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En lugar de gastarte una fortuna en cremas para mantener la belleza y la salud de tu piel, quizás deberías visitar más a menudo la sección de probióticos en el supermercado. Pero lee toda la columna antes de irlos a comprar.

¿Estiras al máximo el presupuesto para adquirir cremas faciales carísimas en tu afán de conservar tu piel en buenas condiciones? Posiblemente puedas lograr buenos resultados por mucho menos dinero: sencillamente consumiendo un probiótico al día por cuatro semanas.

Los probióticos (son bacteria vivas, conocidas como “bacterias buenas”) son microorganismos que existen en algunos alimentos como el yogurt, y que podrían ser beneficiosos para la salud en los adultos sanos, si se toman en las cantidades apropiadas. Aunque todavía se requieren más investigaciones cuando se trata de tomarlos en suplementos o cuando vienen agregados en alimentos y siempre es conveniente chequear con un médico antes de tomarlos.

Los probióticos por lo regular se asocian, entre otras cosas, con mejor digestión y función intestinal. Pero además de sus beneficios para la salud, también podrían ayudar a para conservar la piel en buenas condiciones.

Un estudio realizado en 2013 y publicado en Medical News Today, había revelado que los probióticos podrían ser útiles para tratar algunas enfermedades de la piel. El estudio halló, por ejemplo, que un probiótico llamado Bifidobacterium infantis 35624 podría ser efectivo en el tratamiento de la psoriasis, una enfermedad autoinmune que se caracteriza por una piel escamosa y enrojecida.

Y recientemente, se realizó otro estudio en Japón con el propósito de evaluar los efectos de los probióticos en la piel de mujeres jóvenes y saludables.

El estudio, dirigido por Hiromi Kimoto-Nira, del National Agriculture and Food Research Organization (NARO) Institute of Livestock and Grassland Science (NILGS), en Japón, se publicó en la revista Journal of Dairy Science.

Los investigadores se propusieron determinar los beneficios de la leche fermentada para la piel, usando en ella la cepa H61 de la bacteria Lactococcus lactis, que se había estado utilizando en Japón por 50 años en la producción de productos lácteos fermentados.

El estudio examinó a 23 mujeres jóvenes y sanas, de entre 19 y 21 años, que se dividieron en dos grupos al azar. Una vez al día por cuatro semanas, uno de los grupos consumió leche fermentada H61, mientras el otro consumió yogur regular.

Los investigadores no sabían cuáles participantes consumían uno de los productos y cuáles el otro. Las participantes tampoco sabían qué producto consumían. Se tomaron muestras de sangre de todas las participantes antes de empezar el estudio y al final.

Al examinar las mejillas y la parte interna de los brazos de las participantes al final del estudio, los investigadores tomaron en cuenta la hidratación de la piel y los niveles de melanina y de elasticidad. El contenido sebáceo de la piel, o sea, el aceite que segregaban las glándulas sebáceas, se midió solamente en las mejillas.

El resultado: aunque los niveles de hidratación habían aumentado en ambos grupos, las participantes que consumieron leche fermentada H61 tuvieron una cantidad significativamente más alta de niveles sebáceos que las otras. Esto se considera una señal de que este grupo logró mayor protección para su piel. No se encontró ninguna otra diferencia entre los dos grupos.

¿Cuál es la recomendación de los investigadores? Ellos recomiendan que incluyas probióticos en tu dieta diaria. Sin embargo, aunque los efectos secundarios no son comunes, si tienes algún problema en tu sistema inmunológico (si está debilitado), si has estado hospitalizado o enfermo recientemente, podría ser muy peligroso que tomaras probióticos y si tienes alergia a la levadura o si eres intolerante a la lactosa, podrías ser alérgico a algunos tipos de probióticos o intolerante a otros. No todos los probióticos son iguales. Siempre es mejor consultar con tu médico antes de tomarlos.

 

Imagen © iStock / warrengoldswain

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