Los complementos alimenticios, como magnesio, vitamina D u omega 3, son cada vez más populares. Sin embargo, no siempre está claro si son necesarios o cuándo conviene tomarlos.
Qué son y para qué sirven
Los complementos alimenticios son productos con nutrientes concentrados, como vitaminas, minerales o extractos de plantas. Se presentan en cápsulas, tabletas o líquidos y su objetivo es apoyar la salud, no sustituir tratamientos médicos.
Aunque muchas veces se confunden, no son exactamente lo mismo que los suplementos. Los complementos buscan mejorar el bienestar general, mientras que los suplementos suelen cubrir carencias específicas.
¿Cuándo están recomendados?
En la mayoría de los casos, una dieta equilibrada aporta todos los nutrientes necesarios. Sin embargo, pueden ser útiles en situaciones concretas, como embarazo, menopausia, ejercicio intenso o ciertas enfermedades.
Algunos tienen beneficios respaldados por la evidencia:
- Magnesio: ayuda a reducir el cansancio
- Omega 3: favorece la salud cardiovascular
- Vitamina D: clave para huesos y sistema inmune
Otros, como el colágeno, generan más dudas sobre su eficacia.
Riesgos y cómo usarlos de forma segura
Aunque se perciben como naturales, no están libres de riesgos. El exceso puede ser perjudicial y algunos pueden interactuar con medicamentos.
Por eso, es recomendable tomarlos solo con supervisión de un profesional sanitario. Además, es importante elegir productos de calidad y no sustituir una alimentación equilibrada.
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Por Karla Islas Pieck
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