El calor prolongado durante el embarazo puede aumentar significativamente el riesgo de diabetes gestacional. Un estudio con más de 150,000 embarazos revela que la exposición continua a temperaturas elevadas durante varias semanas puede duplicar este riesgo.
El efecto acumulado del calor
No se trata solo de un día caluroso. El verdadero problema es la exposición sostenida durante unos 30 días a temperaturas medias entre 21 y 23 °C, incluyendo las noches.
Este calor acumulado puede reducir la sensibilidad a la insulina, dificultando que el cuerpo controle correctamente los niveles de azúcar en sangre.
Desigualdad y mayor vulnerabilidad
El estudio también muestra que el riesgo no afecta a todas las mujeres por igual. Aquellas en entornos con menos recursos son más vulnerables.
Factores como viviendas mal ventiladas, falta de aire acondicionado o trabajos en ambientes calurosos aumentan la exposición.
Cómo reducir el riesgo
Para proteger la salud durante el embarazo, los expertos recomiendan:
- Mantenerse bien hidratada
- Evitar el calor en horas intensas
- Buscar espacios frescos y ventilados
- Controlar los niveles de glucosa
El cambio climático ya es un factor de riesgo para la salud materna. Cuidar la temperatura también es cuidar al bebé.
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Por Karla Islas Pieck
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