Reducir calorías parece la solución más rápida para bajar de peso, pero no siempre es la más saludable. Cuando la restricción es excesiva, bajar calorías puede afectar el ánimo, el metabolismo y la relación con la comida.
No todas las calorías son iguales
Contar calorías no basta. La calidad de los alimentos es clave. Un plato puede tener las mismas calorías que otro, pero aportar nutrientes muy distintos.
Alimentos como frutos secos, huevo o aceite de oliva, aunque más calóricos, nutren y generan saciedad. En cambio, productos con pocas calorías pero baja calidad nutricional pueden aumentar el hambre rápidamente.
Qué pasa cuando comes demasiado poco
Una restricción agresiva activa mecanismos de defensa en el cuerpo:
- Disminuye el metabolismo
- Aumenta el hambre
- Se eleva la ansiedad por comida
- Se pierde masa muscular
Esto puede llevar al conocido efecto rebote, donde el peso se recupera rápidamente.
El impacto en tu salud mental
Bajar calorías de forma extrema también afecta la mente. Pueden aparecer irritabilidad, culpa, pensamientos obsesivos sobre la comida y mayor riesgo de atracones.
La clave no es comer menos, sino comer mejor. Un enfoque equilibrado incluye alimentos nutritivos, ejercicio moderado, buen descanso y constancia. Así, no solo mejoras tu peso, también tu bienestar físico y emocional.
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Por Carlos Diego Ibáñez
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