La música no solo se escucha: también se “siente” en el cuerpo. Un estudio reciente revela que la relación entre música y cerebro es mucho más profunda de lo que imaginamos. Al escuchar ciertos géneros, como el reggaetón, el cerebro activa áreas relacionadas con el movimiento, incluso si estamos quietos.
El cerebro se mueve con la música
Investigadores observaron mediante neuroimagen que distintos estilos musicales modifican la actividad cerebral. No solo se activa la corteza auditiva, sino también regiones motoras responsables de planificar movimientos.
Esto significa que, aunque no bailes, tu cerebro ya lo está haciendo por ti. El ritmo actúa como una señal que “prepara” al cuerpo para moverse.
El ritmo importa más de lo que crees
Los géneros con ritmos marcados generan una mayor activación motora. En particular:
- Ritmos constantes → estimulan la corteza premotora
- Estructuras repetitivas → facilitan la sincronización
- Música compleja → aumenta la conectividad cerebral
Este “diálogo” entre oír y moverse explica por qué algunos estilos invitan más a bailar.
Más que entretenimiento
Este hallazgo abre nuevas puertas en la rehabilitación neurológica. La música podría utilizarse para ayudar a recuperar movilidad tras un ictus o en enfermedades como Parkinson.
La música deja de ser solo placer: se convierte en una herramienta para entrenar el cerebro.
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Por Karla Islas Pieck
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