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A pesar de que las recomendaciones acerca de la mejor manera de bajar de peso se inclinan  a hacerlo de manera lenta y gradual, un estudio nuevo cuestiona la validez de este argumento y propone que las personas con mucho sobrepeso (con obesidad) quizás tengan más éxito con dietas más agresivas.

Estoy segura que más de una vez has escuchado que la mejor manera de bajar de peso es hacerlo de forma lenta, pues hacerlo muy rápido, puede predisponerte a ganar el peso que perdiste a corto plazo. Sin embargo, un estudio realizado en Australia ha puesto en duda la idea de que perder peso de manera gradual sea siempre la receta más efectiva para quienes tienen problemas de peso.

No sólo eso, el estudio publicado en la revista The Lancet Diabetes & Endocrinology, dice que el ritmo con el que se pierde el peso, ya sea de manera lenta o rápida, no tiene nada que ver con si el peso se recupera o no más fácilmente. Además, el estudio añade que es “más probable que se alcance una meta de perder el 12.5 por ciento del peso, y la tasa de abandono es más baja, si se pierde peso con rapidez”.

Para llegar a estas conclusiones, el estudio asignó al azar a 200 personas obesas a un programa de pérdida de peso lento o gradual de una duración de 36 semanas en la cual consumían 500 calorías menos al día; o un programa de peso rápido de 12 semanas, en la cual se manejó una dieta muy baja en calorías (de 400 a 800 al día).

Al finalizar el experimento, el 81 por ciento del grupo de pérdida de peso rápida y el 50 por ciento de los participantes en la dieta gradual, habían perdido el 12.5 por ciento de su peso corporal. Luego, se les asignó una dieta de mantenimiento a todos, durante tres años. Las personas de ambos grupos recuperaron cerca del 71 por ciento del peso perdido en esos tres años, independientemente de si bajaron el peso de forma rápida o lentamente.

Esto posiblemente se debe a que el método de perder peso con rapidez hace que se consuman pocos carbohidratos, lo cual puede contribuir a una mayor sensación de saciedad y de esta forma, se reduce el consumo de alimentos y se obliga al cuerpo a quemar grasa. Además, perder peso rápidamente puede ser un gran motivador para que las personas decidan seguir con la dieta y continúen perdiendo peso.

Este estudio demuestra que perder peso de manera lenta y constante no es necesariamente la receta ideal para quienes tienen problemas de obesidad, y que el hecho de recuperar el peso perdido rápidamente no tiene que ver con haberlo perdido de forma rápida.

Si bien el estudio ha sido elogiado por varios especialistas, es importante tener en cuenta el caso particular de cada persona, pues quizás, dependiendo de las circunstancias, perder peso de manera rápida o lenta puede ser más o menos beneficioso para cada individuo.

De cualquier modo, es un estudio muy importante que derriba el mito de que perder peso con dietas “relámpago” no es ideal, y por el contrario, pone en tela de juicio la creencia de que las dietas graduales son siempre las mejores.

Si tienes problemas de obesidad, habla con tu médico sobre cuál sería la mejor manera para lograr tu meta y cómo puedes mantener un peso sano.

Imagen © Thinkstock / Stockbyte

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