El trasplante de órganos es uno de los mayores avances de la medicina moderna y representa una nueva oportunidad para miles de personas con enfermedades graves. Sin embargo, el proceso comienza mucho antes de la cirugía y requiere una compleja coordinación entre médicos, laboratorios, equipos de transporte y especialistas.
¿Qué órganos pueden trasplantarse?
Los órganos más trasplantados son el riñón, hígado, corazón, pulmones, páncreas e intestino. También pueden donarse tejidos como córneas, piel, huesos, tendones y médula ósea.
Aunque muchas personas relacionan la donación con el fallecimiento, algunos órganos y tejidos pueden donarse en vida, como un riñón o parte del hígado. Esto permite ayudar a pacientes antes de que su enfermedad avance.
El tiempo es fundamental
Una vez extraído, un órgano deja de recibir oxígeno y nutrientes, por lo que debe trasplantarse rápidamente. El corazón puede permanecer fuera del cuerpo entre 4 y 6 horas, mientras que un riñón puede conservarse hasta 24 o 36 horas en algunos casos.
La compatibilidad entre donante y receptor también es clave para reducir el riesgo de rechazo y aumentar las probabilidades de éxito.
Además de los órganos, las donaciones de plasma y plaquetas son esenciales para pacientes con cáncer, trastornos sanguíneos o problemas de coagulación.
Los especialistas recuerdan que un solo donante fallecido puede salvar hasta ocho vidas y beneficiar a muchas más personas mediante la donación de tejidos.
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Por Carlos Diego Ibáñez
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