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El agua y las vitaminas son vitales para la salud y hasta para la vida misma, por lo que combinarlas en una misma botella parece una idea perfecta. ¿Pero lo es realmente? La respuesta está en la etiqueta del envase. Descubre aquí si te conviene o no tomar esa agua vitaminada para que puedas tomar una decisión informada.  

Quizás hayas visto en tu supermercado, o en los medios publicitarios, las ofertas comerciales del agua con vitaminas. Es posible que estos productos te hayan despertado la curiosidad o hasta los consumas ya con cierta regularidad. Después de todo, parece una excelente combinación. El cuerpo necesita el agua y las vitaminas para las reacciones químicas y las funciones básicas que sostienen la vida, por lo que esa botella que las combina parece la bebida perfecta para mantenerte saludable.

Pero…¿Puedes realmente creer esa promesa? Parte de la respuesta la encontrarás en la etiqueta que debes revisar cuidadosamente, no solamente en la compra de un producto como éste, sino de cualquier otro, y muy especialmente si te promete beneficios para tu salud.

El agua vitaminada consiste básicamente en agua enriquecida con ciertas sustancias: como vitaminas y electrolitos. Hasta ahí, muy bien. Pero considera que si estás consumiendo una dieta balanceada, puedes obtener todos esos mismos nutrientes de los alimentos frescos y no embotellados. Si además, continúas revisando, encontrarás que el agua vitaminada, muchas veces también viene enriquecida con colorantes, cafeína y edulcorantes, sustancias que definitivamente no necesitas si tu intención es proteger tu salud y que menos aún debían incluirse en productos que se rotulan como “saludables”.

Ciertas marcas pueden contener hasta 33 gramos de azúcar, un nivel altísimo, si consideras que una lata de Coca Cola contiene 39 gramos de azúcar. Entonces, ¿lo que tomas es agua con vitaminas o está más cerca a tomarte un refresco o soda azucarado?

Si no tienes exceso de peso y te ejercitas a diario vigorosamente, quizás el consumo de toda esta azúcar extra no te afecte tanto (aunque igual, no es saludable). Pero ¿cuántas personas consumen este tipo de producto creyendo que no están agregando calorías extra a su consumo calórico diario? ¿O cuántos diabéticos, sin saberlo, están consumiendo más azúcar de la que deberían ingerir?

La obesidad, como te hemos mencionado previamente en VidaySalud.com se ha vuelto una epidemia y afecta lo mismo a los niños como a los adultos. Su aumento, cada día más notable en muchos países desarrollados, está directamente relacionado con el exceso de azúcar en los alimentos procesados y en las bebidas edulcoradas como las sodas.

Un estudio llevado a cabo por unos investigadores de Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health que se publicó en 2009 en el American Journal of Clinical Nutriton concluyó que la forma más rápida y confiable de perder peso es reduciendo las calorías que provienen de los líquidos. Entonces ¿Cuál es una de las formas más efectivas de lograrlo? Reduciendo y/o evitando en lo posible, las bebidas que contengan azúcar agregada, ya sea una botella de refresco o soda regular o una de agua con vitaminas con edulcorantes. Una botella de agua vitaminada puede llegar a contener de 100 a 125 calorías (una lata de Coca Cola tiene 140, así que haz la cuenta). ¿Puedes darte el lujo de consumir todas esas calorías adicionales? Con seguridad, la respuesta es no.

¿Y en cuanto a las vitaminas? Es muy probable que los niveles que se especifican en la etiqueta no sean necesariamente los que recibas una vez que te bebas el agua vitaminada. Las vitaminas solubles en agua, como la C y todas las del grupo B, se van degradando en contacto con el agua y cuanto más tiempo pasen en la botella, más se debilitan, un proceso que se agrava si el líquido se expone al calor y a la luz. En cuanto a las vitaminas solubles en grasa, como la A, E, D y K, solamente pueden ser absorbidas por el organismo cuando las consumes con un alimento que contenga algún tipo de grasa (con la excepción de la vitamina D que se encapsula y se agrega a la leche sin grasa o al jugo de naranja para fortalecerlos). O sea, que si solamente bebes de la botella, sin comida acompañarla de comida, no te estás beneficiando de las vitaminas solubles en grasa que pudiera contener.

Sin embargo, como mucho de los alimentos que ingerimos a diario están enriquecidos con vitaminas (como la leche, los cereales, los jugos, los panes y las pastas integrales, por ejemplo), incluso podría darse el caso de que se produzca cierto grado de toxicidad por consumo excesivo de vitaminas, lo que en algunas personas, podría ser motivo de preocupación (más no siempre es mejor).

En el caso de las vitaminas B1 (tiamina), la B2 (riboflavina) y la B12, no vas a tener efectos negativos aunque las consumas en cantidades elevadas. Pero todas las del grupo soluble, el ácido fólico, la vitamina C, la niacina y la B6, cuando se consumen en exceso pueden tener efectos negativos que van desde diarrea, hasta posible daño al hígado o a las terminaciones nerviosas. ¿Para qué arriesgarse si puedes obtener las vitaminas de comer una dieta balanceada?

Por otro lado, para mantener tu cuerpo hidratado, no hay nada mejor que el agua pura que te proporciona ¡0 calorías! Si te aburre el agua sola y quieres variar el sabor, puedes agregarle a una jarra rodajas de limón, de naranja o de pepino. Además, puedes probar con otras frutas: experimenta con trocitos de sandía o melón, piña o ananás, frutillas o fresas, o con especias como la canela o unas hojas de albahaca.

Ahora que ya estás informado(a), la decisión es tuya. Si crees que para ti una botella de agua vitaminada es lo más conveniente para cuidar tu salud, al menos estudia bien el contenido de la etiqueta para que sepas exactamente lo que estás bebiendo. Pero si quieres un buen consejo, ahorra ese gasto y elije agua pura y una dieta balanceada. Con eso nunca fallas.

Imagen © Thinkstock / Medioimages:Photodisc

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