La calidad del aire durante el embarazo podría influir en el desarrollo del bebé. Un estudio publicado en JAMA Network Open analizó más de dos millones de nacimientos en Canadá y encontró una asociación entre ciertos contaminantes y mayor probabilidad de diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista (TEA).
Los contaminantes señalados
Los investigadores identificaron componentes específicos de las partículas finas PM2.5: sulfato y amonio, frecuentes en la contaminación urbana por tráfico e industria.
La exposición durante el segundo y tercer trimestre mostró mayor asociación con diagnósticos posteriores de TEA.
También se observó que la exposición al ozono (O3) durante el primer año de vida podría relacionarse con un ligero aumento del riesgo.
¿La contaminación causa autismo?
Es importante aclararlo: el estudio muestra correlación, no causa directa. Los expertos subrayan que no se puede afirmar que la contaminación cause autismo, pero sí que podría ser un factor ambiental a considerar.
Estos hallazgos refuerzan la importancia de políticas públicas para mejorar la calidad del aire y proteger el desarrollo infantil.
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Por Karla Islas Pieck
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