Pasar gran parte del día en una silla se ha convertido en algo habitual para muchas personas, especialmente en entornos laborales. Sin embargo, el cuerpo humano no está diseñado para permanecer inmóvil durante tanto tiempo. Esta falta de movimiento tiene consecuencias serias; pasar demasiadas horas sentado afecta a la circulación, al corazón e incluso al bienestar emocional, yendo mucho más allá del simple dolor de espalda.
La fisioterapeuta Aurora Araújo, decana del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, lo resume de forma muy gráfica: “El cuerpo está diseñado para moverse”. Según explica la experta, cuando ese movimiento desaparece, el organismo empieza a funcionar de forma menos eficiente y los efectos negativos se acumulan con el paso del tiempo.
Cómo afecta a la circulación pasar demasiadas horas sentado
Uno de los sistemas que antes nota la falta de movimiento es el circulatorio. Al pasar demasiadas horas sentado, las piernas apenas se activan y los músculos que ayudan a impulsar la sangre de vuelta al corazón reducen su trabajo.
Esto provoca que la circulación se vuelva más lenta, especialmente en las extremidades inferiores, favoreciendo la aparición de síntomas molestos. Araújo recuerda que “los músculos de la pantorrilla actúan como una auténtica bomba que ayuda a que la sangre regrese al corazón, y cuando permanecen inactivos durante horas, ese mecanismo deja de funcionar correctamente”.
Las consecuencias visibles incluyen:
- Sensación de pesadez en las piernas.
- Hinchazón visible.
- Aparición de edemas.
- Mayor riesgo de varices.
El impacto cardiovascular y metabólico
Más allá de la circulación periférica, pasar demasiadas horas sentado tiene un impacto directo en la salud cardiovascular. El corazón funciona durante gran parte del día a una intensidad muy baja, similar a la del reposo, lo que reduce el estímulo necesario para mantenerlo entrenado.
Con el paso de los años, esta falta de activación puede contribuir al desarrollo de factores de riesgo importantes como el colesterol elevado, la hipertensión o las alteraciones del metabolismo de la glucosa.
“Si una persona pasa más de ocho horas sentada al día, es fundamental compensarlo con actividad física suficiente, porque el sedentarismo mantenido aumenta el riesgo cardiovascular aunque no haya síntomas inmediatos”, advierte Araújo.
Dolor de espalda y fatiga mental por pasar demasiadas horas sentado
El sistema musculoesquelético también sufre. La espalda, el cuello y los hombros soportan una carga continua, especialmente si la ergonomía no es la adecuada. Además, la falta de movimiento reduce la lubricación natural de las articulaciones, provocando esa sensación de rigidez al levantarse.
Pero el impacto no es solo físico. El sedentarismo prolongado afecta al bienestar emocional. El movimiento es clave para liberar sustancias que regulan el estado de ánimo. Cuando pasar demasiadas horas sentado se vuelve la norma, estos mecanismos fallan.
“Permanecer muchas horas sentado, especialmente en entornos laborales con alta carga de estrés, puede aumentar los niveles de cortisol y contribuir a una mayor sensación de cansancio mental, irritabilidad y dificultad para concentrarse”, señala la experta.
Preguntas frecuentes
1. ¿Por qué se hinchan las piernas al estar sentado? Porque la circulación se vuelve más lenta al no activarse los músculos de las piernas, dificultando el retorno venoso.
2. ¿El sedentarismo afecta al estado de ánimo? Sí. La inactividad puede aumentar los niveles de cortisol (estrés) y generar mayor cansancio mental e irritabilidad.
3. ¿Es suficiente hacer ejercicio una vez al día? El ejercicio es vital, pero no compensa totalmente si el resto del día se pasa completamente inmóvil; es necesario romper el sedentarismo frecuentemente.
4. ¿Qué ocurre con las articulaciones? La falta de movimiento reduce su lubricación natural, lo que explica la rigidez que sentimos al levantarnos tras mucho tiempo.
Por Miguel Ramudo
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