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© iStockphoto.com / Rohit Seth

La llegada de un nuevo bebé al hogar puede generar cambios inesperados entre los miembros de la familia, sobre todo del hermano mayor, que probablemente se sienta o tema ser desplazado y se resista a perder su lugar predominante frente a los adultos. Si te preguntas qué hacer en estos casos para prepararlo mejor y evitar futuros berrinches, he aquí algunas recomendaciones que pueden ayudarte.

La llegada del segundo hijo provoca cambios que no siempre traen sólo alegrías en la vida del hogar. Como posiblemente tú y tu pareja le dediquen mucha atención y energía al nuevo miembro de la familia, primero en los preparativos del feliz acontecimiento y luego en satisfacer las necesidades básicas del recién nacido, es de esperar que tu hijo mayor experimente emociones contradictorias, que van desde celos y rencor hasta entusiasmo y regocijo.

Por eso, los niños pequeños que no pueden verbalizar sus sentimientos quizá tengan regresiones en su comportamiento después del nacimiento de un hermanito, como chuparse el dedo, volver a usar el biberón y olvidar todo lo que aprendieron sobre el control de sus esfínteres (ir al baño).

Los niños más grandes, en cambio, pueden expresar sus sentimientos poniendo a prueba tu paciencia y la de los otros adultos, portándose mal, poniéndose caprichosos y negándose a comer, entre otras reacciones posibles.

La buena noticia es que estos inconvenientes suelen ser transitorios. Además, puedes revertirlos o evitarlos preparando a tu hijo para disfrutar de la llegada de su hermanito. ¿Cómo puedes hacerlo? He aquí algunas recomendaciones que podrían ayudarte:

  • Explícale el embarazo de una forma que él entienda, no sólo es el lenguaje, tiene que esta a su nivel y tener sentido para él. Si está en edad preescolar, es preferible que le digas que llegará en determinada época del año (por ejemplo, en invierno o cuando haga frío) en vez de decirle: “dentro de 9 meses”.
  • Si muestra interés por aprender más sobre su futuro hermanito, pueden realizar varias actividades juntos, como ver fotografías de cuando él era un recién nacido, leer libros infantiles sobre el tema, visitar amigos que tengan bebés o pensar en posibles nombres. Incluso, déjalo que te acompañe al médico para escuchar el latido del corazón del bebé (y si lo prefieres, puedes informarte sobre cursos que brindan en algunos hospitales para estas situaciones).
  • Si planeas hacer cambios en el dormitorio del niño mayor para acomodar al bebé, hazlo unas cuantas semanas antes del nacimiento y deja que tu hijo elija artículos para decorar el espacio de su nuevo hermanito.
  • Si está en edad de afrontar alguna etapa de evolución importante, cómo dejar los pañales o pasar de la cuna a la cama, deberías propiciar esos cambios bastante antes de la fecha de parto. De lo contrario, lo mejor es postergarlo hasta que el recién nacido lleve algún tiempo en la casa.
  • Adelántale todo lo que pueda ocurrir una vez que el bebé esté en casa: llorará, dormirá, necesitará que le cambien los pañales… y no te olvides de asegurarle que, a pesar de eso, tú seguirás teniendo tiempo y amor para él.
  • Destaca y refuerza la importancia que tendrá su nuevo rol de hijo y hermano mayor.
  • Organízate con anticipación para el día del parto: define quién cuidará de tu hijo mayor mientras estés en el hospital (una buena idea es que compartas esta decisión con él), y si le entusiasma ir a visitarte puedes organizar que no haya otras visitas la primera vez que él vaya, para convertirlo en una situación familiar íntima.
  • Cuando el bebé esté en casa, inclúyelo lo máximo posible en las actividades diarias relacionadas con el cuidado del bebé. Y cuando debas amamantarlo, es conveniente que tu hijo mayor tenga a mano juguetes para entretenerse y evitar que te interrumpa y que se sienta ignorado o desatendido.
  • Durante los días que rodean el nacimiento del bebé, intenta mantener las rutinas de tu hijo mayor lo más regulares posible. Luego, aprovecha todas las oportunidades que tengas para relacionarte individualmente con él: si sabe que puede disfrutar de un rato de atención exclusiva a diario, es posible que disminuya cualquier resentimiento o enfado que pueda haber acumulado contra el bebé.

La familia se agranda y dentro de poco, todo será diferente. Por eso, a lo largo de todo este proceso, no dudes en animar a tu hijo mayor a expresar cualquier sentimiento de enfado que pueda tener contra el bebé. Si se porta mal, no seas demasiado suave con él pero trata de comprenderlo, tal vez la mala conducta sea un indicador de que necesita más atención personalizada de sus padres. Trata de dársela y transmítele el mensaje de que, a pesar de que sus sentimientos son importantes y legítimos, debe expresarlos de forma apropiada.

Verás que con paciencia y preparación, esa transición será más sencilla de lo que esperas y tendrás muchos recuerdos gratos que compartir con la familia cuando sean mayores y vean las fotografías de cuando eran pequeños.

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