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La bebida alcohólica a veces es un arma de doble filo. Si bien para la mayoría de las personas, beber un trago es parte de momentos agradables y de placer, para otras puede convertirse en una enfermedad que interfiere en los quehaceres cotidianos y en las relaciones sociales. No dejes que el alcohol se apodere de tu vida y descubre cómo pedir ayuda a tiempo.

Hay personas que encuentran que beber un poco de más es entretenido, como si no hubiera diversión sin bebidas. Sin embargo, la fiesta puede terminar mal si se pierde el control de lo que se bebe y de cuánto se bebe, más aún cuando esto se repite de manera frecuente. Lo peor del caso es que a muchas personas dominadas por el alcohol les cuesta mucho admitir que tienen problemas de alcoholismo.  Piensan que tienen la situación bajo control cuando es todo lo contrario: sin darse cuenta se han vuelto dependientes de la bebida.

Más que un vicio, es una enfermedad.

El alcoholismo es una enfermedad y quien la padece, depende física y emocionalmente del alcohol.  Si deja de beber, empieza a sentir síntomas físicos de la abstinencia, como temblores o sudoración. La necesidad del alcohol es progresiva: cada vez necesita más cantidad y no puede dejar de beber. A menudo, lo hace a solas, a escondidas, sin importarle las consecuencias negativas en su vida laboral o familiar (como pérdida de empleo, accidentes por embriaguez y hasta episodios de violencia doméstica).

Es importante hacer una distinción entre el abuso del alcohol y el alcoholismo.  Hay quien puede beber en exceso, embriagarse y perjudicar su organismo sin ser necesariamente un alcohólico. ¿Por qué? Porque el alcoholismo no se define por la cantidad de alcohol que se consume, sino por la reacción del organismo ante el alcohol y cómo piensa y actúa la persona cuando bebe.

¿Quiénes tienen más riesgo de convertirse en alcohólicos?

Si bien los hombres tienden a sufrir más problemas de alcohol y alcoholismo, esta condición  puede darse en personas de cualquier sexo y edad, sin distinción social.  Por lo general tienen más probabilidades de tener problemas con la bebida:

  • Los hombres que toman 15 o más tragos semanales.
  • Las mujeres que toman 12 o más tragos en ese mismo período.
  • Cualquier persona que tome cinco o más tragos por ocasión, al menos una vez por semana.

Ten en cuenta que un trago equivale a una botella pequeña de cerveza (de 12 onzas o 340 ml), a un vaso de vino de 5 onzas o 140 ml o una 1 onza y media o 40 ml de licor.

Como ves, no hace falta beber tanto ni tan seguido para estar en riesgo. Si eres de los que acostumbra a tomar de más cada vez que sale, y eres de los que sale al menos una vez por semana, presta atención para que el alcohol no te domine.

¿Cuáles son los riesgos que genera el alcoholismo?

Por un lado, el alcohol puede convertirse en un verdadero problema que genere complicaciones en la vida social y emocional, puede hacer que pierdas a tu familia y que alejes con tus actitudes a las personas que amas y a los amigos. También puedes poner en riesgo tu empleo y tus relaciones laborales.

Por otro lado, el alcohol también puede provocar consecuencias físicas entre las cuales la cirrosis (una enfermedad que destruye el hígado) tal vez sea la más conocida. Pero la cirrosis es sólo una de ellas. Hay otras consecuencias que el alcohol puede provocar en tu cuerpo. Entre ellas, puede aumentar el riesgo de que desarrolles las siguientes condiciones:

  • Sangrado del tubo digestivo.
  • Daño a las neuronas, demencia y pérdida de la memoria.
  • Cáncer del esófago, cáncer del hígado, cáncer de colon y otras áreas.
  • Cambios en el ciclo menstrual (período).
  • Problemas para dormir (insomnio), depresión y suicidio.
  • Disfunción eréctil.
  • Daño cardíaco.
  • Hipertensión arterial.
  • Inflamación del páncreas (pancreatitis).
  • Enfermedades del hígado, incluyendo cirrosis.
  • Daños en el bebé, en el caso de mujeres embarazadas.

¿Cómo puedo saber si tengo problemas con el alcohol o alcoholismo?

Admitir la dependencia del alcohol no es fácil. Se honesto contigo mismo(a) y escucha a quienes te rodean. Las personas con dependencia al alcohol necesitan beber cada vez más para sentir los mismos efectos del alcohol y pueden beber más que otras personas sin embriagarse. Y si dejan de beber o disminuyen la cantidad, pueden sentir ansiedad, sudoración, temblores, problemas para dormir, náuseas o vómitos y — en casos severos — pueden hasta tener convulsiones y alucinaciones.

Cuando el alcohol se apodera de la vida de los tomadores:

  • quieren dejar de beber pero no pueden,
  • pierden control de la cantidad que consumen,
  • no piensan en otra cosa más que en beber,
  • prestan menos atención a otras actividades de la vida
  • ignoran los problemas.

¿Cuál es tu relación con el alcohol? ¿Alguna vez has sentido la necesidad de reducir la cantidad que bebes o te has sentido culpable por haber bebido? ¿Algún familiar o amigo ha tratado de hacerte ver que quizá haya un problema en tu relación con el alcohol o has tenido discusiones por este tema? Si la respuesta a estos interrogantes es afirmativa, pide ayuda, pues debes de trabajar y buscar ayuda para vencer a esta enfermedad.

¿Cuáles son los tratamientos actuales?

Actualmente existen distintos tratamientos que pueden ayudarte a recuperar tu vida y tu salud. Una vez que has perdido el control de lo que bebes es difícil retomar el hábito de beber moderadamente. Por eso, en la mayoría de los casos, el objetivo es suspender el consumo del alcohol por completo. Para eso, el primer paso es reconocer el problema.

Luego, un médico o un experto en abuso de sustancias pueden ayudarte a ver las consecuencias de la bebida, no sólo para tu propia vida sino también para tu entorno familiar y social. Asimismo, es posible que el profesional necesite ayudar a tus familiares y personas queridas.

El próximo paso es dejar de beber, y si tienes adicción física, recibir un tratamiento para evitar los síntomas de abstinencia mediante lo que se denomina proceso de desintoxicación (durante el cual el médico puede recetarte medicamentos para controlarlos).

En estos casos, según los síntomas de cada persona, el tratamiento puede ser ambulatorio, en un hospital o en un centro de tratamiento de drogas. Y una vez que has logrado quitarte la costumbre de beber, es posible que te ofrezcan medicamentos para disminuir la ansiedad.

Luego de la desintoxicación, la mayoría de los alcohólicos necesita apoyo a largo plazo y contención para mantenerse sobrios. En esos casos, la psicoterapia y/o los grupos de autoayuda pueden ser útiles para enfrentar el estrés y las situaciones que puedan tentarte o estimular el consumo de alcohol.

Alcohólicos Anónimos

Uno de los grupos de autoayuda para combatir el alcoholismo es Alcohólicos Anónimos, una organización internacional presente en más de 80 países del mundo, que desde 1935 ayuda a las personas a librarse del alcohol. En la columna izquierda bajo Recursos de Salud encuentras el enlace a Alcohólicos Anónimos de tu país.

Entre las características principales de Alcohólicos Anónimos se destaca que está compuesta por una comunidad de hombres y mujeres que en algún momento de sus vidas han sufrido las consecuencias del alcohol y comparten su experiencia y su fortaleza, buscando resolver este problema en común para ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo.

El único requisito para ser miembro de esta organización es el deseo de dejar la bebida. No es necesario pagar honorarios ni cuotas, pues el grupo se mantiene con sus propias contribuciones.

Y si acaso has escuchado algunos comentarios, te recuerdo que Alcohólicos Anónimos no está afiliada a ninguna secta, religión, partido político, organización o institución, ni desea intervenir en controversias. Su objetivo es ayudar a las personas a dejar el alcoholismo y a mantenerse sobrios.

Ahora ya los sabes, la solución depende básicamente de ti. Abre los ojos y anímate a ver la realidad. Una vez que admitas el problema, podrás pedir ayuda y comenzar a resolverlo. No pierdas tiempo, hay muchas maneras de evitar que el alcohol afecte tu calidad de vida o la de algún ser querido, y que termine en problemas de salud graves.

No te olvides que el alcoholismo y los problemas con la bebida son enfermedades que se pueden tratar. Está en tus manos tomar las riendas de tu vida, iniciar el tratamiento de tu enfermedad y decirle no al alcohol.

Imagen © iStockphoto.com / Horned Rat

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