Dormir bien no es solo una cuestión de descanso. Es un proceso vital para que el cerebro se limpie y se mantenga sano.

Cuando el sueño se fragmenta debido a pausas respiratorias, lo que conocemos como apnea, las consecuencias pueden ir mucho más allá del cansancio matutino.

Una investigación sin precedentes, realizada con datos de más de 11 millones de veteranos en Estados Unidos, ha revelado una relación estrecha. La apnea del sueño y el Parkinson están vinculados. Además, el tratamiento temprano podría ser la clave para proteger nuestras neuronas.

La falta de oxígeno: un enemigo para las neuronas

El estudio, publicado en JAMA Neurology, es uno de los más sólidos hasta la fecha debido a su enorme volumen de datos.

Tras ajustar factores como la edad, el peso y otras enfermedades, los investigadores confirmaron un hallazgo clave. Quienes padecen apnea obstructiva del sueño presentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar la enfermedad de Parkinson.

El mecanismo detrás de esta asociación apunta a la hipoxemia (falta de oxígeno en sangre) y al exceso de dióxido de carbono que se produce durante las paradas respiratorias. Como explica en declaraciones al Science Media Center de España el Dr. José López-Barneo, catedrático de Fisiología de la Universidad de Sevilla y responsable del equipo de Neurobiología celular y biofísica del Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS): «la falta de oxígeno junto a las alteraciones inflamatorias y cardiovasculares puede dañar las células nerviosas y facilitar la aparición de la enfermedad». Además, se sospecha que la apnea impide el buen funcionamiento del sistema glinfático, encargado de eliminar sustancias tóxicas del cerebro durante la noche.

CPAP: un escudo protector precoz

La noticia más esperanzadora del estudio es que este riesgo parece ser modificable. Los pacientes que trataron su apnea con equipos de presión positiva (CPAP) —la clásica mascarilla nocturna— mostraron un riesgo menor de desarrollar Parkinson, especialmente cuando el tratamiento se inició en fases tempranas.

  • Detección temprana: Identificar la apnea en la mediana edad es crucial.
  • Adherencia al tratamiento: El beneficio protector del CPAP depende directamente de que el paciente use la mascarilla de forma constante.
  • Impacto en mujeres: Aunque el estudio incluyó a muchos varones, el riesgo asociado a la apnea fue incluso mayor en las mujeres veteranas analizadas.

Un pilar básico de la salud cerebral

Aunque los científicos advierten que un estudio observacional no puede demostrar una causalidad total (es decir, no se puede afirmar que la apnea «cause» el Parkinson), sí establece una señal de alerta clara. Para el Dr. Michele Matarazzo, neurólogo e investigador especialista en enfermedad de Parkinson y otros trastornos del movimiento en HM CINAC, esto refuerza un mensaje vital: «los trastornos del sueño no son un simple problema de ‘dormir mal’, sino que pueden tener repercusiones relevantes sobre la salud cerebral a largo plazo».

Cuidar el sueño es, por tanto, cuidar el futuro del cerebro. Tratar la apnea del sueño y el Parkinson desde la prevención permite no solo mejorar la calidad de vida hoy, sino ganar años de salud neurológica mañana.

Preguntas y respuestas

¿Cómo puede la apnea del sueño afectar al riesgo de Parkinson? La apnea provoca bajadas de oxígeno y microdespertares que generan inflamación y dificultan que el cerebro elimine toxinas, lo que puede dañar las neuronas relacionadas con el Parkinson.

¿El uso de la mascarilla CPAP evita que aparezca la enfermedad? El estudio sugiere que el tratamiento con CPAP reduce el riesgo o retrasa la aparición de los síntomas, especialmente si se empieza a usar de forma temprana y constante.

¿Cuáles son los síntomas de la apnea que deberían alertarme? Ronquidos fuertes, pausas respiratorias durante el sueño (detectadas por la pareja), despertarse con sensación de ahogo o tener mucho sueño y cansancio durante el día.

¿Es este riesgo igual para hombres y mujeres? Aunque la apnea es más común en hombres, este estudio encontró que la asociación con el riesgo de Parkinson era de mayor magnitud en las mujeres participantes.

¿A partir de qué edad es más importante tratar la apnea? El estudio identifica la apnea del sueño como un factor de riesgo modificable desde la mediana edad (40-60 años), por lo que un diagnóstico precoz en esta etapa es fundamental para la salud cerebral a largo plazo.

Por Karla Islas Pieck
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Imagen: ©Freepik

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