Los fármacos para adelgazar han revolucionado el tratamiento de la obesidad. Sin embargo, no todas las personas responden igual: mientras algunas pierden peso rápidamente, otras apenas ven cambios o presentan efectos secundarios.
¿Por qué cada cuerpo responde distinto?
Medicamentos como la semaglutida o la tirzepatida actúan sobre hormonas que regulan el apetito. Aun así, su efectividad varía según varios factores:
- Metabolismo
- Hábitos de vida
- Edad y sexo
- Enfermedades previas
Esto explica por qué hay personas que responden mejor que otras al mismo tratamiento.
El papel de la genética (y sus límites)
Estudios recientes sugieren que ciertas variaciones genéticas pueden influir en la pérdida de peso o en la aparición de efectos secundarios como náuseas.
Sin embargo, la genética no lo es todo. Factores como la alimentación, la actividad física, la dosis del medicamento y la adherencia al tratamiento siguen siendo clave. Hoy, los especialistas coinciden en que el enfoque debe ser personalizado. Aunque la medicina de precisión avanza, todavía no se recomienda el uso rutinario de pruebas genéticas.
En resumen, estos tratamientos funcionan mejor cuando se adaptan a cada persona y se acompañan de hábitos saludables sostenibles.
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Por Karla Islas Pieck
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