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La grasa del pescado, o sea los ácidos grasos omega 3, disminuyen el riesgo de enfermedad cardíaca; pero existe la inquietud de que los contaminantes presentes en el pescado puedan ser mayores que los beneficios para la salud.  La Mayo Clinic Health Letter presenta lo último sobre las ventajas y riesgos de comer pescado.

Comer una o dos porciones de pescado por semana, sobre todo de salmón u otros pescados con alto contenido de ácidos grasos omega 3, puede disminuir el riesgo de morir a consecuencia de un ataque cardíaco en 33 por ciento.  Las investigaciones vinculan el consumo de ácidos grasos omega 3 con menos riesgo de presentar ritmo cardíaco anormal, que puede derivar en muerte cardíaca súbita.  De igual manera, las pruebas indican que los omega 3 ayudarían a bajar el nivel de los triglicéridos y a disminuir las placas de ateroma que crecen dentro de los vasos sanguíneos.

Sin embargo, el pescado y los mariscos también contienen mercurio metílico, componente de la contaminación ambiental, fruto de la industrialización, que cae en forma de lluvia ácida.  Los peces ingieren mercurio al comer, por lo que alimentarse con mucho pescado puede aumentar el riesgo de acumular cantidades tóxicas de mercurio.

En la mayoría de adultos, el rango de lo que se considera una cantidad normal de mercurio y niveles tóxicos oscila considerablemente.  Al sopesar riesgos y ventajas del consumo de pescado y mariscos, se debe tomar en cuenta la edad y fase de la vida de una persona.  La Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) recomienda que los niños pequeños y las mujeres embarazadas o que amamantan eviten comer aquellos pescados con el índice más alto de contaminación por mercurio que, concretamente, son el blanquillo, el tiburón, el pez espada y la caballa gigante.  Para las demás personas, la FDA sugiere comer dos veces por semana aquellos pescados que tienen los niveles más bajos de mercurio, como el salmón, la merluza (carbonero) o el abadejo.

No obstante, las últimas investigaciones plantean que, en general, para los adultos podría ser provechoso consumir pescado y mariscos más de una vez por semana.  En las mujeres posmenopáusicas y hombres mayores, los beneficios cardiovasculares de ingerir una variedad de pescados con los niveles más bajos de mercurio sobrepasa bastante a los riesgos.  La investigación recomienda que se puede comer a diario tilapia, abadejo o merluza, lenguado, camarones, trucha, arenque, salmón, atún enlatado sin aceite y bacalao.  El estudio recomienda pasar por alto tanto el pez espada como el tiburón.

Las secretarías de salud estatales y locales ofrecen información sobre la seguridad de la pesca en cada lugar.  Además, la Agencia de Protección Ambiental ofrece información sobre el consumo seguro de pescado en www.epa.gov/fishadvisories/states/htm.

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