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El insecticida, el microondas, el celular, el humo del autobús… todas aquellas pequeñas cosas en las que ni te fijabas antes, ahora te preocupan. ¿Le harán daño a mi bebé? En Vida y Salud te ayudamos a comprender hasta qué punto ciertos miedos comunes son sólo temores, y cuáles son reales.

¿Mucho smog? Es cierto que la contaminación del medio ambiente no es saludable, pero eso no quiere decir que todas las mujeres embarazadas deben huir de la ciudad tan pronto descubren su nuevo estado. A pesar de no ser un aire ideal, la contaminación leve todavía no implica graves riesgos para los futuros bebés… de no ser así, no podría haber nacimientos en las ciudades más contaminadas como el DF en México o Los Ángeles.

Si la ciudad en la que vives tiene unos niveles altos de contaminación, puedes reducir tu exposición de la siguiente manera:

  • No frecuentes los lugares donde se concentra más smog como el centro de la ciudad o las avenidas principales
  • Aléjate de los autobuses o camiones que sueltan muchos gases
  • Revisa los gases de tu carro y no lo enciendas dentro del garaje cerrado
  • Mantén las ventanas cerradas cuando estés conduciendo por calles muy congestionadas o en medio de una congestión de tráfico.

El microondas. No seas injusta con este electrodoméstico, pues puede convertirse en tu mejor asistente en la cocina cuando seas una madre muy ocupada. Hasta el momento ninguna investigación ha comprobado que el uso del microondas implique riesgos para la salud de las mujeres embarazadas o para sus bebés. Claro, siempre y cuando lo uses de la manera adecuada, calentando los alimentos únicamente en los recipientes hechos para microondas y evitando que lo metálico o el plástico delgado los toque mientras se calientan pues se pueden derretir o quemar y contaminar la comida.

Los insecticidas. El hecho de que estés embarazada no quiere decir que tienes que convivir durante 9 meses con cucarachas, hormigas y ratones. El uso de insecticidas o pesticidas no está prohibido durante tu embarazo, aunque evidentemente no es conveniente que te expongas mucho a ellos ni por tiempos muy largos, pues de todos modos contienen veneno.

En la medida de lo posible, usa otros métodos naturales como quitar las hierbas con la mano, usar trampas o comprar pesticidas no tóxicos. Pero si van a fumigar tu casa, lo único que necesitas hacer es irte por un par de horas hasta que el olor haya pasado, dejar las ventanas abiertas para que se ventile y asegurarte de que el veneno no entre en contacto con la comida y los implementos de cocina. Y si fumigan tu barrio, aléjate de las zonas de mayor concentración y mantén cerradas las ventanas de tu casa para que no entre el veneno.

El celular. Si dejas de hablar con tu celular durante tu embarazo, que sea porque se te acabaron los minutos o porque estabas ocupada en algún control médico o en un “baby shower”. Pero no hay ninguna razón para que le temas a hablar por celular durante tu embarazo, pues hasta ahora ninguna investigación ha identificado que estos teléfonos sean riesgosos para la salud de las futuras madres o de sus futuros bebés. Así que, habla sin miedo y disfruta la comodidad que te brinda el celular para poder hablar desde la cama mientras dejas que tu espalda y tus piernas descansen del peso de tu panza.

Es normal que te estés preguntando estas cosas durante tu embarazo, pues es tu instinto de madre el que está saliendo a flote para proteger la vida de tu futuro bebé. Así que no temas preguntarle a tu obstetra cada duda que tengas o rumor que escuches.

Mujer prevenida, vale por dos, y en este caso más que nunca.

Imagen © Thinkstock / AjFilGud

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