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Un nuevo estudio sugiere que el consumo de licopeno puede estar relacionado con un menor riesgo de enfermedad cardíaca.

El licopeno es un carotenoide presente en el suero y en la piel de los humanos, así como en el hígado, las glándulas suprarrenales, los pulmones, la próstata y el colon. En estudios en animales y de laboratorio se ha encontrado que el licopeno posee propiedades antioxidantes y antiproliferativas, aunque su acción en los seres humanos sigue siendo controvertida.

Los seres humanos obtienen licopeno en la dieta principalmente en los tomates (jitomates) y los productos en base a los tomates. También se encuentra el licopeno en los albaricoques, el pomelo rosa (toronja), la guayaba, el jugo de guayaba, el puré de rosa mosqueta, la aceite de palma y la sandía.

Numerosos estudios correlacionan el alto consumo de alimentos que contienen licopeno o los altos niveles de licopeno en suero con una menor incidencia de cáncer, enfermedad cardiovascular y degeneración macular. Sin embargo, los estimados del consumo de licopeno se han basado principalmente en la ingesta de tomate, no en el uso de suplementos de licopeno. Dado que los tomates son fuentes de otros nutrientes, incluyendo la vitamina C, el ácido fólico y el potasio, no está claro si el licopeno en sí mismo es beneficioso.

En un estudio publicado en el medio profesional British Journal of Nutrition, los investigadores evaluaron los datos recogidos en el Estudio Framingham Offspring para evaluar la posible asociación entre la ingesta de licopeno y el riesgo de enfermedades del corazón.

A lo largo de 10 años, se identificaron 314 casos de enfermedades cardiovasculares, 171 casos de cardiopatía coronaria y 99 casos de apoplejía o derrame cerebral. Los investigadores encontraron que la ingesta de licopeno se asociaba con un riesgo reducido de enfermedad cardiovascular y la enfermedad coronaria. No se encontró ningún vínculo entre la ingesta de licopeno y el riesgo de accidente cerebrovascular.

Aunque estos datos son prometedores, los autores del estudio señalaron que todavía no está claro si la causa de esta reducción del riesgo fue el licopeno o los nutrientes de otro tipo en los tomates. Se necesita, y se justifica, más investigación.

 

Imágen © iStock / Gustavo Andrade

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