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Desde que se confirma el embarazo, comienza una larga y necesaria serie de visitas al obstetra y pruebas periódicas de control para comprobar que todo se va desarrollando adecuadamente. Una de las pruebas de rutina es el análisis del suero (la sangre) materno. Cada año, muchas mujeres reciben la noticia de que la prueba ha tenido un resultado irregular.  Por suerte, muchos de estos resultados son falsos positivos que provocan una falsa alarma, pero hay que saber exactamente qué riesgos y consecuencias se asocian con esos resultados.

Cuando la mujer se salta su menstruación y sospecha que se trata de un embarazo, ya el óvulo fecundado ha venido multiplicándose y desarrollándose  a toda velocidad.  Para este entonces, ese grupo inicial de células se ha transformado en embrión y para el final del primer trimestre, alrededor de las 12 semanas, ya es un feto totalmente formado que pesa entre media y 1 onza (14 y 28 gr) y mide entre 3 y 4 pulgadas (8 y 10.5 cm).  Aunque el feto no puede sobrevivir de manera independiente, ya tiene formados todos sus órganos y sistemas principales. La evaluación y seguimiento de este proceso de desarrollo es importantísimo, por lo que el obstetra le indicará a la futura mamá que se realice una serie de pruebas para comprobar que todo marcha adecuadamente.

Además de exámenes pélvicos, de orina y de sangre, la medición de la presión arterial y el peso, también le indicará otras pruebas de rutina como una ecografía o ultrasonido (entre las 6 y 11 semanas). Una de las pruebas más importantes durante este período de intenso desarrollo fetal, es la del análisis del suero materno (MSS por sus siglas en inglés o maternal serum screening), que se realiza entre las 15 y 17 semanas  de gestación.

El análisis del suero materno. ¿Qué es y qué mide?

Se trata de una prueba opcional que consiste en medir de una a cuatro sustancias presentes en la sangre materna: la alfafetoproteína (AFP),  la gonadotropina coriónica-beta, (que se abrevia GCH o hCG en inglés), el estriol no conjugado (un tipo de estrógeno) y la inhibina A, producidos por el feto y por la placenta.

¿Cómo funciona?

Se analiza una muestra de sangre de la mamá y se miden la cantidad de estas sustancias. Al combinar los resultados con la edad de la embarazada y su grupo étnico, se determinan las probabilidades de anormalidades cromosómicas que afectan la salud y el desarrollo del bebé.

¿Por qué es necesario evaluar a todas las embarazadas?

Los futuros padres se preocupan de que su hijo(a) sea saludable. Por suerte, la mayoría de los bebés nacen en perfectas condiciones de salud, pero hay dos condiciones relativamente comunes que ocurren sin que exista una historia familiar previa. Estas son: el síndrome de Down , en el cual existe retraso mental que puede ser serio y que ocurre en 1 de cada 650 nacimientos y la espina bífida, una condición de tipo neurológico que puede ser grave y que afecta a 1 de cada 750 bebés.  El riesgo de ambos puede detectarse mediante esta prueba del suero materno.

Cuando los niveles salen alterados, ¿qué indican?

Los niveles de estas sustancias van variando según la semana del embarazo. Cuando se mide por ejemplo, la alfafetoproteína y el nivel es elevado, esto indica un riesgo mayor de que el bebé sufra de espina bífida. Un nivel más bajo del normal indica un mayor riesgo de síndrome de Down. En cuanto a la beta-gonadotropina coriónica, un nivel más elevado del normal suele presentarse en embarazos de bebés con síndrome de Down.

Hay que tener en cuenta que la prueba mide las posibilidades de riesgo y pueden ocurrir falsos positivos. Entre las causas de estas falsas alarmas pueden estar:

  • El cálculo erróneo de la edad gestacional: como no siempre se conoce el momento de la ovulación y de la concepción, se puede calcular erróneamente la semana gestacional en la que se efectúa la prueba (por ejemplo, contando desde el primer día de la última menstruación que dejaría sin contar las dos semanas previas desde la ovulación hasta el comienzo del período). Como los valores de estas sustancias fluctúan de semana en semana, los niveles pueden corresponder o no y de ahí el resultado falso positivo.
  • Problemas en la placenta: el bebé puede estar produciendo niveles normales de estas sustancias, pero la placenta podría no filtrarlas adecuadamente en el torrente sanguíneo (en la sangre).
  • Variaciones normales: los niveles de las hormonas medidas en la prueba pueden representar variaciones normales pero pueden caer fuera de lo que se considera “normal” en la mayoría de los casos.

Muchas mujeres que han recibido resultados anormales en esta prueba terminan teniendo bebés saludables. La prueba, de nuevo, solamente se utiliza para determinar el riesgo de tener problemas en el embarazo y la necesidad de seguir explorando.  El obstetra discutirá con los padres las opciones disponibles: el consultar con un especialista en genética, y/o realizar una amniocentesis genética puede ayudar a confirmar o descartar el resultado.

La amniocentesis es un procedimiento que consiste en insertar en el vientre de la mamá una aguja muy delgada para extraer una muestra del líquido amniótico, el líquido que rodea y protege al bebé durante el embarazo. Este líquido contiene células fetales y varios químicos producidos por el bebé. Al analizar el líquido se pueden saber con certeza no sólo el sexo del bebé, sino también si sufre de anormalidades genéticas como el síndrome de Down y la espina bífida. Pero como se trata de un procedimiento invasivo, tiene algunos riesgos, como el de provocar la pérdida del embarazo (que es muy pequeña, pero existe, es del 0.5%). Haz todas las preguntas que tengas si llegaras a necesitarlo.

La pareja con ayuda de su médico debe considerar esa posibilidad para salir de dudas y estar mejor preparada para afrontar la decisión sobre el futuro del embarazo o los cuidados especiales que requerirá un bebé con esas condiciones de salud. Si es necesario, pide una segunda opinión.

Si estás embarazada, las pruebas clínicas son vitales para monitorear tu salud y la de tu bebé. No saltes ninguna. La salud de tu bebé y tu propia tranquilidad están en juego.

Imágen © iStockphoto.com /  Henrik Jonsson

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