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Según un nuevo estudio, comer alimentos ricos en antocianinas, como los arándanos o moras azules (blueberries) y las fresas o frutillas, podría reducir el riesgo de ataque al corazón en las mujeres.

Las antocianinas, que son compuestos antioxidantes llamados flavonoides, son los pigmentos (colorantes) que muchas plantas producen con el fin de atraer a las aves y los insectos necesarios para la dispersión de sus semillas y la polinización. Los arándanos azules tienen altos niveles de antocianinas y, por lo tanto, un alto potencial antioxidante. Los arándanos salvajes o silvestres, que crecen en arbustos bajos, tienen mayores niveles de ciertos compuestos antioxidantes que las variedades que crecen en arbustos altos. Las fresas (frutillas) son también ricas en antocianinas y en otros flavonoides.

En un estudio publicado en el medio profesional Circulation, los investigadores analizaron los datos de 93.600 mujeres de entre 25 y 42 años de edad que participaban en el Estudio de Salud de las Enfermeras II (Nurses’ Health Study II) para evaluar la posible relación entre la ingesta de antocianinas y flavonoides y el riesgo de ataque al corazón. Los datos sobre el consumo de flavonoides se recolectó a través de cuestionarios cada cuatro años.

A lo largo de los 18 años del período de seguimiento, se reportaron 405 infartos. Los investigadores encontraron que se relacionaba una mayor ingesta de antocianinas con un menor riesgo de ataque cardiaco en comparación con las participantes con el consumo más bajo. Además, al revisar los efectos de determinados alimentos, relacionaron el comer una combinación de arándanos y fresas más de tres veces por semana con una disminución en el riesgo de ataque cardiaco en comparación con comer menos de tres porciones. Los investigadores observaron que no notaron ninguna relación entre la ingesta de otros flavonoides y el riesgo de ataque al corazón.

Los autores del estudio concluyeron que consumir alimentos ricos en antocianinas puede reducir el riesgo de ataque al corazón en las mujeres, sin embargo, se necesita investigación adicional para evaluar mejor estos hallazgos y para evaluar los efectos potenciales de aumento de la ingesta de alimentos ricos en antocianina.

 

Imagen © iStock / Joanna Pecha

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