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Componente principal de la dieta mediterránea, el aceite de oliva es famoso por sus poderes nutritivos que, entre otros beneficios, ayudan con la salud del corazón y el sistema circulatorio. Sin embargo, para que esto ocurra el producto debe ser de buena calidad. Aquí te contamos más evidencias sobre los poderes del aceite de oliva y cómo elegir el más saludable.

Es uno de los ingredientes característicos de la dieta mediterránea y, aunque se utiliza desde la antigüedad, se considera que fue España el país que promovió su cultivo y su consumo en todo el mundo. Estamos hablando del aceite de oliva, una opción saludable para tus comidas, que aporta diversos beneficios para la salud, en especial para el corazón.

Varias investigaciones han demostrado cuáles son los aportes de este sabroso ingrediente, no sólo para realzar los sabores sino también para ayudarte a mantener una buena calidad de vida por más tiempo. Por ejemplo, se considera que el aceite de oliva tiene efectos antiinflamatorios y reduce el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares, enfermedades cardíacas, cáncer de mama, cáncer del pulmón y algunos tipos de demencia.

Al respecto, un estudio reciente desarrollado por investigadores de la Universidad de Burdeos, en Francia, cuyos resultados se han publicado en la revista Neurology, ha comprobado que las personas mayores que utilizan el aceite de oliva en sus comidas regularmente, tienen menos probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular. Tras analizar a 7.625 franceses mayores de 65 años de edad durante seis años, los investigadores encontraron que quienes lo consumían frecuentemente tenían 41 por ciento menos posibilidades de tener este problema cardiovascular que quienes no lo hacían.

Si bien este estudio no permite conocer qué ingredientes del aceite de oliva son los que brindan este beneficio, los especialistas consideran que puede estar relacionado con un reemplazo en el consumo de grasas, ya que al usar más aceite de oliva se consumen menos grasas saturadas, que son más nocivas. Además de las propiedades mismas del aceite de oliva que contiene un 80 por ciento de ácido oleico y polifenoles, que son nutrientes antioxidantes que reducen la inflamación del sistema circulatorio.

Pero no todos los aceites extraídos de la oliva son iguales. Existen distintos tipos y de diferentes calidades. ¿Sabías que hasta hay catadores para estos productos, similares a los de vino o del té? Su calidad depende de las aceitunas que se usen para su fabricación y de cómo se procesan durante su elaboración. Entonces, ¿cómo puedes elegir el apropiado? La cuestión no es tan complicada, sólo hay que tener en cuenta algunos detalles técnicos que figuran en la etiqueta y usar el sentido común.

Seleccionando un buen aceite de oliva

  • De los diferentes tipos de aceite de oliva que se recomiendan para uso en las comidas, los principales son los denominados extra virgen (o virgen extra) y el virgen. Estas denominaciones tienen que ver con la acidez que posee el producto, que será más saludable entre menos acidez contenga (esto no es algo que puedas sentir en el sabor sino una medida bioquímica). En detalle, el extra virgen posee una acidez libre máxima expresada en ácido oleico de 0,8 gramos cada 100, mientras que el virgen tiene una acidez libre máxima de 2 gramos cada 100.
  • Un buen aceite de oliva, además, fue procesado en frío. Esto quiere decir a temperatura ambiente, alrededor de 20 grados centígrados (68º  F). Por el contrario, cuando se utiliza mucho calor para obtenerlo, pueden cambiar sus propiedades.
  • Del mismo modo, un buen aceite de oliva no dura mucho tiempo y puede ponerse rancio. Por eso es aconsejable conservarlo en un lugar oscuro, que no esté expuesto a los rayos del sol y no debe guardarse durante mucho más de un año (si al abrir la botella huele a pintura húmeda o a grasa industrial, entonces es momento de desechar el aceite).
  • Otro parámetro que puedes utilizar para detectar la calidad del aceite de oliva es su aroma y su gusto, que a diferencia de lo que se cree no debe ser a aceitunas (en este caso indica que ha tenido un proceso de fabricación defectuoso). Un buen aceite de oliva debe tener otros aromas verdes, como hierbas, manzana verde y rúcula (ese tipo de lechuga de color verde/blancuzco).  En cuanto al sabor, debe tener cierto amargor y picor en la garganta, ya que las aceitunas cuando están en la planta no son blandas ni saladas, como estás acostumbrado a comerlas, sino amargas, picantes y muy herbáceas.
  • Otro dato interesante es el color. Si algún vendedor hace hincapié en él, pues no saber mucho del tema, ya que a diferencia del vino, éste no dice nada sobre la calidad del aceite de oliva. En efecto, las degustaciones de estas delicias se hacen en vasos de color azul.

Por último, una prueba sencilla que puedes hacer en casa para detectar si el aceite de oliva que usas es de buena calidad es ponerlo en el refrigerador (heladera, nevera, frigorífico). Si se pone duro, has hecho una buena elección, si no lo hace, deberías pensar en cambiar de marca.

Es nutritivo, beneficioso y con un sabor excelente. ¡No esperes más para incorpóralo a tu menú!

Imágen © iStockphoto.com / ac_bnphotos

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