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Los piojos son parásitos molestos y sumamente contagiosos que pueden afectar lo mismo a los niños que a los adultos. Y no creas que se trata de falta de limpieza: ellos se trasladan con una velocidad extraordinaria de una cabeza a otra y depositan sus liendres hasta en la más limpia de las cabelleras. Pero no te desanimes: aquí te contamos algunas recomendaciones para evitar, eliminar y mantener a estos desagradables insectos lejos de tu familia y de tu hogar.

Cuando se dice de otra persona que es un “piojoso”, por lo general lo que se quieren decir es que se trata de alguien sucio y descuidado. Es que muchos lo consideran así, aunque se trate de un mito: cuando estos pequeños insectos deciden elegir una nueva cabeza para alimentarse, los piojos también prefieren los cabellos limpios y brillosos, y no distinguen entre sexo, edad ni posición social.

Los piojos son insectos parasitarios que viven en las cabezas de las personas y se alimentan de su sangre. En general se depositan detrás de las orejas o en el área de la nuca y provocan una sensación de cosquilleo en el cabello, mucha picazón e irritación y hasta pueden causar infecciones que, en realidad se deben a tanto rascarse.

A veces, también pueden formar protuberancias o pequeños granitos rojizos en el cuero cabelludo, en el cuello y en los hombros. También se pueden ver como caspa, pero a diferencia de la caspa, no se puede quitar cuando se cepilla el cabello.

Aunque no tienen alas, los piojos son sumamente contagiosos y pueden pasar de una persona a otra por el contacto cercano, con un abrazo, por ejemplo, o por compartir peines y cepillos de pelo o ropa como gorras, bufandas, toallas o sábanas.

Por eso, el colegio, el transporte público, el club y los pijama party son situaciones ideales para que estos insectos del tamaño de un grano de arroz pasen de una cabeza a la otra, desparramando sus huevos. ¡Y cada piojo hembra puede poner más de 100 liendres en su vida!

¿Estás por gritar? Espera un momento. Si de repente descubres que tus niños llegan a la casa con piojos, hay forma de controlarlos y eliminarlos. Para ello puedes usar algún producto para la pediculosis (así se nombra a esta situación), que puede ser de venta libre o bajo receta, como champús o lociones que puedes adquirir fácilmente en la farmacia.

Se recomienda que uses estos productos con un peine fino especial, de dientes pequeños y juntos, especialmente diseñado para eliminar piojos y sus liendres. Mójale el cabello a tu hijo por sectores y pásale el peine con mucha calma, parte por parte y sin levantarlo hasta que recorras por completo desde el cuero cabelludo hasta las puntas, arrastrando todos los piojos y liendres que encuentres. Luego, repite el tratamiento cada tres o cuatro días, por dos semanas, para asegurarte que no quede nada (ni un piojo) en la cabeza de tu hijo.

Antes de iniciar el tratamiento, revisa a todas las personas en tu casa y aplícaselo a todos los que se hayan contagiado al mismo tiempo. Así evitarás que los piojos sigan circulando indefinidamente. Además, avísales en la escuela para que revisen a todos los niños en sus casas, ¡qué no te de vergüenza!

Luego, mientras estás tratando a tus niños contra los piojos, recuerda que debes lavar con agua caliente todo aquello que haya estado en contacto con la cabeza de tus niños, como su ropa y la ropa de cama; aspira todos los artículos de tela, como la alfombra, los muebles y hasta las sillas del auto, y si hay objetos que no puedes o no quieres lavar, mételos en bolsas plásticas selladas durante dos semanas. Esto es necesario ya que los piojos pueden vivir hasta 2 días fuera de la cabeza y las liendres, hasta 1 semana.

El prevenir que los piojos ataquen a tus hijos puede ser difícil, pero si te enteras que algún amigo o compañero los tiene, revisa la cabeza de tus hijos al menos una vez por semana para controlar si se ha contagiado o no. Cuanto antes detectes a estos molestos parásitos, más fácil será combatirlos.

Además, pídeles a los niños que no compartan peines, cepillos ni accesorios para el cabello; que no se prueben gorros ni sobreros de otros niños y que usen su propia almohada y toallas, en caso de que vayan a dormir a la casa de algún amiguito.

Con estas sencillas medidas podrás evitar que estos desagradables insectos se desparramen por todos lados en tu hogar, y también podrás mantener las cabezas limpias y libres de piojos y liendres.

 

Imagen © iStock / Leslie Banks

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