Siempre nos dicen que cuidar el peso es vital para prevenir enfermedades. Y es cierto, pero un nuevo estudio publicado en Science Advances ha puesto la lupa en una etapa específica de nuestra vida: la niñez y la juventud temprana.

Resulta que los científicos están descubriendo que el riesgo de cáncer de mama podría estar muy influenciado por lo que pasa en nuestro cuerpo antes de la pubertad. Vamos a desmenuzar esto juntas, porque la clave no es «subir de peso», sino entender cómo funcionan nuestras hormonas y nuestra genética desde que somos pequeñas.

La «ventana crítica» antes de la pubertad

Investigadores realizaron un metaanálisis masivo, analizando los datos genéticos de más de 56,000 mujeres. Lo que encontraron es fascinante: tener un Índice de Masa Corporal (IMC) más alto antes de la pubertad parece actuar como un factor protector que reduce el riesgo de cáncer de mama en el futuro.

Esto parece contradictorio, ¿verdad? Sobre todo porque sabemos que un IMC alto suele adelantar la primera regla (menarquia), y una regla temprana normalmente aumenta el riesgo. Sin embargo, este estudio aclara que la grasa corporal en la infancia tiene un efecto propio, independiente de cuándo llegue el primer periodo.

Los hallazgos principales del estudio:

  • La etapa prepuberal es una «ventana crítica» para el desarrollo de las mamas.
  • Un IMC más alto entre la menarquia y los 40 años se asocia con una reducción del riesgo.
  • Este efecto protector parece ser más marcado en los tumores de tipo HER+ (Receptores de Estrógeno Positivos).
  • Al ajustar los datos, se vio que la exposición temprana al tejido adiposo es la que realmente manda en esta asociación.

¿Qué dicen los expertos al respecto?

La Dra. Laura García Estévez, del MD Anderson Cancer Center en Madrid, explica en declaraciones al Science Media Center de España que «el estudio utiliza métodos robustos de epidemiología genética, incluyendo GWAS, metaanálisis y randomización mendeliana».

Sin embargo, nos pide cautela. Según la doctora, «los hallazgos son coherentes con evidencia previa que identifica la adiposidad prepuberal como un factor protector frente al cáncer de mama». Pero ojo, esto no significa que debamos descuidar la alimentación de las niñas. La Dra. García Estévez es muy clara al decir que «el estudio no justifica promover o aceptar un exceso de peso en etapas tempranas de la vida, ya que la obesidad conlleva múltiples riesgos para la salud».

Por su parte, el profesor Pluvio Coronado, del Hospital Clínico San Carlos, coincide en que los resultados son reveladores para entender el riesgo de cáncer de mama. Él señala que el estudio «confirma que hay una ventana crítica a edades tempranas donde se puede aplicar prevención del cáncer de mama, destacando la influencia genética del IMC en etapas reproductivas iniciales».

Por su parte, la Dra. García Estévez insiste en que «las recomendaciones deben centrarse en hábitos saludables desde edades muy tempranas incluyendo educación nutricional y ejercicio físico para mantener un peso normal a lo largo de toda la vida».

Entonces, ¿qué debemos aprender de esto?

La ciencia nos está diciendo que la grasa corporal no se comporta igual en todas las etapas de la vida. Mientras que en la menopausia el exceso de peso es un enemigo claro, en la niñez tiene una relación distinta con nuestras hormonas.

Pero recuerda, estos estudios analizan poblaciones y genes, no casos individuales. Lo más importante para reducir el riesgo de cáncer de mama sigue siendo llevar una vida equilibrada. No se trata de buscar la obesidad en la juventud, sino de entender que nuestro cuerpo es un sistema complejo que se programa desde muy temprano.

Preguntas frecuentes:

  1. ¿Significa esto que la obesidad infantil es buena? No. Los expertos advierten que la obesidad trae otros riesgos graves como diabetes o problemas cardíacos. El estudio solo muestra una asociación genética específica con el cáncer de mama.
  2. ¿Por qué el IMC alto en la infancia protegería del cáncer de mama? Se cree que influye en cómo se desarrolla el tejido mamario durante esa «ventana crítica» antes de la pubertad, aunque se requiere más investigación.
  3. ¿El riesgo de cáncer de mama depende solo del peso? No, es multifactorial. Intervienen la genética, el estilo de vida, la historia reproductiva y factores ambientales.

Por Karla Islas Pieck
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Imagen: ©Shutterstock/Kues

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