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¿Qué pensarías si te digo que otra de las ventajas de hacer ejercicio es que te puede salvar de los resfríos? ¡Así es! Ya no tienes más excusas: la actividad física trae muchos beneficios, incluyendo protegerte contra el resfriado común. Sigue leyendo y descubre más detalles para que empieces a planear tu rutina de ejercicios.

¿A quién le gusta estar estornudando, con la nariz tapada, tos, dolor de garganta y esa molesta congestión característica del resfriado (rinitis viral), que a veces no nos deja hacer nada más que estar acostados en la cama? Creo que a nadie. Todo el año nos estamos cuidando del resfrío y cuando hace frío o hay muchas lluvias, los resfríos están a la orden del día.  Pero a pesar de los cuidados, nadie se salva del todo. Los adultos podemos contraer un resfriado común de dos a cuatro veces por año, y los niños, pueden resfriarse hasta 10 veces cada año.

Aunque no se pueden evitar al 100%, si hay cosas que pueden ayudar con la prevención de resfriados o catarros. A las medidas preventivas más conocidas, como lavarse las manos y mantenerse alejado de quienes están resfriados, se le agrega una nueva: hacer ejercicios físicos durante por lo menos 30 minutos, cinco veces por semana.

Sabemos que la actividad física nos proporciona varios beneficios a la salud. No sólo nos ayuda a mantener un peso saludable sino que además puede retrasar o prevenir la diabetes, prevenir algunos tipos de cáncer y evitar problemas cardíacos.

Las ventajas de la actividad física se investigan continuamente por los expertos, que ahora han detectado que también pueden ayudar a prevenir el resfriado común.

Un equipo de investigadores del Laboratorio de Rendimiento Humano de la Universidad Estatal de los Apalaches, en el Campus de Investigación de Carolina del Norte, recolectó y analizó la información de más de mil personas y detectó que la frecuencia con la que las personas que hacían ejercicio cinco o más días a la semana contraían resfríos alrededor de la mitad de veces comparado con las personas que eran sedentarias, es decir, que hacían ejercicio apenas un día o menos a la semana.

Del mismo modo, la duración y la gravedad de los síntomas fue menor en quienes ejercitaban a diario comparado con quienes no lo hacían.

Los investigadores consideran que una explicación del hallazgo podría ser que el ejercicio activa el sistema inmunológico más de lo normal y hace que las células inmunológicas ataquen a los virus y eviten que nos resfriemos, por ejemplo. El sistema inmunológico es el que nos protege de los gérmenes y los microorganismos que pueden provocar enfermedades e infecciones.

Con todo y todo, una vez que ya nos resfriamos, lo mejor que podemos hacer es tener de paciencia y esperar que pase, ya que el resfrío común no tiene cura sino que se pasa solo. Los síntomas pueden durar entre 2 a 14 días y ser muy molestos.

Para aliviarlos, lo mejor es descansar y estar tranquila/o.  No recomendamos que hagas ejercicio mientras estás enfermo/a. Además, puedes:

Y si ya estás recuperado o pensando en evitar un resfriado, ¿qué tal si comienzas a organizar cómo será tu rutina de ejercicios? Recuerda que 30 minutos de actividad física moderada son suficientes, y que deberías repetirla al menos cinco veces por semana.

No hace falta que hagas un gran esfuerzo. Por ejemplo, puedes hacer lo que más te divierta de esta lista:

La clave es encontrar el ejercicio adecuado para ti, que te resulte divertido y que puedas hacerlo sin contratiempos. Puedes hacer ejercicio solo o acompañado, en el momento del día en que te resulte más cómodo.

Luego, tu también podrás alegrarte y afirmar, como ese vecino, amigo, compañero o conocido al que sueles ver sonriente con su ropa deportiva: “yo hago ejercicio y me enfermo menos”.

 

Imagen © iStock / 101dalmatians

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