Por casi 20 años, la pirámide nutricional fue el estándar para saber cuáles alimentos debíamos comer y en qué proporción para llevar una dieta sana. El dibujo de dicha pirámide aparecía en varios de los envases de la comida. Sin embargo, el gobierno de los Estados Unidos decidió cambiarla para hacer que su lectura sea más fácil para todos. Ahora, en lugar de una pirámide, la buena nutrición se dibuja en un plato.

 

La pirámide nutricional pasó a la historia. Desde 1992 y hasta el 2011, la pirámide fue el ícono que estableció cómo comer sano: en el piso, los alimentos que más se debían consumir y en la punta, aquella comida que sólo debía consumirse ocasionalmente, como los dulces y las grasas. En el medio, se especificaban las porciones de proteínas, granos y lácteos.

Sin embargo, tras de varios años de investigación, el gobierno de los Estados Unidos (el Departamento de Agricultura y el Departamento de Salud y Servicios Humanos en un esfuerzo conjunto) anunció que a partir de junio del 2011 la pirámide sería reemplazada por el plato.

Resulta mucho más fácil visualizar algo en la forma en la que comemos realmente, en un plato. El plato circular, que consiste en 4 secciones de diferentes colores para las frutas, los vegetales, los granos y las proteínas. Al lado del plato, aparece un pequeño círculo que indica los lácteos, ya sean un vaso de leche, una taza de yogurt o un pedazo de queso.

El cambio fue aceptado de inmediato por la comunidad de nutricionistas. Para muchos, la pirámide era confusa y no distinguía claramente entre los alimentos sanos como los granos integrales y los no tan sanos, como el pan blanco, por ejemplo. Eso sin contar que el plato es mucho más fácil de interpretar para cualquier persona.

Este nuevo plato se diseñó parecido al programa de la lucha contra la obesidad que presidió la entonces primera Dama de los Estados Unidos, Michelle Obama: que sugirió que tu plato contenga la mitad de vegetales y la mitad de frutas.

Contiene seis mensajes clave en cuanto a comer saludable:

  • Disfruta tu comida, pero come menos.
  • Evita las porciones demasiado grandes.
  • Sirve la mitad de tu plato con frutas y vegetales.
  • Cambia a leche baja en grasa o sin grasa.
  • Compara el sodio (sal) en las comidas como sopa, pan y alimentos congelados y elige los que contienen menos.
  • Toma agua en vez de bebidas azucarada.

Para más información, haz clic aquí para visitar la página de ChooseMyPlate.gov.

Recuerda que alimentarte sanamente es la clave para una buena salud. Así que ¡bienvenido sea mi plato!

 

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