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Todos queremos estar sanos. Desgraciadamente existe mucha desinformación acerca de las vitaminas, los suplementos, y sus efectos en la salud. Es una industria billonaria. De acuerdo con una encuesta realizada en línea en 2019, más de 4 de cada 5 adultos (86%) en Estados Unidos tomaba vitaminas o suplementos. Sin embargo, sólo una cuarta parte (24%) de ellos había tenido el resultado de una prueba indicando que tenía una deficiencia nutricional. Aquí te explico lo que dicen los estudios acerca de los beneficios y los riesgos de tomarlos relacionados con el COVID-19, para que no te engañen y no tires tu dinero.

La pandemia causada por el virus del COVID-19 ha llevado a grandes esfuerzos buscando modalidades efectivas para prevenir la infección y tratarla. Se aprobaron varias vacunas rápidamente, inicialmente para proteger a las poblaciones vulnerables, expandiendo su uso poco después. El primer tratamiento disponible fue el Remdesivir y, aunque continua la urgencia por encontrar más terapias, actualmente contamos con otras, incluyendo dos tratamientos orales (el Paxlovid y el Molnupiravir) que el médico puede recetar a los pacientes en alto riesgo de desarrollar una infección severa en los primeros días posteriores a una prueba positiva al COVID-19. Además, la prevención se ha concentrado en esfuerzos de salud pública que incluyen el uso de máscaras, el lavado de las manos y el distanciamiento social en ciertas circunstancias.

Sin embargo, la pandemia ha generado el interés por terapias naturales para esta enfermedad, aumentando la venta de algunos suplementos por más del 400%. Desafortunadamente, de acuerdo con los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), varios negocios han aprovechado la oportunidad para anunciar y promover tratamientos para el COVID-19 que carecen de beneficios y/o que pueden causar daño.

Se estima que la industria de los suplementos tiene un valor de aproximadamente $300 mil millones de dólares a nivel global. Más de la mitad de los adultos estadounidenses reportan tomar al menos una vitamina o suplemento por diversas razones de salud, con poca evidencia de eficacia para respaldar su uso generalizado. La mejor evidencia para guiar las recomendaciones clínicas proviene de estudios controlados aleatorios (ECAs) bien diseñados. Dado el uso público generalizado de suplementos, como el zinc y el ácido ascórbico, para la prevención y el tratamiento de infecciones virales, se realizó el “Estudio de la A a la Z del COVID” para probar su eficacia y desafiar las creencias populares. 

En el “Estudio de la A a la Z” actualizado la última vez el 5 de octubre del 2021, los investigadores de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) incluyeron a varios productos, entre los que se encuentran: el andrógrafis, la equinácea, la baya del saúco, el ginseng, el magnesio, la melatonina, la n-acetilcisteína, los ácidos grasos omega-3, los probióticos, la quercentina, el selenio, la vitamina C, la vitamina D, la vitamina E y el zinc. Concluyeron que los datos basados en sus estudios no eran suficientes para apoyar el uso de ninguna vitamina, mineral, hierba u otro suplemento para prevenir o tratar el COVID-19. Sin embargo, la venta de estos productos “prometiendo” ayudar a al sistema inmunológico o de defensa aumentaron después de la aparición del COVID-19 porque muchas personas esperaban que estos productos pudieran brindar cierta protección contra la infección por el virus SARS-CoV-2 y, para aquellos que desarrollaran la infección, para ayudar a reducir su gravedad. 

Es necesario realizar los estudios clínicos rigurosos para investigar la eficiencia de cualquier producto (vitamina, suplemento, etc.) aunque sea natural, y para determinar la dosis correcta, la fórmula adecuada y si puede tener efectos secundarios y/o si puede causar daños. Constantemente se están realizando estudios en todo el mundo. Para más información acerca de estos estudios se puede ir a www.clinicaltrials.gov.

El hecho de que una sustancia sea “natural” no significa que esté exenta de efectos secundarios o de que cause daños. Hay que recordar que el tabaco, la cocaína, el arsénico y el cianuro son naturales y pueden matar. Además, algunos compuestos naturales provenientes de las plantas tienen efectos medicinales, como la digoxina que es una medicina que se prepara en pastillas para el tratamiento de problemas del corazón, pero, una dosis muy baja no funciona y una dosis muy alta es tóxica. Otro ejemplo es el diente de león, su raíz funciona como un laxante mientras sus hojas son diuréticas. Y, nuevamente, es importante la concentración en el producto final que no siempre es consistente en los productos que no son aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

Existen otros ejemplos: aunque algunos estudios observacionales han encontrado que las personas que tienen niveles bajos de vitamina D parecieran tener un riesgo ligeramente más alto de contraer el COVID-19, los estudios no han demostrado que la vitamina D protege contra la infección. Además, estudios aleatorios controlados de personas con COVID-19 moderado y severo que recibieron dosis elevadas de vitamina D no obtuvieron ningún beneficio.

Además, como mencioné anteriormente, debes de considerar los riesgos. Cuando tomas cualquiera de estos productos estos incluyen:

  • efectos secundarios
  • reacciones alérgicas
  • interacciones con otras medicinas
  • el costo (que puede ser no sólo innecesario, sino excesivo)
  • el peligro de tomar dosis muy altas

Por ejemplo: 

  • Las dosis elevadas de la vitamina D pueden causar síntomas gastrointestinales (como malestares estomacales), pancreatitis y piedras en el riñón, y pueden causar hipercalcemia (elevación del calcio y depósitos de calcio) entre otros
  • Las dosis elevadas de vitamina C pueden causar diarrea, acidez, malestar estomacal, interfieren con la absorción del cobre y puede haber interacción con las medicinas para bajar el colesterol y con los anticoagulantes
  • El exceso de fósforo puede inhibir la absorción de calcio
  • Las dosis altas de beta caroteno se han asociado con mayor riesgo de cáncer del pulmón en los fumadores
  • Las dosis elevadas de vitamina E aumentan el riesgo de accidente cerebrovascular por sangrado. 

O sea, más no es mejor.

Desde luego, hay situaciones en que tu médico podría recomendarte que tomes vitaminas o suplementos. Los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC) recomiendan que todas las mujeres en la edad de la reproducción tomen un suplemento de ácido fólico y que las personas que viven en climas fríos tomen un suplemento de vitamina D durante los meses fríos del año. También podría recomendártelos en ciertos casos en que determine que tus exámenes de laboratorio demuestren que tienes deficiencia de alguna(s) vitaminas o minerales.

Lo que no te recomiendo es que los tomes porque te los sugiere un charlatán, que, desgraciadamente, puede incluso ser un médico osteópata, como el Dr. Joseph Mercola, que los vende en línea. El New York Times publicó que, de acuerdo con Kolina Koltai, una investigadora en la University of Washington que estudia teorías de la conspiración, “Mercola es el pionero del movimiento contra las vacunas. Es un maestro en capitalizar períodos de incertidumbre, como la pandemia, para hacer crecer su movimiento”. Y de acuerdo con el Center for Countering Digital Hate, un sitio sin fines de lucro, Mercola se ganó la dudosa distinción del primer puesto en la “Docena de desinformación”, una lista de 12 personas responsables de compartir el 65 por ciento de todos los mensajes contra las vacunas en las redes sociales. Es un empresario experto en el Internet que emplea a docenas, publicando más de 600 artículos en todos los medios sociales (incluso en español) que arrojan dudas sobre las vacunas contra el COVID-19 desde que comenzó la pandemia. Su propósito no es informar ni ayudar, su propósito es enriquecerse. 

El Washington Post reveló que ha acumulado más de $100 millones de dólares vendiendo sus suplementos y sus remedios en línea y que ha donado más de $5.6 millones de dólares a organizaciones nacionales que promueven los mensajes en contra de las vacunas. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) le envió una carta de advertencia que dice, entre otras cosas: “Como se describe a continuación, usted vende productos destinados a mitigar, prevenir, tratar, diagnosticar o curar el COVID-19 en las personas. Le solicitamos que tome medidas inmediatas para parar la venta de dichos productos no aprobados y no autorizados para la mitigación, prevención, tratamiento, diagnóstico o cura de COVID-19”. La carta advierte a Mercola que “tome medidas inmediatas para abordar las violaciones citadas en esta carta” y que informe a la FDA dentro de las 48 horas cuáles son estos pasos. Advierte: “La falta de corrección adecuada de cualquier violación puede dar lugar a acciones legales, que incluyen, entre otras, la incautación y la orden judicial”. Queda por verse si la FDA realmente cumplirá su última amenaza legal contra Mercola.

Hay que usar el sentido común: Un médico que no te ha examinado y que no te haya hecho pruebas de laboratorio para determinar si tienes una deficiencia mineral o vitamínica, no tiene porqué venderte suplementos. Si lo hace, su interés no es tu salud, es su propio bolsillo. Como dice el refrán, comprador precavido vale por dos.

Tampoco te recomiendo que los tomes por algo que ves en la televisión, en una revista, en un periódico o en el internet que no es de una fuente confiable. Una fuente confiable sería un centro universitario, los CDC, el NIH, el Departamento de Salud de tu estado o de tu país. Estos sitios no están tratando de venderte nada y te están proporcionando la información basada en estudios rigurosos. Los “estudios” que frecuentemente se mencionan en los sitios que tratan de venderte productos no son estudios controlados aleatorios y muchos son “anécdotas” pagadas para animarte a que los compres.

Desde luego que llevar una alimentación saludable, hacer ejercicio, dormir lo suficiente, y procurar disminuir el estrés es una parte importante de mantenerse saludable. Pero, en esta época en que la pandemia ha creado una situación de incertidumbre y ansiedad, muchas personas oportunistas ayudadas por los medios sociales han creado teorías de conspiración y gran cantidad de desinformación que:

  • No sólo ataca a la vacuna contra el COVID-19 (que es una de las mejores armas para ayudar a prevenir el COVID-19 y ayudar a disminuir el riesgo de desarrollar enfermedad severa u hospitalización). 
  • También impulsa a las personas a utilizar remedios que no han sido probados o que las investigaciones rigurosas han enseñado que no funcionan para prevenir, disminuir los síntomas, y/o tratar el COVID-19. Algunos podrían tener efectos secundarios o ser dañinos, especialmente en dosis elevadas.

Estas personas victimizan a los que piensan que “todo lo que no es natural es malo”. Se benefician monetariamente mientras dañan a otros. Muchos de los que no se vacunan mueren, desarrollan síntomas a largo plazo, algunos no pueden trabajar después, otros contagian a otros familiares o amigos. 

En los siglos antes de contar con medicinas, las personas sólo vivían hasta los 30 o 40 años. Las medicinas son avances de la tecnología que han extendido y mejorado nuestras vidas. Y las vacunas han demostrado epidemiológica e históricamente que previenen muchas enfermedades.

De acuerdo con René DiResta, gerente de investigación técnica en el Stanford Internet Observatory y parte del Virality Project, que rastrea información errónea sobre el lanzamiento de la vacuna COVID-19, las personas se sienten atraídas a los que impulsan estas narrativas porque están asustadas y necesitan sentir control sobre sus vidas. Dice que estos son impulsos humanos naturales que son muy difíciles de contrarrestar. 

Pero hay que tratar de ver las cosas con lógica y tranquilidad, y no dejarse llevar por el miedo: Los suplementos nunca son un sustituto de una dieta sana y equilibrada y, de hecho, pueden incluso pueden hacer que la persona se distraiga y no lleve un estilo de vida saludable que le proporcionará muchos más beneficios. A pesar de su popularidad, no hay evidencia, excepto en los casos mencionados anteriormente, que ofrezcan beneficios adicionales. Idealmente, es mejor obtener las vitaminas y los minerales de la comida y no de una pastilla.

No existe evidencia en este momento de que las vitaminas, ni ningún suplemento, prevengan o ayuden con el tratamiento del COVID-19. Lo que recomiendan los expertos en salud pública es comer saludablemente, hacer ejercicio, procurar dormir lo suficiente y en lo posible, disminuir el estrés, para mantener al sistema inmunológico o de defensa en las mejores condiciones. Y, desde luego, seguir las recomendaciones de los CDC en cuanto a las vacunas contra el COVID-19 de acuerdo con el grupo de edad. Y, de acuerdo con las circunstancias: usar una máscara, observar el distanciamiento social y lavarse las manos. 

Finalmente, no dejes que te engañen, ni tires tu dinero.

 

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Imagen: ©Shutterstock / Lallapie

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