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Hay estudios que demuestran que desde antes de nacer, los bebés se chupan el dedo. Cuando nacen, chupan para tomar la leche materna, pero más allá de la nutrición, “chupar” es una manera de calmarse y relajarse mientras se adaptan a su nueva vida en el mundo. El chupete o chupón surge entonces como un aliado de los padres a la hora de calmar al bebé. Pero, ¿qué tan bueno es el chupete? En Vida y Salud te contamos.

El llanto de un bebé puede llegar a desesperar al más paciente. Por eso, el chupete o chupón se ha convertido hoy por hoy en uno de los primeros elementos que los padres compran cuando va a nacer su hijo. “Si llora, ponle el chupete”, te habrán dicho también a manera de consejo. Ver a un bebito pequeño con chupete, es normal. Los pediatras de la Academia Americana de Pediatría coinciden en que el chupete es bueno durante el primer año. Sin embargo, cuando tu hijo quiere el chupete cuando ya va a cumplir dos años o más no es lo recomendable. ¡Ya es un niño! ¿qué debes hacer? empecemos por analizar las ventajas y las desventajas del uso del chupete.

Ventajas:

  • El chupete puede ayudar a calmar a tu bebé. Por lo general, después de que lo amamantas o le das el biberón, el chupete puede ser un buen elemento para que el bebé siga feliz.
  • Cuando tu bebé tiene hambre, ponerle el chupete puede distraerlo un poco mientras te alistas para alimentarlo. También es buen elemento distractor a la hora de llevarlo a las vacunas, pruebas de sangre u otras visitas al pediatra.
  • El chupete puede ayudar a que tu bebé se quede dormido.
  • Los chupetes son descartables o desechables. Esto significa que cuando quieras que ya no lo use, puedes tirarlo y hacer que el hábito se rompa.

Desventajas:

  • Si les das el chupete cuando son muy pequeños, es posible que tengas problemas a la hora de amamantar (porque se va a acostumbrar a chupar de otra forma)
  • Tu bebé puede despertarse a la mitad de la noche porque se le cayó el chupete de la boca
  • Usar el chupete más tiempo del recomendado (es decir, más de un año) puede causar problemas dentales como dientes salidos, mandíbula desalineada, etc.

Y aunque parezca extraño, hay niños que prefieren chuparse el dedo que el chupete.  Su instinto natural los lleva a chuparse el dedo desde que son muy chiquitos y como dije al principio, incluso desde antes de nacer. Por eso, es considerado normal que también se chupen el dedo durante los primeros seis meses de vida cuando se sienten cansados, hambrientos, soñolientos, aburridos e incluso asustados. Es un mecanismo que usan para calmarse. Por lo general, la mayoría de los niños dejan de chuparse el dedo en algún momento entre los 3 y 6 años.

Pero, ¿qué pasa si no lo hacen? pueden padecer problemas dentales, al igual que con el chupete, y además, algunos problemas en el desarrollo del lenguaje: pueden pronunciar mal ciertas letras o hablar con “seseo” (pronunciar exageradamente la s, c, y z). También puede ser que si tu hijo se chupa el dedo después de los 4 años pueda ser una respuesta emocional o su forma de manejar algún problema como la ansiedad. Si sospechas que se trata de eso, debes consultarlo con tu médico.

Si tu hijo(a) no deja el chupete o no para de chuparse el dedo, puedes hablar con el pediatra acerca de estrategias para convencerlo de que es tiempo de dejarlo. Ayuda mucho que le hables sobre los efectos en su salud, o decirle que “ya es un niño grande” que no necesita el chupete o el dedo. Podría funcionar que hagas un ritual de despedida del chupete, y en el caso del dedo, ponerle una cinta adhesiva o una tela en su dedo para recordarle que ya no es momento de tenerlo en la boca. Además, algunos padres desarrollan un sistema de “recompensa” para premiarlo de acuerdo al número de días que no usó el chupete o no se chupó el dedo. Ante cualquier duda, no dudes en consultar con tu pediatra.

 

Imagen © iStock / shironosov

 

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