas, Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson. A nivel mundial hay muchas otras disponibles también. 

Hemos aprendido que las vacunas son especialmente efectivas para prevenir el desarrollo de enfermedad severa y muerte. Que los efectos secundarios, en general son ligeros. Los efectos secundarios graves como la formación de coágulos con la vacuna Johnson & Johnson (más frecuente en las mujeres menores de 50 años) son rarísimos (5 o 6 por millón) y por eso ahora los CDC recomiendan las otras dos vacunas, sí es posible. 

Sabemos que la protección de las vacunas parece disminuir con el tiempo y que se ha recomendado un refuerzo (booster) a los 6 meses de la inmunización original. Y que este refuerzo ayuda a proteger contra la variante Ómicron que es más contagiosa que la Delta.

Es posible que con variantes nuevas se necesiten ajustar las vacunas.

Es importante combatir la desinformación y vacunar a todas las personas que califican tanto en este país como en todo el mundo. Este es un reto muy grande. Las vacunas no son la única arma, pero son una de las armas más importantes para combatir la pandemia. La historia ha demostrado lo increíblemente valiosas, eficientes, importantes y seguras que son.

2.- Las hospitalizaciones por Covid-19

De acuerdo con datos de 140 organizaciones, incluyendo 250 hospitales en 50 estados de EE. UU. en datos de 10 millones de admisiones, de las cuales más de 120.000 fueron por Covid-19, encontraron que:

  • La mayoría de los que se hospitalizaron por Covid-19 o no se habían vacunado o estaban parcialmente vacunados. De junio a septiembre del 2021, el 85% sólo había recibido una vacuna.
  • De los que habían desarrollado infecciones irruptivas (breakthrough) de Covid, la mayoría tenían 65 años o más. Sólo 10% tenían menos de 50 años. Los que tenían entre 18 y 64 generalmente sólo habían recibido una vacuna.
  • La división política es el factor más importante que determina la tasa de vacunación en Estados Unidos. Entre los demócratas, el 91% han recibido al menos una vacuna, entre los republicanos, sólo el 60%. De acuerdo con el Dr. Peter Hotez del Baylor College of Medicine en Houston, sólo desde este verano 150.000 estadounidenses que no se vacunaron fallecieron innecesariamente de Covid, a pesar de la amplia disponibilidad de vacunas.
  • Una mayor proporción de las personas hospitalizadas con infecciones irruptivas también tenían al menos alguna otra enfermedad (como diabetes, cáncer, etc.), comparado con los pacientes con Covid-19 que no habían completado sus vacunas.
  • Las hospitalizaciones irruptivas incluyeron menos complicaciones o tratamientos respiratorios relacionados con el Covid, lo que sugiere que los pacientes que completaron sus vacunas contra el Covid que fueron hospitalizados por infecciones irruptivas, podrían haber tenido más probabilidades de ser hospitalizados por otras causas (no relacionadas al Covid).
  • Los pacientes adultos que completaron sus vacunas que se hospitalizaron por Covid tuvieron una hospitalización promedio más corta que los que no completaron sus vacunas en el mismo grupo de edad. En los pacientes de más de 65 años, el promedio de la estancia hospitalaria por COVID-19 fue 1,1 días más corta para los que completaron sus vacunas (5,6 días) que para los que no (6,7 días).
  • Si las hospitalizaciones por Covid llegan a agobiar nuestros sistemas de salud, eso nos afecta a todos. Aumentarían las complicaciones y las muertes por otros problemas de salud incluyendo: ataques al corazón, apendicitis, cáncer, diabetes, etc. 

3.- La variante Delta ya no es la cepa dominante, ahora es la variante Ómicron.

  • Aunque la variante Ómicron no cause enfermedad tan severa (si realmente resulta ser cierto), simplemente la gran cantidad de casos podría abrumar los hospitales y nuestros sistemas de salud. El Dr. Francis Collins, director de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), estima que el número de casos en EE. UU. aumentará en las siguientes semanas, y que veremos un millón de casos al día por el Ómicron, superando drásticamente el récord de alrededor de 250.000 casos nuevos por día establecido en enero del 2021. Además, ya ha habido algunos casos de muerte por Ómicron. 
  • En Dinamarca, uno de los países con mayor índice de vacunación, en donde se ha rastreado a las variantes del Covid más de cerca, la positividad para el Ómicron se duplica casi cada dos días y los investigadores dicen que la oleada recién empieza. 
  • Los síntomas del Ómicron pueden variar. Los más comunes cuando es ligero incluyen tos, cansancio y congestión y/o secreción nasal. Pero puede ser asintomático y transmitirse a otros.

4.- Uno de cada cinco de los trabajadores de salud ha dejado su trabajo desde el inicio de la pandemia. Incluyendo a médicos, enfermeras, terapeutas respiratorios, técnicos de emergencias médicas, etc. 

  • En un comunicado conjunto el 12.17.21, la Asociación Americana de Hospitales, La Asociación Médica Americana y la Asociación Americana de Enfermeras dijeron que “Para las personas capacitadas para salvar vidas, este momento es frustrante, agotador y desgarrador” e instaron a más estadounidenses a recibir vacunas de refuerzo.
  • Durante la pandemia, se ha prestado atención al número de hospitalizados para indicar el estado del sistema de salud. Pero eso no refleja la reducción de la fuerza laboral, el creciente agotamiento de los que trabajan en el sistema de salud, la experiencia que ahora falta en los hospitales, ni la cantidad de los pacientes en tratamiento post-Covid o los que no tienen Covid que no pueden recibir el tratamiento que necesitan. 
  • Existen profesiones que son más peligrosas que otras. Los trabajadores de salud en una pandemia están en mayor riesgo de infectarse (por razones obvias), además están bajo un estrés constante y la difícil tarea de no poder salvar a muchas de las personas que desgraciadamente fallecen por Covid.
  • Debemos apoyar y apreciar a nuestros trabajadores de salud. Los necesitamos, no sólo para el tratamiento del Covid, sino para el tratamiento de todos los problemas de salud. 

5.- En lo que se refiere al Covid, tenemos que combatir al virus todos juntos.

  • El enemigo es el virus. Hasta que no logremos que la vasta mayoría de las personas en todo el mundo se vacunen, el virus seguirá multiplicándose y mutando (cambiando) con la posibilidad de crear otras variantes diferentes que puedan ser más peligrosas. O sea, que se transmitan más fácilmente (como Ómicron) o que causen enfermedad más severa. Y/o que no respondan a las vacunas que se vayan produciendo.
  • Como dice el Dr. Ashish Jha, decano de la Brown University School of Public Health, “La pandemia terminará en diferentes momentos para diferentes personas, dependiendo de sus circunstancias. Para la mayoría de las personas terminará un día cuando se despierten y se den cuenta de que no han pensado en el Covid por semanas. Ese día vendrá. El mundo cuenta con más armas para combatir al Covid actualmente. Si tenemos que ajustar las vacunas, lo haremos. Si tenemos que hacer otros ajustes, los haremos. Podremos llegar al punto en el que manejaremos al virus, en vez de que el virus domine a nuestra sociedad. No va a desaparecer, pero lograremos manejarlo”. 

En conclusión, yo agregaría que todos tenemos que poner de nuestra parte y seguir las recomendaciones de los expertos (basados en la ciencia) y no dejarnos llevar por la desinformación. 

Salir de esta pandemia quizá no signifique que el virus del Covid se erradique (o sea, desaparezca), pero signifique que la etapa de transmisión intensa con enfermedad y hospitalización se acabe, que el porcentaje de la población que tiene una prueba positiva sea bajísimo (menos del 5%), que sea raro que alguien requiera hospitalización o fallezca por el Covid porque la mayoría de las personas (incluyendo los niños) estén vacunados. Aquí y en todo el mundo. Esto nos permitiría volver al estilo de vida que vivíamos antes de la pandemia.

 ¡Aprovecho para desearles una muy feliz navidad!

 

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Imagen: ©Shutterstock / Yuganov Konstantin

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