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Con el deseo de expresar su individualidad, los jóvenes se exponen a situaciones para cambiar su apariencia o simplemente demostrarles a sus amigos que son capaces de tomar decisiones. Los piercings o perforaciones en el cuerpo se han convertido en una manera de decorar el cuerpo, de encontrar situaciones extremas, y de demostrar que se es valiente. Sea cual sea tu decisión, es mejor que estés bien informado. Sigue leyendo este artículo y conoce las diez cosas que hay que conocer antes de hacerse un piercing.

Para los que no saben, uno de los significados de la palabra piercing (por su nombre en inglés) es perforación. Sí, es lo mismo que aquellos agujeros que las mujeres tienen en los lóbulos de las orejas para ponerse aretes. Sin embargo, lo que hoy en día se conoce como piercing son aquellas joyas de varios materiales que los jóvenes se están poniendo en diferentes partes del cuerpo.  Ese es uno de los factores más llamativos de los piercings, que va más allá de lo convencional.

Los jóvenes quieren ser cada vez más arriesgados y por eso se perforan partes del cuerpo que en otras épocas nadie se hubiera imaginado, por lo menos en gran parte de las culturas occidentales.  Hago esta diferencia por que en algunas culturas, como la africana y la India, la perforación ha formado parte de sus tradiciones milenarias.

Hoy en día, la mayoría de los piercings no generan problemas de salud cuando se hacen siguiendo las condiciones de higiene y salubridad recomendadas. Desafortunadamente, los resultados no son buenos cuando sucede bajo diferentes condiciones. Antes de hacerte un piercing piensa que cada parte de tu cuerpo toma tiempo en sanar. No es lo mismo hacerte un piercing en el lóbulo de la oreja, que en la lengua, los labios, las cejas, el ombligo o los genitales.

Antes de hacerte un piercing toma las precauciones necesarias. Presta atención a los siguientes consejos.

  1. Confirma que tienes la vacuna para prevenir el tétano al corriente. Aplícatela de nuevo si no lo has hecho en los últimos 10 años.
  2. Cerciórate que la persona que te va a hacer el piercing sea un profesional, y no simplemente un aficionado o alguien que quiere ganar dinero fácilmente.
  3. Asegúrate que el lugar en donde te vas a hacer el piercing tiene visible el registro que le permite hacer este tipo de procedimientos.
  4. Verifica que utilizan un procedimiento adecuado para esterilizar los instrumentos. Esto es muy importante para prevenir la transmisión de enfermedades como hepatitis B y C, tuberculosis, sífilis y SIDA.
  5. Asegúrate de que los instrumentos que utilizan sean desechables, en el caso de que estos no hayan sido esterilizados.
  6. Cerciórate que la persona que hace el procedimiento use guantes de látex.
  7. Revisa que los piercings o las joyas que van a utilizar sean de materiales como acero inoxidable, platino, niobio, y titanio quirúrgicos. En el caso de ser de oro deben ser por lo menos de 14 a 18 quilates.
  8. Asegúrate de que la persona que hace el procedimiento se lava las manos antes y después de utilizar los guantes.
  9. De igual manera, revisa que se desinfecte las manos si toca otros elementos como el celular, el teléfono, la computadora o las puertas, entre otros cosas.
  10. Asegúrate que no usen las pistolas que se utilizan para abrir los agujeros para poner aretes en los orejas. Estas son muy difíciles de esterilizar completamente.

A los jóvenes les gusta presumir de lo bien que se les ven sus piercings, pero no hablan mucho con sus amigos cuando las cosas no salen tan bien. En los casos de infecciones o de los procedimientos que salen mal, algunos prefieren mantenerse callados. Si te pasó esto, habla con tus amigos para que ellos conozcan el riesgo al que se exponen al practicarse estos procedimientos cuando no se hacen como se debe. Por ejemplo, muchas personas no saben que mientras más exótica o más rara es la forma del piercing o el sitio de la perforación, hay más posibilidades de adquirir una infección. Pero las infecciones son sólo uno de los riesgos, también existen otros riesgos que afectan tu salud.

Cuando hay piercings en la boca o en la lengua pueden…

  • Presentarse problemas al hablar, al tragar o al masticar.
  • Soltarse (el piercing) y te lo puedas tragar.
  • Aparecer daños en los dientes. Éstos se pueden despostillar o romper.
  • Surgir problemas en las encías.

Ten en cuenta que al tener piercing en los genitales puedes…

  • Lastimar a tu compañero sexual
  • Hacer que se rompa el condón lo que aumenta el riesgo de un embarazo o de Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS).
  • Tener problemas para lograr y mantener una erección (en el caso de ser un hombre con piercings en el pene).

Piercings en el ombligo, los pezones y otras partes pueden…

  • Tomarse casi un año para sanar.
  • Quedar atrapados en algunas prendas de vestir y rasgar la piel.
  • Ocasionar problemas en los pezones a la hora de amamantar.
  • Provocar hendidura y grietas en la piel.
  • Ocasionar alergias. Por eso es importante que el material de la joya no produzca reacciones alérgicas.
  • Dañar lo vasos sanguíneos y nervios.

El tomar riesgos y el estar a la moda son dos elementos que forman parte de lo que es tan atractivo de ser joven. Actualmente el estar y el permanecer saludable también está de moda.  Así que antes de tomar la decisión de hacerte una perforación en tu cuerpo para demostrar que tienes “estilo” o para sentirte que formas parte de un grupo, infórmate sobre los riesgos que trae para tu salud.

© iStockphoto.com / Nuno Silva

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