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Asistir con regularidad al gimnasio te ayuda a cuidar tu salud, a mejorar la silueta y la musculatura, pero hay que tener precaución, hay que estar alerta a ciertas cosas para prevenir problemas. Sigue leyendo y descubre los posibles riesgos que podrías encontrar en el gimnasio y cómo evitarlos.

Muchas personas – entre ellas posiblemente tú – deciden ir al gimnasio para obtener las ventajas del ejercicio para la salud, como sentirse bien, desarrollar la musculatura y mejorar la figura, entre muchas otras razones. Sin embargo, el gimnasio, a veces, puede esconder algunos riesgos. Presta atención a estos detalles para mantenerte sano(a) y seguro(a):

1. Infecciones por hongos. Tal como te habíamos mencionado en otro artículo de www.vidaysalud.com, los clubes y los gimnasios pueden ser los lugares ideales para que los hongos aprovechen y se pasen de una persona a otra, ya que estos microorganismos necesitan un lugar húmedo para vivir y multiplicarse. Por eso, es muy fácil contraerlos en sitios donde se comparten las duchas y tal vez las toallas u otros objetos personales, como los vestuarios. Además, al hacer deportes el cuerpo tiende a transpirar y mantenerse más húmedo en ciertas zonas, en donde fácilmente pueden instalarse estos pequeños y molestos invasores.

Para evitarlos, debes mantener secas las partes del cuerpo que tienden a estar húmedas, como los pies y las ingles. Evita caminar descalza(o) en los vestidores del gimnasio o en las piscinas. Cuando sudes mucho, báñate y sécate con cuidado, especialmente entre los dedos de los pies (y no compartas toallas, peines ni otros objetos de uso personal), usa medias (calcetines) de algodón y ropa interior holgada, de algodón para que no retenga  humedad, y lava la ropa del gimnasio una vez que termines los ejercicios, especialmente cuando está muy sudada (no vuelvas a usarla aunque se seque).

2. Infección con otros gérmenes (bacterias y virus). Tal como ocurre en otros lugares públicos o donde hay mucha gente (y sobre todo en el invierno, cuando los resfríos están a la orden del día), en los gimnasios también puedes contagiarte de otras bacterias o virus, como el virus de la gripe.

Por eso, lávate las manos frecuentemente y, si estas enfermo o si tienes fiebre, no vayas al gimnasio hasta que te sientas mejor: espera al menos dos días luego de haber tenido fiebre, para no ser tú quien pueda contagiar a otras personas, y para que tu cuerpo vuelva a estar fuerte y preparado para la actividad física.

3. Exceso de peso en las máquinas y las malas posturas o movimientos. A veces la ansiedad hace que nos esforcemos de más o pongamos más peso en las máquinas del gimnasio del que podemos manejar. Otras veces, en cambio, es la ignorancia la que nos lleva a lesionarnos, pues hay movimientos que parecen muy sencillos pero no lo son.

Para evitar este tipo de lesiones y elegir los ejercicios correctos para ti, asesórate con un entrenador en el gimnasio, pídele que te corrija los movimientos y las posturas, que te enseñe a descubrir los músculos que estás trabajando y cuáles debes usar en cada ejercicio que te propongas. De igual modo, aprende a reconocer cuando el dolor es un síntoma de lesión y evita lastimarte.

4. Mantenimiento de las máquinas y personal calificado y certificado. Asegúrate de que el gimnasio te brinde las garantías de seguridad necesarias para que puedas ejercitar tranquilo. Por ejemplo, corrobora que los entrenadores son profesionales calificados y certificados, pues muchos dicen serlo pero en verdad no lo son. Del mismo modo, presta atención a la higiene y al mantenimiento no sólo del lugar sino también y en especial de las máquinas para hacer ejercicios, pues un aparato roto puede resultar en una lesión innecesaria para ti.

Ahora sí, con todo esto en mente estás listo para evitar estos riesgos en el gimnasio, prepara tu ropa preferida para ejercitar, elige el calzado apropiado y no pierdas más tiempo: ¡es hora de disfrutar de la actividad física!

 

Imagen © iStockphoto.com / Ruslan Dashinsky

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