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Un virus perteneciente a la familia de los enterovirus, identificado como el Enterovirus D68 (o EV-D68) se ha convertido en causa de alarma para las autoridades sanitarias estadounidenses al provocar la hospitalización de cientos de niños en 30 estados de la nación (hasta el momento).  La infección con este virus provoca síntomas similares a un resfriado o una catarro común, pero en personas con problemas respiratorios o que sufren condiciones como el asma, los síntomas — como una tos incontrolable y sibilancia —  pueden agravarse seriamente y requerir atención hospitalaria. Entérate si tus hijos están en riesgo y qué puedes hacer para evitar que se contagien.

Una familia numerosa

Según la Enterovirus Foundation (EVF), los enterovirus, uno de los 9 géneros que forman una familia bastante amplia, la Picornaviridae, son virus pequeños pero muy contagiosos compuestos por ácido ribonucléico (ARN) y proteínas. Uno de sus subgrupos más conocidos son los poliovirus, los causantes de la polio o poliomielitis, una enfermedad que afecta al sistema nervioso central y causa parálisis, pero que afortunadamente está bajo control en muchas partes del mundo y erradicada en otras, mediante la vacunación.

Cada año, los enterovirus infectan a miles de millones de personas en todo el mundo (en los Estados Unidos los afectados ascienden a unos 50 millones, aunque los CDC ofrecen una cifra más reducida, de 10 a 15 millones).  Los enterovirus se transmiten directa o indirectamente de persona a persona, infectando inicialmente los intestinos, desde donde se diseminan siguiendo la ruta fecal/oral (se transmiten por las manos en contacto con las heces fecales por lo que es  muy importante lavarse bien las manos, especialmente después de ir al baño). También se esparcen por el aire y pueden pasar de las madres a sus bebés durante el período anterior o posterior al parto.

La mayoría de las infecciones por enterovirus no causan síntomas o producen enfermedades leves, de las que las personas se recuperan con facilidad, especialmente los adultos, que tienen un sistema inmunológico más fuerte y maduro.  Ocurren con mayor frecuencia durante la infancia. De hecho se estima que la mayoría de los niños ha tenido al menos, una infección causada por un enterovirus durante su primer año de vida y por lo general, son más propensos a sufrir infecciones más serias que los adultos, al igual que las personas que tienen un sistema inmunológico comprometido, independientemente de la edad que tengan.

Entre el grupo de los enterovirus, hay uno que se ha destacado desde finales de agosto hasta la fecha, por provocar la hospitalización de cientos de niños en 30 estados de los Estados Unidos.  Se trata del Enterovirus 68 (EV –D68), cuyo primer brote se detectó en 1962 en el Estado de California. Desde entonces solamente se han detectado brotes pequeños y muy localizados en diferentes áreas de los Estados Unidos, y también en otros países, como en Holanda y en Filipinas.

El brote de este año es el más intenso y generalizado hasta la fecha, atacando particularmente a los pulmones. Hasta el momento, la mayoría de los afectados han sido los niños (solamente se ha confirmado un caso en los adultos) y afortunadamente no ha habido muertes (a pesar del número de hospitalizaciones, más de 200. El EV-D68 no se considera un “súper virus”. En comparación, la gripe o influenza, causa miles de muertes cada año, aunque los CDC no han determinado exactamente la cifra).

Los expertos no han encontrado una razón convincente para explicar la fuerza y la extensión del EV-D68 este año y temen que todavía falte bastante para que termine.  La temporada típica de los enterovirus (en el hemisferio norte) ocurre desde julio hasta octubre, por lo que aún queda algún tiempo para que finalice la temporada. Además, el brote ha coincidido con el comienzo del año escolar, lo que ha contribuido a que los niños se contagien, especialmente los más pequeñitos que tienen menos defensas.

Síntomas muy parecidos a los del asma

La mayoría de las infecciones virales comienzan con fiebre, tos o secreción nasal, pero el EV-D68 no sigue este patrón típico. Según la doctora Mary Anne Jackson, directora de enfermedades infecciosas en el Children´s Mercy Hospital en Kansas City, en Missouri (el hospital en el que se identificaron los primeros casos del virus), solamente de un 25 a un 30 por ciento de los casos se presentan con fiebre. Los casos de EV-D68 pueden comenzar como un catarro y luego empeorar con otros síntomas más severos como:

  • Tos, a menudo incontrolable
  • Dificultad para respirar
  • Sibilancia intensa
  • A veces puede provocar erupción en la piel

Los síntomas son parecidos a los de un ataque de asma, aunque el niño nunca haya padecido de asma antes.  En muchos casos, la severidad de los síntomas hace que se requiera ingresar al paciente en la unidad de cuidados intensivos en donde podría necesitar la ayuda de un respirador.

¿Quiénes tienen mayor riesgo de contraer este virus?

Los niños menores de 5 años son los más vulnerables, aunque el virus también ha afectado a niños de mayor edad, así como a los adolescentes.  Los casos más graves se han presentado en niños que padecen de asma u otros trastornos respiratorios. Si tu hijo tiene algún problema respiratorio, debes tener más cuidado todavía.

Cómo se trata

Hasta el momento no existe ni una vacuna para prevenir a este enterovirus, ni un medicamento para combatirlo.

En la mayoría de los casos, en los que la infección da síntomas leves, los padres deben hacer que el niño descanse lo más posible y que beba bastantes líquidos.

Sin embargo, en cuanto noten que el niño tiene dificultades para respirar, o que está respirando muy rápido (más de una inhalación por segundo, consistentemente, durante más de una hora), deben acudir a un centro médico, de preferencia a una sala de emergencias para que lo evalúen. Si es necesario, le proporcionarán oxígeno y algún medicamento para dilatar (abrir) los bronquios (como el albuterol) y así mejorarán y controlarán los síntomas.

La prevención es importante

Para prevenir el contagio del EV-D68 hay que entender como se propaga.  El virus se encuentra en la saliva, las secreciones nasales y el esputo (flema producida en los pulmones que luego se escupe). Una persona que está infectada puede tocar una superficie (el pomo de una puerta, una mesa o cualquier otro objeto) y contaminarla por horas, ya que el virus puede sobrevivir hasta casi un día fuera del cuerpo, dependiendo de las condiciones de la temperatura y la humedad en el medio ambiente. Por lo tanto, para evitar el contagio se debe:

  1. Evitar, en lo posible, el contacto directo con personas infectadas, o que tengan síntomas como tos o secreción nasal.
  2. No compartir vasos, platos ni cubiertos con otras personas
  3. Desinfectar bien las superficies comunes en la casa, especialmente la meseta de la cocina, los pomos de las puertas, y los juguetes.
  4. Lavarse frecuentemente las manos y siempre después de ir al baño.
  5. Proteger la boca y la nariz cuando se tose o se estornuda
  6. Si el niño padece de asma, hay que seguir estrictamente su tratamiento de control

Nadie sabe con exactitud cuánto durará este brote. Los expertos opinan que primero será necesario que se extienda en la población para crear inmunidad y luego se irá debilitando y desapareciendo por sí solo.  Mientras esto sucede, es importante estar alerta a los síntomas de tus hijos o cualquier otro miembro de la familia, si se llegaran a presentar.  Podría tratarse de otra infección viral común y no el EV-D68, pero conviene estar informados.  Si notas que hay falta de aire o que la tos no se mejora, llama al doctor, o acude a un hospital o centro de atención médica lo antes posible.

Imagen © Thinkstock / Fuse

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